Los gobiernos odian el dinero

La digitalización de las monedas está llegando a los gobiernos. Países como Noruega y Suecia han retirado los billetes en efectivo y muchos otros van por el mismo camino.

Pero eso no es todo. Los gobiernos también están creando su dinero digital, conocido como CBDCs, Central Bank Digital Currency, o Moneda Digital de un Banco Central. Con las CBDCs, el dinero gubernamental en efectivo no será lo único que desaparezca. Se va a crear una nueva moneda nacional cien por ciento digital, aprovechando algunas innovaciones que han traído las criptomonedas.

Qué bien, ¿no? ¡Por fin los gobiernos se están modernizando! ¡Parece que nuestra vida va a ser más práctica y tendremos más beneficios! Pues no.

El dinero digital de los gobiernos es una forma de reducción de los derechos humanos como el derecho a la libertad y a la propiedad. Es una herramienta de supervisión y control social y forma parte de una guerra contra el dinero en efectivo, conocida como War on Cash.

Los proyectos de CBDC se han presentado alrededor del mundo como formas más eficientes de recaudar más impuestos y aumentar el poder del gobierno.

Atención: esto no es un servicio financiero. Lee el aviso antes de continuar.

1. A los gobiernos no les gusta el dinero de papel porque no pueden rastrearlo para cobrar más impuestos ni forzar su uso a través de la tasa de interés.

Prácticamente todos los países del mundo tributan sus ingresos y varias transacciones financieras, y usan la tasa de interés para fomentar o disuadir la actividad económica.

Con la digitalización del dinero, se ha hecho mucho más fácil rastrear y cobrar los impuestos de cada transacción financiera.

Antiguamente, por ejemplo, rellenabas un formulario en papel en el que declarabas en el Impuesto de Renta tu patrimonio y tus gastos. Si decías que pagabas el equivalente a cien dólares al mes a la escuela de tus hijos, y ese pago se hacía en metálico, al gobierno se le hacía muy difícil comprobarlo. Si hacías alguna transacción y no la declarabas, era casi imposible cobrar los impuestos. Es decir, es difícil hacer un control de transacciones en dinero metálico.

Además, el dinero en efectivo no está bajo la influencia directa de la tasa de interés. Si el gobierno impone intereses negativos, consigue obligar a la gente a sacar el dinero invertido en títulos públicos y otras aplicaciones de renta fija para hacerle invertir en la economía real o simplemente gastar ese dinero. Con el dinero metálico, ese control no es tan directo o inmediato.

Por eso los gobiernos odian el dinero en papel y emprenden la War on Cash, la guerra contra el dinero en efectivo.

Cuando el dinero está en los bancos de forma digital, el poder que tiene el gobierno para recaudar impuestos aumenta.

En el caso de los impuestos, por ejemplo, los sistemas del gobierno vigilan prácticamente en tiempo real las transacciones financieras realizadas de forma electrónica, ya sea por transferencia bancaria, tarjeta de crédito, débito o sistemas de pagos instantáneos como Bizum en España.. En muchos casos, el cobro del impuesto se hace al momento, de forma automática. No puedes escapar.

Ahora imagina si todas las transacciones del país se hiciesen así. Desde la compra de tu café hasta la adquisición de una multinacional. El gobierno tendría aún más control sobre cuándo, cuánto y cómo gastas cada céntimo de tu dinero.

Pero está claro que los gobernantes no lo admiten. Siempre dicen que la digitalización del dinero va a proporcionarnos más seguridad, va a combatir el terroristmmo, va a evitar el blanqueo de dinero… Pero lo que realmente va a ocurrir es que el gobierno va a tener un mayor control sobre tu dinero.

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2. Crear CBDC es una forma que tiene el gobierno de intentar apropiarse de las ventajas de las criptomonedas para disminuir tu libertad financiera.

Como ya hemos dicho en otros episodios de la serie Dinero Arata, el bitcoin se creó después de la crisis de 2008, y tiene unos principios ideológicos muy fuertes: otorgarle a la gente el control sobre su propio dinero.

El dinero que has ganado con tu trabajo debería ser sólo tuyo. No debería haber nadie que te diga cómo puedes o no puedes gastar tu dinero, que te prohiba enviar dinero a algún sitio o que te diga que durante ciertas horas de la noche no puedes mover tu propio dinero.

Y sobre todo: no debería haber nadie con el poder de emitir arbitrariamente más y más moneda, devaluando el dinero que te ha costado tanto conseguir.

Esto es lo que motivó la creación del bitcoin como una moneda privada y sin ninguna autoridad central por detrás.

