Hoy en día parece que todo el mundo tiene que ser un especialista en inversiones como parte del kit básico de supervivencia. No es casualidad que ahora haya tantos libros sobre finanzas, productos para personas con pocos ingresos, influencers que hablan sobre inversiones.
Hasta hace muy poco eso no pasaba. La generación de nuestros abuelos no sabía tanto sobre inversiones, porque no les hacía falta. La generación de nuestros padres ya tenía que saber un poco más. Y a nuestra generación prácticamente se le está obligando a aprender, sobre todo a los que ya tienen algo de dinero y sueñan con tener libertad financiera.
¿Qué ha cambiado de las generaciones pasadas a la nuestra? Hoy en día los gobiernos tienen más libertad para imprimir dinero sin lastre, provocando inflación y, así, devaluando el dinero que la población ha conseguido ahorrar trabajando.
Antes de que algún economista defensor del intervencionismo estatal venga a criticarme diciendo que el aumento de la base monetaria no causa inflación, tenemos que recordar la clásica definición de Milton Friedman: “la inflación es siempre y en todas partes un fenómeno monetario en el sentido de que solo es y puede ser producida por un incremento más rápido de la cantidad de dinero que de la producción”
Hasta la década de 1970, el dinero emitido por el gobierno tenía lastre en oro. El país tenía que tener reservas en oro más o menos equivalentes al valor de los billetes que estaban imprimiendo. Por una serie de razones que ya hemos comentado en otros episodios de la serie Dinero Arata, se abandonó el patrón oro. Por eso, hoy en día los gobiernos tienen la posibilidad de emitir todo el dinero que quieran.
El problema es que, cuando lo hacen, acaban devaluando el dinero que tiene la población. Si la gente guarda el dinero debajo del colchón, en un tiempo ese dinero va a valer mucho menos de lo que vale hoy. Dependiendo de la tasa de inflación del país, podría no valer nada.
Esta devaluación constante del dinero obliga a todo el mundo a invertir. Incluso a las personas que no tendrían ningún tipo de interés, vocación o intención de entrar en el mercado financiero. El rendimiento de los ahorros es menor que la destrucción del poder adquisitivo por la inflación. Esto hace que gente que no tenía un mínimo de educación financiera se vea obligada a intentar aprender sobre acciones, fondos inmobiliarios, renta fija y otras inversiones. Es un intento de, por lo menos, mantener el poder adquisitivo del dinero que han ahorrado durante años.
Esto muchas veces se vende como algo positivo, como un empoderamiento de la gente sobre su dinero. Pero, si miramos bien, no debería ser así.
No es normal que todo el mundo tenga que aprender a invertir en activos de riesgo.
No es normal que una persona a los sesenta años se vea obligada a comprar y vender acciones en un home broker, intentando entender cómo funcionan las criptomonedas o analizando documentos de fondos inmobiliarios. No es normal que un profesor de medicina tenga que perder tiempo en las redes sociales escuchando a un influencer de finanzas. No es normal que alguien tenga que preocuparse por estos temas sólo para mantener el poder adquisitivo de su propio dinero.
Si realmente te gusta el mercado financiero, genial. Pero hoy en día los ahorradores básicamente no tienen otra opción que entrar al mercado de valores sin estar preparados.
Como las leyes de curso forzoso obligaban a la gente a usar la moneda estatal que se devalúa con el tiempo, esa era la única opción. Era. porque ahora tenemos disponible un dinero de verdad que no pierde valor con el tiempo: el bitcoin.
Atención: esto no es un servicio financiero. Lee el aviso antes de continuar.
1. El bitcoin es economía. El bitcoin no es una inversión.
El bitcoin hace lo que debería hacer un dinero de verdad: no perder valor por la emisión excesiva de una autoridad central. Si todavía no entiendes cómo la emisión de la moneda te empobrece, busca información sobre el Efecto Cantillon para entenderlo.
El bitcoin fue programado con una lógica muy sólida: la lógica de no tener una autoridad central que decida cuándo, cuánto y cómo emite nuevas unidades de la moneda.
