El oro no sirve

¿Ves estos lingotes de oro? Son más de cincuenta toneladas de oro que pertenecen a Austria y que están guardados en un cofre en Inglaterra. Algo tan valioso requiere mucha protección (lo cual es caro). Sin embargo, como había fallos de seguridad y de control, Austria decidió que se llevase ese oro a otro cofre, en Suiza. El pequeño detalle es que, aunque eso se determinó en 2015, por ahora el oro todavía no se ha movido.

¿Cómo es que se puede tardar siete años en transportar unos lingotes de oro? Porque es muy caro y difícil transportar internacionalmente cincuenta toneladas de oro. Pero es una situación ridícula, ¿no crees? ¡Imagínate esperar más de siete años para hacer una transferencia! Por otro lado, esta cantidad podría haberse movido de forma rápida y segura usando Bitcoin.

Está surgiendo un nuevo orden monetario. La comunidad internacional se está dando cuenta cada vez más de que depender del dólar americano como moneda de referencia mundial es un riesgo cada vez mayor. Ese cambio lento y gradual ya ha empezado, pero ante esta mudanza surge una gran duda: ¿qué commodity va a sustituir al dólar como centro del nuevo orden monetario mundial?

Hasta hace poco, la respuesta evidente era que el oro sería el ganador. El oro fue el patrón antes que el dólar, antes de la Segunda Guerra Mundial. Si el dólar pierde su posición de referencia mundial, ¿asumiría su puesto alguna otra moneda fiduciaria como el euro o el yuan? ¿O a lo mejor una materia como el oro tomaría el papel de unidad de cuenta? Para responder a estas preguntas, primero tienes que preguntarte: ¿El oro sirve como dinero?

Sé que muchos entusiastas del oro (“gold bugs”) han seguido nuestra serie Dinero Arata (que, por cierto, ¡ya tiene treinta episodios!) y la razón es que, a lo largo de esta serie, hemos revelado los diversos problemas del dinero fiduciario, del dinero fiat, creado de la nada por los bancos centrales de todo el mundo de forma irresponsable.

El problema del dinero fiat es el efecto inflacionario que ocurre cuando se diluyen tus ahorros. Por eso hoy en día todo el mundo tiene que seguir consejos para invertir, como vimos en el episodio 28 de la serie Dinero Arata este enlace, porque, si simplemente dejas tu dinero guardado, además de no darte rendimientos, pierde poder adquisitivo a lo largo del tiempo por culpa de la inflación. El dinero es basura (o “cash is trash”, como dijo Ray Dalio).

Y los fans del oro entienden estos problemas del dinero fiduciario y por eso les gustan mucho las ideas de la Escuela Austríaca de Economía. El oro sí sirve para protegerse de varios de los problemas del dinero fiduciario.

El oro tiene las cualidades necesarias para funcionar como dinero: es escaso, difícil de producir, no tiene ninguna autoridad central y se acepta universalmente porque mantiene su valor a largo plazo. Por eso es fácil de entender que la gente señale el oro como la alternativa más probable para sustituir total o parcialmente al dólar en el nuevo orden monetario mundial.

Pero las cosas no son tan sencillas. Desde muchos puntos de vista, en el contexto de la economía actual, el oro simplemente no es útil para ser trasladado de manera fácil y rápida si lo comparamos con el oro digital: el bitcoin.

Atención: esto no es un servicio financiero. Lee el aviso antes de continuar.

1. El oro no tiene las características necesarias para hacer las veces de dinero en la economía moderna.

Siempre que se habla del oro como dinero, los especialistas mencionan las características clásicas, que eran necesarias en economías pequeñas o rudimentarias. El problema es que esas características no son suficientes para una economía rápida y digital.

Por ejemplo, imagina que tu país va a importar petróleo de Arabia Saudí y va a pagar en monedas o lingotes de oro.