Los gobiernos quieren crear sus propias criptomonedas para vigilar aún más la forma en la que usas tu dinero, cobrar aún más impuestos y controlar aún más los incentivos para que ahorres o gastes.

Aquí entran las CBDCs, las monedas digitales que emiten los bancos centrales. Aún no hay un concepto definido sobre lo que son las CBDCs, porque ningún país ha conseguido todavía llevar a cabo esta idea a gran escala.

Pero puedes pensar en las CBDCs como una moneda cien por cien digital que crea el gobierno, pero con una autoridad central que dicta las normas. ¿Qué autoridad? El mismo gobierno.

Puede que te preguntes cuál sería la ventaja de crear una nueva moneda si el gobierno ya tiene autoridad para emitir la moneda tradicional. La respuesta es una única palabra: control.

Al crear de cero una moneda cien por cien digital controlada por el banco central, el gobierno va a tener el control total y absoluto sobre cada céntimo de cada transacción realizada en la historia de esa moneda. Desde el primer céntimo gastado el día de lanzamiento hasta el final de los tiempos. Pueden saber día, hora, lugar, valor, emisor y receptor de cada transacción.

Con un control así, el gobierno dominaría completamente tu dinero. Imagina el tamaño del poder político y económico que proporciona una moneda así.

Si te multan, el gobierno puede retirarte automáticamente el dinero de tu cuenta. Si participas en manifestaciones, pueden congelar tu dinero. Y sólo podrás gastar tu dinero en tiendas autorizadas. Es un escenario distópico en el que se aplica un enorme control a través del dinero centralizado.

Las CBDCs se anuncian como algo ventajoso y moderno pero, en realidad, rompen con las dos grandes características de las criptomonedas que aparecieron con el bitcoin: la descentralización y la privatización.

El Bitcoin es descentralizado porque no hay una autoridad que dicte las normas. Y es privado porque ningún gobierno lo ha creado ni financiado, y tampoco lo mantiene. Es una iniciativa privada, mantenida por la propia red de usuarios que compone el bitcoin.

Mientras que la blockchain de las criptomonedas normalmente es abierta para que todo el mundo pueda ver si se están cumpliendo las reglas, en el caso de una CBDC, la base de datos puede estar sellada. Al final, el papel de fiscalizar y controlar lo tiene únicamente la autoridad central.

En China, ya están probando el yuan digital. En el segundo semestre de 2021, la CBDC china movió nada menos que el equivalente a ocho mil millones de dólares. En los Juegos Olímpicos de Invierno de Pekín en 2022, los atletas ya pudieron usar el yuan digital, que hoy en día se considera la CBDC más avanzada en cuanto a implementación.

Pero China no es la única que tiene los ojos puestos en esta idea. Estados Unidos y la Unión Europea también pretenden lanzar el dólar digital y el euro digital.

Si todo va según esperan los gobiernos, la tendencia es que en el futuro la CBDC sustituya completamente al dinero tradicional. Cada vez usamos menos dinero en efectivo. En los países de alto y medio desarrollo, la mayor parte de los pagos se hace de forma electrónica. Tan sólo las pequeñas compras y el comercio informal utilizan dinero en metálico. Con una moneda cien por cien digital emitida por el gobierno, poco a poco se dará una transición total hasta que todo se haga con la nueva moneda digital.

Cuando eso ocurra, prepárate. El poco control y privacidad que te quedaba sobre tu dinero simplemente desaparecerá.

3. La guerra contra el dinero en efectivo es una forma de implementar al completo la idea de intereses negativos.

El control sobre los intereses básicos de la economía es una forma que tienen los gobiernos de fomentar o disuadir la actividad económica.

Cuando la inflación está muy alta, el gobierno sube la tasa de intereses. Con intereses más altos, la gente prefiere invertir el dinero en títulos públicos y otras aplicaciones de renta fija para ganar más.

Pero cuando la inflación está baja y el gobierno necesita caldear la economía, hace lo contrario y baja la tasa de intereses. Con intereses bajos, la gente tiene que invertir en la economía real: en negocios propios o en acciones de empresas negociadas en bolsa. O prefieren usar el dinero para comprar productos y servicios, ya que dejarlo invertido en títulos públicos u otras aplicaciones de renta fija no va a conseguir generar ningún beneficio y puede incluso llegar a pérdidas.

Todo esto le afecta directamente a quien tiene dinero gubernamental en el banco, digitalizado. Pero, ¿y quien tiene dinero en efectivo, fuera del sistema financiero y lejos del alcance central?

Este es el principal desafío del gobierno sobre el dinero en metálico: cómo imponer tipos nominales de intereses negativos a los que tienen dinero en efectivo que operan fuera del sistema financiero y lejos del alcance del banco central?