Las normas de emisión de nuevas unidades del bitcoin se establecieron antes de que el bitcoin empezase a funcionar, todos los que deciden participar en la red las aceptan y no se pueden modificar. No importa lo que pase, nunca habrá más de veintiún millones de bitcoins. Y cada día que pasa se hace más difícil emitir nuevas unidades.
¿Por qué esto es importante? Porque la escasez real y programada impide que el bitcoin se devalúe por el exceso de oferta de la moneda.
Como vimos en el episodio 09 de la serie Dinero Arata este enlace la proporción Stock-to-Flow del bitcoin es un factor de solidez. Por eso, el precio del bitcoin depende más de la demanda. Si el interés por el bitcoin se mantiene al mismo nivel a lo largo de los años, el poder adquisitivo de los bitcoins que has guardado se va a mantener. Si la demanda aumenta, el precio sube y el poder adquisitivo de tus bitcoins podría aumentar.
Así, el bitcoin elimina la necesidad de tener que aprender sobre el mercado financiero a la fuerza.
Obviamente, si te gusta el tema, puedes estudiar sobre acciones, renta fija e inmuebles. Pero ya no sería una necesidad. Si la idea fuese únicamente mantener tu poder adquisitivo, sólo debes tener dinero de verdad que no se devalúe con el tiempo.

2. La necesidad de sacar rentabilidad al dinero sólo existe cuando utilizas monedas débiles.
La idea de que necesitas sacarle rentabilidad a tu dinero parece tan normal hoy en día que es casi como una segunda naturaleza de nuestro trabajo. Primero trabajas para ganarte un sueldo que te pagan en la moneda estatal. Después, TIENES QUE invertir en el mercado financiero la parte del salario que has podido ahorrar, ya que esa es la única forma de garantizar que valga algo de aquí a unos años.
Fíjate que esto sólo ocurre porque el punto de partida es que recibes tu salario en un dinero que pierde valor a lo largo del tiempo. La secuencia es esta: el dinero gubernamental pierde valor \> surge la necesidad de sacarle rentabilidad al dinero \> te ves obligado a buscar productos financieros para rentabilizar tu dinero \> se repite el ciclo.
El bitcoin arregla esto al romper el ciclo justo después del inicio. Si el dinero no pierde valor a lo largo del tiempo, no estás obligado a invertir para que mantenga su poder adquisitivo. Obviamente puedes invertir: si quieres, si te gusta, si entiendes el mercado financiero y, sobre todo, si quieres que el dinero se rentabilice hasta el punto de tener ganancias reales, aumentando el poder adquisitivo por encima de la inflación.
La diferencia es que con la moneda débil estás obligado a invertir. Si no lo haces, verás que el dinero que has ahorrado tiene cada vez menor poder adquisitivo. Con el bitcoin, sólo inviertes si quieres, si te interesa y si tienes el perfil adecuado.
Esta es la diferencia también entre guardar dinero y poner tu dinero en riesgo para intentar ganar más. Si sólo quieres guardar tu dinero de forma segura para que mantenga el poder adquisitivo, no tienes que hacer nada si estás usando bitcoin. Sólo tienes que comprarlo y guardarlo.
Pero si estás usando una moneda débil, tienes que invertir para que, por lo menos, el beneficio neto de ese dinero sea igual a la tasa de inflación. Es como si el dinero estatal fuese una patata caliente: nadie quiere sujetarla durante mucho tiempo. Hay que pasar la patata caliente, que significa invertir.
El problema es que toda inversión conlleva riesgos. Incluso los títulos públicos tienen algún grado de riesgo, al fin y al cabo, estás prestándole tu dinero al gobierno de un país que promete devolvértelo en un tiempo, con un tipo de interés preestablecido. Pero ni el gobierno ni tú sabéis lo que va a pasar en ese período.
¿Y si tienes una crisis de salud? ¿O se da un evento geopolítico de gran repercusión? Quien vivió los años de 2021 y 2022 ya sabe que estos eventos no son inusuales y deben formar parte de cualquier buena planificación.