¿Cómo va a comprobar Arabia Saudí si todo ese oro es legítimo o si se ha metido entre medias algún metal dorado menos valioso? Gran parte del oro que circula en el mercado está mezclado con metales baratos como el wolframio y es difícil diferenciar lo que es oro puro y lo que no. Hay muchas monedas “réplica” circulando que son monedas falsas que imitan la Gold Eagle o la Maple Leaf que son básicamente wolframio bañado en oro.

Si vas a páginas web especializadas de coleccionistas de monedas de oro, verás que tienen aparatos portátiles que pueden llevar a las casas de cambio antes de cerrar una compra para asegurarse de que el oro es auténtico. Y esos aparatos portátiles no sirven para examinar lingotes de oro grandes. Aunque es relativamente fácil verificar la autenticidad de las monedas de oro con esos aparatos, examinar lingotes de oro es más difícil y caro. El único método confiable al cien por cien es derretirlo todo y crear nuevos lingotes.

Pero vamos a imaginar por un momento que esa verificación fuera posible a un coste que no fuese prohibitivo. Vamos a imaginar que el mercado es capaz de librarse del wolframio y que empieza a negociar sólo con oro puro. En ese caso, ¿cómo va a transportar tu país el oro para pagar a Arabia Saudí? ¿Va a poner todos los lingotes en un avión o en un barco para llevarlas hasta allí físicamente? ¿Y si pasa algo durante el viaje? ¿Y si saquean el barco? ¿Y si se cae el avión? Para prevenir un perjuicio tan grande, habrá que hacer un seguro, lo que encarecerá la transacción.

Y, antes de todo eso, ¿cómo ha conseguido tu país acumular esas reservas de oro? Tiene que haber confianza en la calidad y la pureza del oro. Y, si el oro realmente fuese el sustituto del dólar, quienes tienen oro no querrían venderlo fácilmente. Quien encuentre un vendedor va a tener que comprar una gran cantidad para conseguir un precio razonable.

Si bajamos del nivel del comercio internacional a las transacciones comerciales del día a día, la cosa cambia. Intenta llevar una moneda de oro auténtica para hacer alguna compra, ya sea la compra del supermercado o pagar una casa directamente con oro. Hoy en día, probablemente te va a resultar más fácil hacer compras con bitcoin que con oro. Cada vez hay más formas de pagar en el mercado usando la Lightning Network o comprar casas usando bitcoin en inmobiliarias especializadas.

Recuerda que garantizar el mínimo de seguridad para almacenar y transportar oro tiene un coste. Por eso, para evitar los riesgos de almacenaje y transporte de oro, se pueden usar certificados. En vez de usar oro físico en monedas o lingotes, podrías usar títulos. Papeles que declaran que el titular de ese papel es dueño del oro que está almacenado en algún lugar. O sea que, en vez de transportar el oro, sólo tendrías que transportar este vale. ¿Parece buena idea? ¡No! Aunque disminuye el riesgo que supone la custodia del oro, ahora corres el riesgo de la contraparte. Si quien supuestamente tiene tu oro te estafa, tu papel puede no valer nada.

El oro tendría que estar centralizado en algún punto, como un banco central, que emitiría papeles en valores equivalentes al oro para que la gente pudiese usarlos en su día a día. Así, ese punto central tendría el poder excesivo de poder controlar el oro en circulación, volviendo a algunos de los mismos problemas que tenemos con la moneda estatal.

Ese es el problema de recurrir a una solución antigua y física como el oro para una economía moderna y digital. Todo el sistema de pagos tendría que ajustarse para usar el oro como reserva y tener representaciones en forma de billetes lastrados con oro. No es algo fácil de hacer y, aunque se hiciera, eso supondría volver a un sistema en el que hay una autoridad central que controla el oro.

Por suerte, no tenemos que hacer nada de eso. Ya tenemos el Bitcoin, que es el oro digital, un dinero fuerte que también es escaso, difícil de producir, que no tiene autoridad central y que mantiene valor a lo largo del tiempo. Con la ventaja de que es un dinero totalmente digital, infinitamente divisible y viene con un sistema de transferencias que funciona en todo el planeta.

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2. El bitcoin comparte todas las buenas características del oro, pero sin sus mayores desventajas.

