¿Cuánto pagarías para guardar en tu ordenador la imagen de dos monos de colores, de un collage de varias fotos, o de tres bolas blancas sobre un fondo negro? Aunque pudieses tener gratis una copia de estas imágenes haciendo una captura de pantalla o clicando el botón derecho del ratón, ¿cuánto pagarías?
Neymar pagó cuatrocientos cincuenta mil dólares en la obra de los monos de colores. El collage llamado Everydays fue vendido a una única persona por casi setenta millones de dólares. Y las bolas blancas sobre el fondo negro fueron compradas por varias personas por un total de noventa y un millones de dólares.
Pero, ¿cuál es la diferencia entre una copia de estas imágenes, que puedes conseguir de forma gratuita, y esos archivos digitales que han sido comprados por tanto dinero? Pues que esos archivos han sido registrados como originales y únicos usando una tecnología llamada NFT.
Los NFTs empezaron a hacerse populares en 2020. En 2021, crecieron más del doscientos por ciento y habían movido veinticinco mil millones de dólares.
¿Detrás de todo este dinero hay una tecnología revolucionaria, una burbuja de un mercado irracional o una estafa de fraude y lavado de dinero?
Atención: esto no es un servicio financiero. Por favor lee el aviso antes de continuar.
1. Los NFTs permiten hacer con el arte digital lo que antes sólo se hacía con obras de arte físico.
¿Existen las obras de arte digital? Sí. Al igual que un artista tradicional usa tintas en un cuadro para crear una obra, un artista digital puede usar softwares en un ordenador para crear arte.
El gran problema era que, a diferencia del arte tradicional, el arte digital se podía copiar fácilmente. Si veías una obra de arte digital en una web y te gustaba, sólo tenías que hacer clic con el botón derecho del ratón y guardar la imagen en tu ordenador, sin pagar nada por ello. La imagen que habías guardado y la original son exactamente iguales, por lo que nadie podría decir cuál es la original y cuál es la copia.
Hablo en “pasado” porque esto ha cambiado recientemente con la aparición de los NFTs.
NFT significa “non fungible tokens”, o Tokens no fungibles. Con los NFTs puedes establecer que un determinado archivo digital es único y, por lo tanto, escaso. De esta escasez viene el valor del NFT. Si el dueño determina un valor y alguien está dispuesto a pagarlo, se da una valorización.
Pero ¿cómo se puede considerar un archivo digital algo escaso, si cualquiera lo puede copiar?
Si ya has visto alguno de nuestros vídeos sobre bitcoin, sabes que una de las mayores innovaciones del bitcoin fue resolver la cuestión de los archivos duplicados, del llamado gasto doble. Esta fue la gran innovación que permitió la aparición de las criptomonedas, y también de los NFTs.
Antes del bitcoin, si te enviaba un archivo digital por email o por una app de mensajería, por ejemplo, lo que realmente te estaba enviado era una copia del archivo. Después de enviarlo, yo tenía ese archivo en mi móvil, y tú tenías ese mismo archivo en el tuyo.
Para que el dinero digital funcione, no podía ser así. No podía pagarte diez centavos y, al final de la transacción, los dos tener los mismos diez centavos, porque, entonces, tanto tú como yo podríamos gastar esos diez centavos. Este era el problema del gasto doble. El bitcoin lo resolvió de forma innovadora y permitió que cada archivo digital tuviese una identidad única, registrada en una base de datos pública y distribuída llamada blockchain. Así, cuando te envío un bitcoin, deja de estar en mi posesión y pasa a ser tuyo.
Todas las criptomonedas que vinieron después del bitcoin usan esta lógica. Sólo que estos últimos años esta tecnología para darle una identificación única a un archivo digital ha empezado a usarse para otras cosas, y no sólo para las criptomonedas. El mejor ejemplo es el NFT.

2. El NFT surgió como una promesa interesante, pero es posible que los excesos lo estén estropeando.
NFT es cualquier token, cualquier archivo digital, que reciba una identificación y pase a tener características únicas. Así, un NFT es capaz de garantizar la propiedad sobre un archivo digital, ya sea una entrada online, artículos de un juego u obras de arte digitales.