Guardar dinero e invertir dinero son cosas diferentes. Si todos usasen una moneda fuerte, nadie se vería obligado a invertir si no quisiese.
3. Mucha gente pierde dinero cuando les obligan a entrar en el mercado financiero con poca preparación.
Por más que hoy en día haya información accesible a todo el mundo, la verdad es que el mercado financiero no es sencillo de entender y de operar. Para entrar en el mercado y salir con un beneficio superior a la inflación, se necesita una buena preparación.
Para mantener el poder adquisitivo del dinero gubernamental que has ahorrado, tienes básicamente dos caminos.
El primero es entregarle el dinero a los gestores del banco, gestores de fondos y otros profesionales que van a invertir ese dinero según el perfil de la persona. Obviamente este es un trabajo remunerado y el profesional va a cobrar una tasa y a quedarse con parte de tu dinero, lo que reduce tus ganancias.
El segundo camino es intentar aprender por tu cuenta, estudiando, leyendo libros, haciendo cursos, aprendiendo y equivocándose. Como no es algo sencillo, lo normal es que pierdas algo de dinero por el camino.
Ninguno de los dos caminos es malo de por sí, siempre que sea idea tuya querer arriesgar tu dinero para obtener un beneficio al menos igual al de la tasa de inflación. Lo que sí es malo de verdad es ver que la gente está obligada a hacerlo, muchas veces arriesgando y perdiendo un dinero que han tardado toda la vida en ahorrar.
Además, el mercado financiero está listo para devorar a los principiantes. Quien entra en este mercado sin saber bien lo que está haciendo acaba dándole su riqueza a quien sabe más, tanto para quien juega dentro de las normas, como para quien estafa o vende productos financieros que no son tan buenos como parecen.

4. La gente normal no tiene un incentivo para ahorrar.
Como el mercado financiero no está hecho para aficionados, muchos simplemente se rinden. Puede que por una pérdida de dinero, por ser muy complejo o porque tarda mucho tiempo, el hecho es que muchas personas intentan invertir para ganar a la inflación, pero acaban rindiéndose.
Si esas personas no consiguen hacer que el dinero rinda por encima de la inflación, no tienen ningún incentivo para ahorrar, para guardar dinero. ¿Qué prefieres al recibir un billete de cien: comprar hoy un producto que vale cien, o guardar ese billete y comprar más adelante un producto que vale sólo cincuenta?
Las personas reaccionan a incentivos económicos. Un dinero que se devalúa con el tiempo incentiva a la gente a gastarlo inmediatamente. Pero un dinero que no pierde valor con el paso del tiempo incentiva a la gente a ahorrar, a reunir un patrimonio, a tener una reserva financiera que le garantice estabilidad en situaciones de desempleo, enfermedad, accidente o cualquier otro imprevisto.
Algunos autores como Saifedean Ammous creen que incluso ese tipo de incentivo crea una sociedad consumista, inmediatista, que sólo valora el ahora y no piensa mucho en lo que puede pasar en el futuro. Es como si los incentivos económicos formasen parte del carácter de la sociedad de un país.
Si gastar inmediatamente lo que tienes ya es un problema, imagina cómo empeora cuando la gente empieza a gastar lo que no tiene. Hoy en día las deudas existen a una escala mucho mayor que antes. Los préstamos están disponibles fácilmente a cualquier persona, con una baja barrera de entrada.
La oferta de crédito fácil a cualquiera es como la estrategia de un traficante de drogas que, al principio, te da el producto o te lo vende muy barato para engancharte y después cobrarte más. El préstamo engancha a esa persona al dinero fácil, pero los intereses que vienen después meten a la persona en un círculo vicioso que puede llevarle a la ruina financiera.
5. La paradoja de una oferta finita de dinero resuelve el problema de la devaluación monetaria.
Prácticamente todos los problemas de los que estamos hablando aquí se podrían resolver si los gobiernos tuviesen un lastre para emitir más dinero. Si no pudiesen inundar el mercado con una nueva oferta de monedas creadas de la nada cada vez que necesitasen más ingresos, tu dinero no se devaluaría y no estarías obligado a entrar en el mercado financiero para preservar el poder adquisitivo de tu patrimonio.