El bitcoin fue programado para ser tan escaso como el oro. En realidad, el bitcoin es incluso más escaso que el oro, ya que tiene una escasez absoluta garantizada por las matemáticas. El bitcoin fue programado para tener menos de veintiún millones de unidades en circulación, y eso no se puede modificar. Sin embargo, siempre se puede extraer más oro; sólo depende de cuánto se esté dispuesto a cavar o de la viabilidad de proyectos más osados, como el de minar oro en asteroides. Recientemente, Uganda anunció el descubrimiento de más de treinta y un mil toneladas de oro, lo que (si es verdad) fácilmente podría devaluar el mercado

Otra característica del oro que adoptó el bitcoin fue la dificultad de minarlo. Al principio, era fácil encontrar oro: las pepitas estaban en la superficie, en ríos o a pocos metros del suelo. Una vez que se extrajo esa primera tanda, la dificultad aumentó. Los buscadores de oro tuvieron que construir minas y buscar más abajo. Cada vez que se extrae algo de oro, se hace más difícil minar más. Sin embargo, con un aumento de suplemento total de oro de entre un uno y un dos por ciento al año, podemos decir que en cerca de cincuenta años la cantidad total de oro minado se duplicará.

Con el bitcoin es distinto. El aumento de suplemento total disminuye con el paso del tiempo. Hoy en día ya tenemos minado el noventa por ciento del total absoluto de bitcoins. Las primeras unidades fueron más fáciles de minar. Hasta un ordenador doméstico podía minar bitcoin. Ahora sólo puede hacerse con máquinas especializadas, porque la dificultad se ajusta a la cantidad de personas involucradas en el proceso de minería. Ya explicamos eso en detalle en el episodio 22 de la serie Dinero Arata este enlace.

Igual que el oro no tiene una autoridad central que controle su emisión, el Bitcoin también es una red sin un punto central, sin nadie que pueda determinar cuánto bitcoin se va a emitir. La diferencia es que el oro físico tendría que centralizarse en algún momento a causa de la dificultad de almacenamiento y transporte que supone, lo que daría un poder excesivo a quien lo centralizase. Ese problema no existe en el caso del bitcoin.

Las características de escasez, dificultad de emisión y ausencia de una autoridad central garantizan que tanto el oro como el bitcoin preserven su valor a lo largo del tiempo, siempre y cuando siga habiendo demanda. Entonces, hasta aquí los dos tienen las mismas ventajas para sustituir al dólar como centro del nuevo orden monetario mundial, aunque sea parcialmente: los dos son escasos, difíciles de producir y, en principio, no tienen una autoridad central controladora.

Sin embargo, el bitcoin tiene, por lo menos, cuatro ventajas extra que se adaptan mejor a su utilización como dinero en una economía moderna, global y digital.

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3. El bitcoin tiene cuatro grandes ventajas sobre el oro. Y el oro sólo tiene una ventaja sobre el bitcoin.

La primera ventaja del bitcoin sobre el oro, obviamente, es que el bitcoin es completamente digital. En vez de tardar más de siete años en transportar esas cincuenta toneladas de oro de Inglaterra a Suiza, puedes traspasar el valor equivalente en varios minutos usando bitcoin sin preocuparte de cofres, guardias armados, transporte, barcos, aviones o seguros, lo que reduce mucho los costes de la transacción.

La segunda ventaja es que el bitcoin es extremadamente divisible. Cada bitcoin puede ser dividido en hasta cien millones de partes, llamadas satoshis. Si fuese necesario, esa divisibilidad podría ser aumentada en el futuro para tener unidades menores.

La tercera ventaja es que el bitcoin es verificable. Si estás operando en la red de bitcoin, puedes estar seguro de que un bitcoin es un bitcoin. No es posible que te lo mezclen con wolframio ni con otras criptomonedas. La red de bitcoin es completamente segura y tiene el mayor poder computacional del planeta dedicado a ella. El Bitcoin no conlleva ese enorme gasto que sí tiene el oro para comprobar que realmente es oro y que no lleva wolframio mezclado.