Con esta tecnología, un artista digital puede registrar su obra original como un NFT y venderla a cualquier persona que esté interesada en comprarla. Sí, la obra original y la que copias haciendo una captura de pantalla son iguales. Pero la original está registrada como NFT y, al ser única, tiene escasez, lo que crea un valor de mercado.
Piénsalo así: si vas al Museo del Louvre y sacas una foto de la Mona Lisa, eso no significa que tengas la Mona Lisa. Sólo tienes una copia, que no vale mucho. Mientras tanto, la original sigue allí incluso después de copiarla. Y, como es escasa, sigue valiendo millones.
En el caso del NFT, hay una ventaja adicional para los artistas. Y es que en el mundo del arte tradicional, el artista sólo gana una vez: cuando vende la obra al primer comprador. Si después ese comprador revende la obra a otra persona, aunque gane millones, el artista no recibe nada.
Los NFTs pueden ser programados para transferir una parte de la reventa al artista original de la obra. Un contrato inteligente puede establecer que, cada vez que la obra se revenda, se le asigne un porcentaje al artista original.
Por eso, en teoría, los NFTs son una tecnología muy prometedora e interesante. Pero en la práctica, el hype y los excesos pueden estar transformando los NFTs en un instrumento de fraude, blanqueo de dinero y otros delitos.
3. Los NFTs vendidos por millones de dólares pueden ser una señal de que los delitos del mercado del arte tradicional están invadiendo el mundo digital.
Con el NFT, puedes tener el título de propiedad digital de una obra de arte digital. El valor de esto es totalmente subjetivo. Puedes poner ese título a la venta por millones de dólares. Si alguien está dispuesto a comprarlo, entonces eso es lo que vale.
Esta distribución aleatoria de valor a una obra de arte existe desde hace mucho. En el episodio 25 de la serie Dinero Arata este enlace, enseñamos cómo se manipula el mercado tradicional para defraudar impuestos y hacer que los ricos se hagan aún más ricos.
Parece que parte de los delitos del mercado tradicional de arte se está introduciendo en el mercado de arte digital gracias a los NFTs. Viendo los precios que se pagan, es normal desconfiar y pensar que se está cometiendo un buen blanqueo de dinero y otros tipos de fraudes en esta sobrevaloración de algunos NFTs.
Todo está muy fresco todavía. Los NFTs pueden tener aplicaciones legítimas, incluso para artistas principiantes que ganan comisiones cada vez que se revende el NFT. Pero esos valores completamente fuera de la realidad y el hype de las celebrities que compran imágenes digitales por millones de dólares, como mínimo encienden la alarma ante dos tipos de fraude: la manipulación de precios y el fraude fiscal.

4. Es relativamente fácil manipular precios de NFT, y por eso existen dos tipos comunes de fraude.
El proceso de creación de precios de los productos y servicios sigue la lógica de la oferta y la demanda. Si hay mucha gente que quiere comprar un producto y hay muy pocas unidades de ese producto en el mercado, el precio sube porque la gente está dispuesta a pagar más para asegurarse uno de esos productos escasos. Lo contrario también pasa. Si hay mucha oferta de ese producto, o si hay pocas personas que lo quieran, el precio cae.
El mercado del arte no sigue exactamente esta lógica. Como el valor de una obra física o digital es completamente subjetivo, quien tiene la obra puede ponerla a la venta al precio que quiera. Basta con que una persona la compre para que la valorización se haga realidad.
Ahora que los NFTs te permiten vender una obra de arte, ese proceso aleatorio de creación de precios ha llegado al mundo digital. Y así, se pueden cometer dos tipos de fraudes con bastante facilidad.
El primer fraude es aumentar el precio aleatoriamente fingiendo que hay muchos interesados y así hacer creer a los compradores que esos precios son reales. Por ejemplo, alguien puede poner a vender un NFT y después crear varios usuarios falsos que van a pujar para comprar y vender ese NFT entre ellos, como si estuviesen en una subasta. Con cada venta, el estafador sube el precio. Pero en realidad quien está comprando y vendiendo es él mismo.