El bitcoin resuelve este problema de forma paradójica: con una oferta fija de emisión. En la red de bitcoin, no hay una autoridad central. Y aunque existiera, no tendría el poder de imprimir dinero cuando quisiese.
Como el bitcoin es, en el fondo, un software, un programa de ordenador, se rige por reglas matemáticas que se establecieron hace mucho y que no se pueden cambiar sin un consenso de la red. Las reglas más importantes del bitcoin son precisamente aquellas relacionadas a cómo se emiten nuevas unidades de bitcoin.
Ya hemos explicado en detalle cómo funciona el proceso de minería en el episodio 21 de la serie Dinero Arata este enlace. Lo que tienes que entender es que las reglas matemáticas del bitcoin sólo permiten que se emitan veintiún millones de bitcoins.
La perspectiva es que más o menos en el año 2140 acaben de distribuirse los nuevos bitcoins. A partir de entonces, los bitcoin pasarán de mano en mano, pero no se creará ninguna nueva unidad de la moneda.
Sin nuevas unidades, no habrá una devaluación por exceso de oferta. Así, la gente estará incentivada a guardar bitcoins, porque sabrá que no va a perder el poder adquisitivo con el tiempo por la decisión de ninguna autoridad central que devalúe el patrimonio que ha conseguido.
Imagina que has conseguido hoy una cantidad de satoshis, que son las fracciones más pequeñas de un bitcoin. No importa la cantidad, esto representa una fracción del total de veintiún millones de bitcoins. Vas a tener esa fracción hoy, la vas a tener en cinco años, en diez, la vas a tener en 2140 y la vas a seguir teniendo después, hasta que decidas gastarla o venderla. En bitcoin, la fracción del dinero que tienes no disminuye porque tu dinero no se diluye. Como no hay un banco central que emita nuevos bitcoins, tienes la garantía de que ese porcentaje va a ser tuyo mientras quieras hacer el HODL con manos de diamante.
Por eso el primer incentivo para que alguien ahorre con bitcoin es la seguridad de tener un derecho inmutable, un porcentaje fijo de la primera y mayor moneda digital creada.
Todo consumo y toda inversión viene, en última instancia, del dinero que algunas personas ahorran. El incentivo del bitcoin para ahorrar dinero crea ahorradores. Y la existencia de ahorradores crea más y más personas con la capacidad de consumir e invertir. Con la diferencia de que esas personas pueden elegir consumir o invertir más adelante, sin necesitar tener entre manos una patata caliente que se devalúa con el tiempo.
Esto crea una sociedad en la que las personas se piensan dos veces cómo gastar el dinero. Una sociedad en la que la gente puede valorar el futuro tanto como el presente, acumulando riqueza real como pasaba cuando se usaba el oro.
6. Bitcoin es el fin de la gran enfermedad financiera que ha contaminado el mundo.
No podemos únicamente trabajar y ahorrar. Nos vemos obligados a invertir en productos financieros de alto riesgo. Este fenómeno es como una enfermedad financiera que afecta a todo el mundo, y la causa es la emisión descontrolada de moneda fiat por parte de los gobiernos. Y el Bitcoin lo resuelve. Si te gusta esta línea de pensamiento, te recomiendo la lectura completa de un artículo de Parker Lewis, que es una de las principales referencias de este episodio
Imagina un mundo en el que la gente normal no tendría que verse obligada a invertir parte de su propio sueldo sólo para mantener el poder adquisitivo del dinero que han recibido por su trabajo. Imagina un mundo en el que sabes cuáles son las reglas para la emisión de tu dinero, y en el que no estás a merced de los deseos de los gobernantes del momento. Imagina un mundo en el que la economía de las personas puede quedar fuera del mercado financiero sin sufrir las consecuencias de una gran devaluación.
Este mundo sería posible si cada vez más personas adoptasen una moneda fuerte, dinero de verdad, que no se devalúa con el paso de los años. Y es un mundo posible si más y más personas aceptan el bitcoin como dinero.