Hoy en día, los gobiernos pueden imponer tipos de interés nominales negativos. La imposición se hace a través del banco central en lugar de en los bancos privados, que pasan los intereses negativos a sus clientes.

Esta imposición no se queda sin respuesta. Por ejemplo, para aumentar o, por lo menos, proteger el patrimonio de sus pensionistas, un fondo de pensiones de Suiza llegó a solicitar el rescate en efectivo de millones de francos suizos para depositar los billetes en cajas fuertes. En un país con una inflación baja, al menos así el dinero está protegido de los intereses negativos para las aplicaciones en banco. Aun así, algunos bancos simplemente les negaron a los dueños del dinero sacar su propio dinero.

Este ejemplo es una excepción, pero demuestra que, en realidad, no tenemos el verdadero control sobre nuestro propio dinero. Lo sabes bien si has intentado enviar una cantidad de dinero y el banco te ha denegado la operación, ya sea por el importe, la persona a quien se lo estabas enviando, el horario o cualquier otro motivo.

En la guerra de Rusia contra Ucrania en 2022, el sistema financiero ruso simplemente cerró por orden del gobierno. La bolsa de valores se pasó varios días sin funcionar. Quien intentó sacar dinero se encontró la puerta del banco cerrada, como ya había pasado, por ejemplo, en la crisis de Grecia en 2015.

En estas situaciones, en vez de cliente, te conviertes en un rehén del banco y del gobierno. Las cantidades que están depositadas en el banco hoy en día ya son dinero estatal digital. Sólo el dinero en metálico está fuera de ese control. Si las CDBCs tuviesen éxito y eliminasen el dinero en efectivo, serías un rehén casi sin escapatoria, porque nunca podrías sacar tu dinero en metálico para hacer lo que quieras con él.

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4. La mejor forma de protegerte del control de las CBDCs es transfiriendo parte de tu patrimonio a bitcoin.

Con el dinero estatal totalmente digitalizado, te conviertes en un rehén casi sin escapatoria. ¿Por qué casi? Porque todavía puedes apostar por bitcoin.

El bitcoin fue creado para devolver a la gente el control sobre su propio dinero. En aquel momento, fue pensado como una forma de protección contra el poder que tiene el gobierno de imprimir dinero sin ningún lastre, devaluando el dinero que te ha costado tanto ganar.

Con las CBDCs, esta protección se hará aún más importante. Si con el dinero metálico el gobierno ya tiene mucho poder sobre lo que puedes o no hacer con tu dinero, imagina cuando todo esté digitalizado.

La combinación de banco central y leyes de curso forzoso que obligan a las personas de un país a usar la moneda del gobierno, crea un ciclo infinito de intervención del gobierno en tu dinero. Con cada crisis, la intervención se hace más grande. Y las crisis no paran de llegar.

El bitcoin resuelve buena parte de estos problemas. Aun siendo cien por cien digital, el bitcoin tiene un grado de privacidad y libertad parecido al que tienes cuando usas dinero en metálico. Las transacciones están encriptadas y no hay ninguna regla interna sobre los límites de transferencia ni horario de uso. Tienes un control total sobre tu dinero.

Por eso, siempre que oigas que el gobierno va a crear un amoneda digital oficial, no pienses que la finalidad principal es combatir el terrorismo, la evasión fiscal o el blanqueo de dinero. No pienses que es para facilitarte la vida o para que el gobierno tenga las innovaciones y ventajas del bitcoin. La CBDC, Moneda Digital de un Banco Central, es una herramienta de control social y de reducción de las libertades individuales.

El bitcoin resuelve este tema y protege tus derechos de libertad y propiedad, por eso es tan importante aprender a usar el bitcoin.

El dinero en metálico le dificulta la vida al gobierno porque es más difícil de rastrear, de controlar y de cobrar impuestos. Cuando un gobierno dice que va a crear una moneda estatal digital, el discurso que usan es que van a combatir el terroristmo y el blanqueo de capitales, pero, en realidad, el resultado puede ser aún más control e impuestos sobre tu dinero.

Para protegerte ante esto, considera transferir parte de tu patrimonio a bitcoin. Con una criptomoneda descentralizada y sin autoridad central, puedes defenderte de los abusos del gobierno sobre el dinero que has conseguido trabajando duro.

Pero no vayas corriendo a comprar bitcoin sin saber lo que haces. Antes, intenta entender cómo funciona. Si te interesa saber más sobre este tema, te invito a ver una clase especial del entrenamiento Manos de Diamante accediendo al link este enlace