Para el que lo ve desde fuera, parece que hay varias personas que están comprando ese NFT, por lo que realmente debe valer algo. Basta con que una persona compre el NFT para que el estafador se lleve un beneficio. Si la persona real después intenta revender ese NFT a un precio mayor, probablemente no lo consiga y va a tener que lidiar con el perjuicio de haber cambiado dinero real por un archivo digital que, en realidad, no vale nada.
La segunda estafa consiste en crear una gran pérdida para reducir el valor de los impuestos que hay que pagar. El estafador crea varias wallets falsas y va vendiendo el NFT de una a otra, elevando su precio. Sigue así hasta que el NFT se vende a una wallet vinculada a la verdadera identidad del estafador. Después de un tiempo, el estafador vende ese NFT a un precio menor a otra de sus wallets, indicando que ha sufrido una pérdida con la venta de ese archivo.
En una buena parte de los países, este tipo de operación está exenta de impuestos y, encima, el estafador se queda con el dinero que supuestamente ha perdido, y lo usa para realizar otras operaciones. Por ejemplo, si el estafador ha fingido una pérdida de cien mil, ahora tiene un saldo de cien mil libre de impuestos para usar en operaciones reales.
Obviamente, manipular mercados y defraudar impuestos es un crimen. Puedes ir a la cárcel si te pillan haciendo cualquiera de estas cosas.
En el mercado del arte tradicional, sólo las personas muy ricas y con los contactos adecuados consiguen llevar a cabo este tipo de estafa. Pero en el mercado digital, cualquiera lo puede hacer creando billeteras falsas y empezando con poco. El problema es que todo lo que se hace en digital deja rastro, y un día probablemente ese estafador acabe entre rejas. Pero el daño ya está hecho.
5. No todo es un fraude. Hay artistas que están intentando innovar y aprovechar el potencial de los NFTs.
El NFT es sólo una tecnología neutra. No es bueno o malo de por sí. Lo que hace que un NFT sea malo o bueno es el uso que hace la gente de él.
Al igual que hay gente que está usando NFTs para manipular el mercado o para defraudar impuestos, también hay personas que usan los NFTs para monetizar a pequeños artistas, para comercializar bienes digitales e incluso para cuestiones humanitarias.
Ahora, si no tienes mucho conocimiento sobre tecnología, lo mejor es que te alejes de los NFTs para no acabar siendo víctima de alguna estafa o manipulación. Si entras sólo por hype, con la esperanza de ganar dinero fácil, puedes acabar teniendo unas pérdidas enormes.
En el futuro, los NFT pueden tener un uso interesante, que es una especie de prueba de riqueza. En el mundo físico, puedes usar relojes caros y conducir autos de lujo para demostrar que eres rico. Sin embargo, a medida que más y más interacciones están online, el NTF serviría para mostrar la riqueza.
Este es un mercado muy especulativo y hay un precio a pagar hasta que entiendas como funciona. Probablemente pierdas mucho dinero antes de conseguir algún beneficio.
Por eso, en vez de especular con NFTs, es mejor intentar ganar dinero centrándote en tu trabajo e invirtiendo en activos menos especulativos. Sobre todo si no entiendes de arte y de arte digital.
NFT es una tecnología que permite hacer que un archivo digital sea único. Con esto, ese archivo único se vuelve escaso y se puede vender como un token, como un artículo para videojuegos o una obra de arte, por ejemplo.
Esta tecnología tiene mucho potencial. Pero, al ser un mercado nuevo, el comercio de NFTs está sufriendo precios irracionales, mucha especulación, manipulación de mercado e incluso estafas. Por eso, si no entiendes el tema a fondo, y no eres un apasionado del arte digital, lo mejor para tu bolsillo es que te mantengas lejos de este mercado por ahora.
El camino más seguro es adquirir más conocimiento práctico viisando la clase especial disponible en este enlace