Todo va mal y tiende a empeorar

Todo está hecho un desastre y está yendo a peor. Ve al supermercado. Te reto a que encuentres algo que no sea de peor calidad, que no tenga menos cantidad y que no sea más caro que el mismo producto en el pasado. ¡Y lo que más enfada es que esa basura se anuncia como si fuese un lujo!

Todo es un asco. Hoy en día pagas más caro, a cambio recibes menos producto… y encima es de peor calidad.

¿Sabes qué es lo único que no ha empeorado? El marketing. Los envoltorios son cada vez más bonitos, los anuncios más atractivos, con más y más promesas. Y cada vez es más difícil leer y entender lo que estás comprando realmente.

Para engañarte, el tamaño del paquete de un alimento es igual, la caja no ha cambiado. Pero dentro de la caja hay menos cantidad. Fíjate, por ejemplo, en un producto que viene en caja, como los copos de avena o cualquier otro tipo de cereal. El tamaño de la caja de cereales es el mismo. Pero dentro de la caja hay un paquete con… MENOS cereales.

Y ahora pierdes más tiempo en el supermercado porque tienes que jugar a los detectives e intentar encontrar en la caja la información de cuántos gramos vienen. En la caja hay fotos que no se corresponden con la realidad, te dan información confusa a propósito para engañarte.

¿Por qué está pasando esto? Incluso las marcas más populares parecen estar entrando también en ese modelo para frustrarnos. Todo esto tiene una explicación; ahora te la cuento. Básicamente, las cosas están más caras, los paquetes vienen con menor cantidad de producto… todo está mal y tiende a empeorar todavía más.

El rollo de papel higiénico es menos largo y cada vez más fino. El “doble hoja” es, básicamente, lo que hace años se consideraría “hoja única”, sólo que han conseguido cortar una hoja en dos muy finitas para poder decir que es doble y encima lo ponen en un paquete para que dé la impresión de que esa basura es un producto de lujo. Si quieres algo parecido a la “hoja doble” de antes, tienes que comprar la “triple hoja”. ¿Puedes creerte que existe la “hoja cuádruple”? Cuádruple será en el precio, porque la calidad de ese papel antes se habría considerado normal.

Y el maíz para hacer palomitas “premium” hoy en día no sirve para nada. La mitad se queda sin explotar o se quema, y la otra mitad sólo explota más o menos, quedando con trozos duros de maíz en esa insulsa palomita. Si quieres maíz decente, maíz NORMAL, del que explota y deja unas palomitas tiernas y blancas, ya no puedes comprar el premium. Tienes que comprar el «super premium», que cuesta el triple.

Las chocolatinas y galletas que antes se consideraban de buena calidad hoy están llenas de grasas hidrogenadas, parece que estás masticando cera de vela, la boca se te queda con una textura extraña, parece que se te plastifica el paladar, y para ocultar ese sabor horrible, ¡aumentan la cantidad de azúcar! Y además todo en paquetes más pequeños y más caros.

El café en polvo también ha empeorado. Aunque uses la misma cantidad de polvo, el café queda más aguado. Y si decides añadir más polvo, te das cuenta de que sale mal, casi como si hubiera algo medio quemado mezclado con el café.

¿Y el detergente del que antes dejabas caer unas gotitas y ya te servía para lavar los platos con mucha espuma y una limpieza genial? Hoy está tan diluído que tienes que dejar que chorree bien sobre el estropajo y aun así no limpia bien. Y encima tienen la cara de escribir en el envase que “dura más”, ¿qué es lo que dura más? La rabia, la decepción, la sensación de que has comprado una porquería porque no tienes otra opción.

Los propios envases también son más baratos y de peor calidad. Los yogures tienen una tapa tan fina que tienes que tener cuidado al ponerlo en el carrito de la compra para que no se rompa. Y las botellas de agua son tan finas que parecen condones.

Ya ves de qué va la cosa, ¿no? Podríamos pasarnos horas hablando de casos específicos de cada uno de los productos que están peor que antes. Puedes desahogarte también en los comentarios diciendo qué productos del supermercado te has dado cuenta de que empeoran día a día. ¿Pero de qué sirve? Quejándonos no vamos a cambiar la realidad. ¿Qué podemos hacer al respecto? Primero tenemos que entender cuál es el origen del problema.

Y la razón de que todo haya empeorado se llama INFLACIÓN. A causa de la inflación, las empresas están disminuyendo a propósito la cantidad de producto y empeorando su calidad para que su actividad siga siéndoles rentable sin tener que subir (mucho) el precio de las cosas.

1. Empeorar la calidad de los productos es un intento de escapar de la inflación.

La inflación no ocurre sólo cuando los precios suben. Si el precio sigue igual, pero la cantidad de producto disminuye, ya hay inflación. Si el precio sigue igual pero la calidad disminuye, también hay inflación. Puedes estar pagando el mismo precio, pero lo que recibes a cambio son menos productos o peores productos.