Una moneda estatal débil que se devalúa con el tiempo obliga a la población a entrar en el mercado financiero, y esto es como una enfermedad financiera. Por otro lado, el bitcoin como moneda fuerte que no pierde poder adquisitivo a lo largo del tiempo es el fin de esa enfermedad. Sólo entras en el mercado financiero si quieres y si estás capacitado para ello.
Dicho de otra forma, puedes guardar las claves de tus bitcoins de forma segura e irte a dormir tranquilo con la seguridad de que tu dinero no se va a devaluar con el paso de los años por culpa de los caprichos de una autoridad central.
Al tener un conjunto de normas inmutables, el bitcoin acaba con esa enfermedad financiera y le deja el mercado financiero únicamente a quien quiera entrar y a quien le guste invertir.
Parker Lewis llama a esta enfermedad financiera “financiarización de las economías” y es el resultado del incentivo de las monedas débiles: o inviertes y consigues un beneficio al menos igual a la tasa de inflación, o mejor te gastas el dinero pronto.
El bitcoin reintroduce los incentivos para que la gente ahorre dinero con la seguridad de que no va a perder valor. Este no es un proceso que se da de la noche a la mañana pero, al igual que nuestros abuelos que vivían en la época del patrón oro no estaban obligados a entrar en el mundo financiero, puede que nuestros nietos tampoco tengan que hacerlo.
Cada vez más personas cuestionan la libertad que tienen los gobiernos de imprimir dinero y devaluar lo que han conseguido ahorrar. Cuando entienden esto, esas personas buscan monedas fuertes como el bitcoin para preservar, por lo menos, parte de su patrimonio sin tener que invertir su propio futuro en activos de riesgo en el mercado financiero.
Si el mundo vuelve a usar una moneda fuerte, la financiarización puede volver al nivel en el que estaba hace unas décadas, reservada a inversores profesionales y a otros grupos realmente interesados en el mercado financiero.
Crisis como las del 2008 o 2020 le han demostrado a muchas personas que el mercado financiero no es lugar para aficionados. Mucha gente lo perdió todo en esas crisis y no van a tener tiempo de recuperar todo lo que han perdido. Esas personas fueron obligadas a entrar en un mercado de riesgo, ya que la alternativa a eso era simplemente ver cómo su dinero perdía valor día tras día.
Este sistema financiero es el resultado de incentivos económicos equivocados, que no animan a la gente simplemente a ahorrar dinero. El bitcoin está poco a poco realineando esos incentivos para que no tengas que arriesgar tu futuro en algo que no comprendes y que, de la noche a la mañana, puede reducir tu patrimonio a la mitad.
Si tienes en manos el activo más escaso que jamás ha existido, basta con que la demanda de ese activo se mantenga para tener la certeza y seguridad de que vas a conservar tu riqueza.
Cuantas más personas entiendan la simplicidad y la sofisticación que hay tras el bitcoin, menor será la demanda de activos complejos y arriesgados en el mercado financiero. Bitcoin es simplemente ahorro, mientras que los activos financieros son ahorros puestos en riesgo para compensar el defecto de una moneda débil que se devalúa con el tiempo.
En cuanto todo el mundo lo entienda y pueda elegir entre uno u otro, la opción será la más simple y que dé más seguridad, y el resultado será la gran desfinanciarización de la economía.
No es normal que tengas que verte obligado a invertir tu dinero sólo para intentar mantener el poder adquisitivo igualado a la inflación. Esto sólo ocurre porque se nos ha obligado por ley a usar una moneda débil, emitida sin lastre según los caprichos de quien gobierne en cada momento.
Con el bitcoin, simplemente podemos adquirir una moneda fuerte y tener la seguridad de que no se va a devaluar con el tiempo por el exceso de oferta.
Pero antes de comprar bitcoin, lo ideal es que entiendas cómo funciona. Esto puede ser más fácil de lo que parece, siempre que tengas a alguien que te enseñe el camino. Por eso quería invitarte a conocer nuestro entrenamiento Manos de Diamante, al que puedes acceder con el link este enlace