La cuarta y última ventaja es que el bitcoin es democrático. Dependiendo de la ciudad en la que vivas, puede no haber un punto de venta de oro de confianza. Necesitas tener los contactos adecuados. Si el oro es un activo elitista, el bitcoin es lo contrario: basta con tener conexión a internet y cualquier persona del mundo puede tener acceso para comprar bitcoin. No tiene que abrir una cuenta, presentar documentos, demostrar que tiene dinero. Sólo tiene que crearse un monedero y comprar.

Por otro lado, hay una característica que juega a favor del oro, que es su tiempo de historia. La humanidad ha valorado el oro durante miles de años. Por eso nuestra percepción cultural en relación al oro es muy fuerte. Hay quien llama a esto el Efecto Lindy. La expectativa de que algo dure es proporcional a su edad. Como el oro ya ha durado miles de años como producto de valor, es lógico pensar que seguirá siendo así durante mucho tiempo. Pero el Bitcoin sólo tiene unos años de reconocimiento y, por eso, aunque es superior a otras criptomonedas, en este aspecto sigue siendo inferior al oro.

Pero, ¿cuál es la consecuencia práctica de todo esto? ¿Significa que el bitcoin va a ser el ganador en vez del oro cuando se elija un sustituto para el dólar? No se puede hacer ese tipo de previsión. Nadie tiene el poder de prever el futuro.

A corto plazo, el dólar tiende a hacerse más fuerte, como ya vimos en el episodio número veinte de la serie Dinero Arata este enlace. Sin embargo, el largo plazo depende de otros factores. Por un lado, las monedas fiduciarias tienen problemas intrínsecos, como su debilitamiento por el aumento de la base monetaria y la centralización del poder. Sin embargo, el oro está más protegido contra este debilitamiento por tener un alto stock-to-flow, como vimos en el episodio nueve de la serie Dinero Arata este enlace.

Pero el oro no puede evolucionar tanto como la tecnología. Sólo es un metal. Y es un metal que pesa mucho y que requiere un alto coste de almacenamiento, transporte y verificación. Además, aunque su aumento sea de tan sólo un uno o un dos por ciento anual, eso significa que, probablemente, su cantidad va a doblarse en cincuenta años. O puede llegar a haber un aumento incluso mayor en caso de que se minen asteroides, se descubra inesperadamente un yacimiento, o se invente una nueva técnica de minado. Sin embargo, el Bitcoin tiene la garantía matemática de no tener nunca más de veintiún millones de unidades. Ahora sólo hay que esperar a que los próximos años fortalezcan el Efecto Lindy.

Eso significa que, si sabes usar bitcoin hoy, antes de que sucedan todos esos cambios, puedes ver tu patrimonio multiplicarse varias veces. Además de enriquecerte, ganas soberanía y libertad. Pero todo eso requiere estudio, para lo que puede venirte muy bien conocer el entrenamiento Manos de Diamante, en el que hacemos actividades prácticas.

Está surgiendo una nueva orden monetaria mundial , pero todavía nadie sabe qué bienes van a sustituir total o parcialmente al dólar estadounidense como moneda de referencia global.

La respuesta más obvia es el oro, pero para una economía digital y globalizada como la nuestra, muchas veces el oro simplemente no sirve. El bitcoin sería una mejor alternativa porque tiene todas las ventajas del oro y ninguna desventaja, a no ser el Efecto Lindy, que es de percepción cultural y que está cambiando con la nueva generación.

Si eso pasa, el bitcoin va a valorizarse mucho. Quien tiene bitcoin hoy puede ver su patrimonio crecer exponencialmente si esto llega a concretarse. Tú mismo puedes aprovechar esa oportunidad, siempre que tengas el conocimiento necesario para operar con bitcoin.

Por eso, si estás interesado en adquirir ese tipo de conocimiento, quiero invitarte a ver una clase especial del entrenamiento Manos de Diamante, que te enseña todo lo que tienes que saber para operar con bitcoin. Puedes ver esa clase ahora mismo accediendo a este enlace