Ahora bien, lo que es peor todavía es el PERJUICIO TRIPLE. El perjuicio triple es lo que está pasando ahora y por eso tienes toda la razón en indignarte: ha subido el precio de todo, la cantidad ha disminuído y encima la calidad es horrible.

La inflación te afecta como consumidor, pero también afecta al productor, porque los costes de fabricación de los productos aumentan. Y entonces el empresario sólo tiene tres opciones cuando se ve ante una crisis de inflación como la que estamos viviendo ahora.

La primera opción es mantener el precio igual y la calidad original igual. Pero entonces va a tener pérdidas, y va a llegar un momento en el que va a tener que cambiar de estrategia o cerrar el negocio.

La segunda opción es mantener la misma calidad y subir el precio. Esa estrategia consiste en pasar al consumidor el precio del aumento de la inflación. Pero entonces corre el riesgo de ver que sus clientes se van a la competencia, que ofrece precios más bajos. ¿Y cómo consigue la competencia ofrecer ese producto a un precio más bajo? Empeorando la calidad.

Esta es la tercera opción, que consiste en mantener el mismo precio y empeorar la calidad o la cantidad en secreto, esperando que los consumidores no se den cuenta. Y cuando una marca empieza a hacer eso, las demás marcas prácticamente se ven forzadas a hacer lo mismo para mantener la competencia. Por eso todos los productos están empeorando cada día más.

Esta tercera opción se utiliza mucho hoy en día. En realidad, como la inflación es muy fuerte, todos estamos sufriendo el perjuicio triple: los productos suben de precio, vienen en cantidades menores y son de peor calidad.

Para seguir vendiendo productos peores y menores, los empresarios invierten en márketing y hacen paquetes bonitos que hacen que nos cueste darnos cuenta del cambio. Por eso la publicidad y los envases intentan vendernos basura como si fuese algo de lujo. Por eso la “hoja cuádruple” no es más que el papel que antes se vendía como “hoja doble”.

¿Te das cuenta? Pues felicidades por no ser una persona que se limita a quejarse. Aquí estamos actuando. Al participar en esta conversación y prestar atención hasta el final, estamos haciéndonos más conscientes. Ya hemos dado el primer paso.

Ahora está muy claro que la inflación es la gran responsable por que todo haya empeorado. Entendemos que no es casualidad que diferentes marcas estén empeorando la calidad y disminuyendo la cantidad… e invirtiendo en márketing para intentar engañarnos, para que no notemos la diferencia.

¿Y cuál es el siguiente paso? Por desgracia, para tener acceso a productos de calidad normal, tenemos que comprar los que se llaman super premium. Todavía hay algunas marcas que ofrecen productos buenos, sólo que ahora los ofrecen como categoría de extralujo. O sea, que para tener una calidad básica, ahora tenemos que comprar los productos de las líneas más caras o cambiar de marca, tal vez comprando productos importados que son todavía más caros.

Es decir, que si, por ejemplo, el índice oficial de inflación dice que el aumento de los precios es del diez por ciento, es probable que su coste aumente el doscientos o el trescientos por ciento si quieres mantener la calidad en lo que compras. Por eso en el episodio 03 de la serie Dinero Arata este enlace entramos en detalles en la explicación de que la inflación es un robo. Y tienes que protegerte de ella.

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2. La inflación no es fruto del azar. La inflación es un crimen cuidadosamente planeado para robarte.

Hay una cosa que tiene que quedar muy clara.

La inflación es un tipo de robo.

Hay dos formas en que el gobierno puede chupar tu dinero: los impuestos y la inflación.

La inflación no es producto del azar, ni es un fenómeno aleatorio como la lluvia. No es algo imprevisible ni que esté fuera del poder de los gobernantes. Al contrario: son los políticos los que planean aumentar la inflación para robarte y hacerte más pobre.

Los políticos saben que si aumentan los impuestos, pierden votos en las elecciones porque todo el mundo se enfada. El elector puede asociar fácilmente el aumento de impuestos con los políticos que aprobaron ese aumento.

Y los gobernantes también saben que si adoptan políticas monetarias de inflación, es más fácil que la gente no se dé cuenta. La población ignorante no une los puntos. Hay quien piensa que la inflación es normal, como la lluvia.

La gente acepta la inflación y no entiende que los políticos tienen la culpa. Ese es el gran problema.

Si imprimes dinero en tu casa, te meten en la cárcel por falsificación. Pero los gobernantes están autorizados por ley a imprimir dinero y lo hacen de manera irresponsable, creando inflación a propósito para que el gobierno sea más rico y tú seas más pobre.

Lo correcto sería que el gobierno fuera más eficiente y que redujese gastos y aumentase la productividad. Pero cuando los políticos son corruptos e incompetentes, no son capaces de hacer que el país sea productivo de verdad.

Y la solución fácil es “falsificar” el dinero imprimiendo más y más. En realidad, cuando es el propio gobierno el que imprime más dinero, jurídicamente no se considera falsificación. Ellos no van a la cárcel porque son precisamente ellos los que tienen el poder. Tú no puedes imprimir dinero, pero el gobierno puede crear dinero de la nada.

El dinero hoy en día no tiene lastre. El dinero es fiat. Fiat no es sólo el nombre de una marca de coches. Fiat es una palabra que viene del latín y que significa “hágase”. A lo mejor conoces la expresión en latín “fiat lux”, que significa “¡hágase la luz!”

El dinero fiat es un dinero que ha sido creado de la nada. Un grupúsculo de personas del Banco Central se reúne y decide de un plumazo: “¡Hágase más dinero!”

Este dinero nuevo que el gobierno crea de la nada (sin lastre) se usa para pagar los costes del gobierno, los salarios y los beneficios de los diputados, de los senadores, y también los paseos en jets privados para los políticos y sus amigos. Sí. Repito: hay casos abusivos de uso de jets privados y helicópteros incluso de las Fuerzas Armadas para llevar gratis a políticos y sus amiguitos con fines particulares, para pasear. Y eso no es gratis. Quien lo paga somos nosotros.

Y como rápido comentario adicional, además del coste económico, esto también tiene un coste ambiental.

¿Sabías que los jets privados están entre los mayores contaminantes per cápita del mundo? El jet privado es uno de los mayores villanos del planeta porque produce mucha contaminación para la pequeña cantidad de personas que se benefician. Un avión comercial normal transporta a una tripulación de cientos de personas. Entonces, el impacto ambiental por persona es relativamente menor, ya que el beneficio es grande, atiende a mucha gente y el impacto se divide entre los pasajeros. Pero el jet particular de los políticos muchas veces se usa para usar a una o dos personas consideradas VIP.

Y este es un ejemplo de los muchos costes de ineficiencia del gobierno que forma parte de la gran fórmula de inflación y que está relacionada con la tendencia a empeorar de la calidad de los productos que compras en el supermercado.

Eventualmente, el nuevo dinero que el gobierno ha creado entra en circulación. La empresa del jet privado paga a sus trabajadores. Esas personas, a su vez, comprarán chocolate, cereales y papel higiénico. Con ese dinero extra en circulación, la moneda pierde valor y el dinero que tú te habías esforzado tanto en ahorrar ahora vale menos.

El ser humano entiende muy bien la idea de escasez. Cuando la cantidad de dinero en circulación se duplica, lógicamente el dinero pierde valor.

Cuando el gobierno hace eso, en la práctica está robándote dinero a propósito aunque no toque ni un céntimo de lo que tienes guardado en el banco. Si tenías mil, nominalmente vas a seguir teniendo mil en tu cuenta. Pero, en la práctica, esos mil que tienes ya no te sirven para comprar lo que podías comprar antes.

Si no aprendes a protegerte de ese robo invisible, cada vez vas a sentir más sus efectos en tu calidad de vida. Los productos que compras en el supermercado ya son malísimos y encima van a peor. Si quieres calidad, tienes que pagar más.

Por eso es esencial que aprendas a proteger tu dinero de la inflación. Y puedes hacerlo de dos maneras: por el camino tradicional o por el camino revolucionario.

3. Protege tu patrimonio de la inflación por el lento camino tradicional o por el rápido camino revolucionario.

He visto a gente que dice que la solución contra la inflación es el minimalismo, aprender a consumir menos y a gastar menos. Pero no es verdad: entiéndelo matemáticamente: los precios van a seguir subiendo como consecuencia de la inflación. El aumento es infinito. No tiene límite. Sin embargo, la cantidad de recortes en gastos que tú puedes hacer sí es limitada. Pasado cierto punto, no puedes seguir recortando gastos, a no ser que decidas vivir en casa de tus padres para siempre.

Sólo hay dos caminos para proteger tu dinero de la inflación. El modo tradicional es hacer inversiones que retornen más que la inflación.

La mayor parte de la gente va a pensar enseguida en inversiones de renta variable: acciones, fondos inmobiliarios, ETFs y otros activos que suelen estar asociados al rendimiento del mercado.

El problema es que en los casos de crisis e inflación, puedes perder mucho dinero cuando la renta variable acaba variando para peor.

Por eso es importante que inviertas no sólo en renta variable, sino también en activos de renta fija que estén asociados a los índices oficiales de inflación. No vas a ganar dinero en ese tipo de inversión, pero, por lo menos, vas a intentar preservar el valor adquisitivo del dinero que ya tienes.

Por ejemplo, imagina que tienes mil para invertir. Si inviertes en un activo de renta fija asociado a un índice de inflación y ese índice sube un diez por ciento en un año, al final del año, nominalmente vas a tener mil cien en tu cuenta.

Pero hay dos grandes problemas: Primero: esos mil cien no representan un enriquecimiento. Los cien extra que has “ganado” en este ejemplo sólo son un suplemento que has recibido para protegerte de la inflación oficial, pero, en la práctica, con esos mil cien puedes comprar menos de lo que podías comprar el año anterior con los mil que tenías.

Ese es el segundo problema. No se puede confiar en el índice oficial de inflación, porque no representa tu realidad. Todos los productos son de mala calidad y cada día son peores. Entonces, si no quieres comer chocolate con textura de vela de cementerio, ahora tienes que gastar el doble o el triple para comprar productos de una línea más exclusiva y tener una calidad parecida a la calidad que antiguamente se consideraba “normal”.

Aparte de eso, hay otro problema, que es el de dejar todo tu patrimonio en una moneda centralizada, controlada por el gobierno y que puede y, de hecho, va a devaluarse siempre que el gobierno quiera.

Dentro de poco el gobierno va a obligar a la población a usar CBDC (Central Bank Digital Currencies), monedas digitales emitidas por los bancos centrales, que es algo terrible, parece una invención de un enemigo de James Bond. Ellos pueden interferir en tus gastos, por ejemplo, prohibiéndote gastar tu dinero en ciertas tiendas o a ciertas horas.

Pueden poner intereses negativos, es decir, que el dinero que tienes disminuya cada día, que es una manera que tiene el gobierno de hacer que te vuelvas un gastador compulsivo y de impedir que ahorres. Otra característica de la moneda digital del gobierno es que puede tener fecha de caducidad. Si no gastas el dinero en el plazo estipulado, simplemente desaparece.

Por eso, si realmente quieres proteger tu dinero de la inflación, ha llegado la hora de que también conozcas el camino revolucionario.

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4. El camino revolucionario es convertirte en tu propio banco y usar una moneda que no tenga inflación.

Aunque seas muy bueno invirtiendo y consigas beneficios superiores a la inflación, aun así tu patrimonio corre peligro si lo tienes todo colocado en una única moneda estatal.

No importa si esa moneda es el dólar, el euro, el peso o cualquier otra: toda moneda estatal controlada por burócratas corre el riesgo de devaluarse según lo que quieran los gobernantes. En algunos países, la inflación es incluso un OBJETIVO oficial del gobierno, que todos los años define una META para la inflación.

Para evitar ser robado por la inflación, tienes que poner tu dinero en activos verdaderamente escasos, como, por ejemplo, el oro, inmuebles bien localizados y en bitcoin. El problema del oro es que es difícil de comprar y almacenar de forma segura, el problema del inmueble de calidad es que no se puede dividir en partes menores y puede dar problemas de liquidez. Sin embargo, el bitcoin es más fácil de dividir y de almacenar con seguridad.

El bitcoin es una moneda que fue creada sin la participación de políticos y que se mantiene por una red descentralizada. No hay autoridades centrales con poder de devaluar tu patrimonio arbitrariamente. Te conviertes en tu propio banco.

El bitcoin se creó para no sufrir inflación: las reglas para emitir nuevas unidades de esta moneda son transparentes y previsibles y están programadas.

Por eso, si realmente quieres proteger tu patrimonio de la inflación, tienes que empezar a entender inmediatamente cómo funciona el bitcoin. Sólo así podrás tomar una decisión consciente y bien informada. Por eso he preparado una clase magistral con todo lujo de detalles y fácil de entender que puedes ver en este enlace, ahora más que nunca ha llegado el momento de que te liberes de la cárcel del dinero fiat, de la corrupción, de las ineficiencias del gobierno y de la inflación que los bancos centrales crean a propósito. Así es como proteges tu dinero.

La inflación no siempre se percibe en el aumento de precios. En este momento estás sufriendo los efectos de la inflación con productos de peor calidad y de menor cantidad.

Para protegerte de ese robo de poder adquisitivo de tu dinero, tienes que aprender a protegerte contra la inflación. Para ello, puedes elegir el camino tradicional de activos de renta fija anclados a índices de inflación, y también puedes elegir el camino revolucionario del bitcoin.

Si quieres aprender a usar bitcoin, te invito a ver ahora mismo una clase magistral que tiene mucho contenido sobre qué es el bitcoin en realidad y sobre cómo proteger tu patrimonio de los efectos de la inflación. Para ver la clase magistral, visita este enlace