Deja de confundir POBREZA con MINIMALISMO

Hay mucha gente que confunde pobreza con minimalismo y eso tiene que acabar. El minimalismo es un estilo de vida que se centra en tener sólo lo esencial. El minimalismo se ha hecho muy popular en los últimos años porque es una manera más simple, tranquila y barata de vivir la vida. El estilo de vida minimalista tiene muchas virtudes y no podemos confundirlo con la pobreza.

En el minimalismo, vives con poco y eres feliz porque es una decisión que tú mismo has tomado. En la pobreza, vives con poco y eres infeliz porque no es decisión tuya.

Si ya tienes éxito financiero, puedes elegir tener menos bienes materiales para vivir una vida más simple. Normalmente, este camino del minimalismo valora la calidad en lugar de la cantidad. Por ejemplo, puedes comprar un producto muy caro y de alta calidad y aun así considerarte minimalista.

Así que fíjate en que para elegir un estilo de vida minimalista, hace falta que sea una opción. Si tienes la posibilidad financiera de comprar mucho, pero eliges comprar menos, realmente es una elección genuina, es una opción.

Sin embargo, cuando la inflación te deja más pobre cada día y no puedes elegir porque no tienes suficiente dinero, eso no es minimalismo. Es simplemente falta de otras opciones.

1. La falta de dinero para comprar lo que quieres no es minimalismo. No se deben usar eufemismos para huir de la verdad.

El verdadero minimalismo es una opción. Tienes dinero. Puedes permitirte financieramente comprar lo que quieras, pero libremente tomas la decisión de vivir con menos.

Sin embargo, el falso minimalismo es la falta de otras opciones. No tienes dinero. No tienes la condición financiera de comprar lo que quieres. Así que, una de dos, o tienes que controlar tu deseo para forzarte a querer menos, o tienes que entrar en deudas, pedir descuentos o planes de pago a plazos, o comprar alternativas de peor calidad que sean más baratas. Nada de eso es minimalismo. En este caso, la decisión de vivir con menos no es una elección genuina; simplemente es la falta de otras opciones.

Cuando no tienes dinero para comprar lo que realmente te gustaría comprar, decir que eres minimalista sólo es un autoengaño, un eufemismo, una manera poco auténtica de buscar contentarte con poco.

Un eufemismo es usar diferentes palabras para que lo que es desagradable parezca más agradable. Es desagradable admitir que somos pobres o que todavía no hemos alcanzado el éxito financiero que nos gustaría tener. Entonces, una manera más suave de describir la situación sería decir que estamos adoptando una vida minimalista, pero en el fondo sabemos que estamos usando un eufemismo para huir de la verdad.

Sólo tú sabes cuál es tu verdad. No hay una regla objetiva para definir lo que es un verdadero minimalismo o un falso minimalismo. Eres tú quien sabe cuándo de verdad estás gastando menos dinero porque eres minimalista y cuándo estás gastando menos simplemente porque no tienes dinero.

Además, tenemos que ver la posibilidad de ganar más dinero. ¿Cómo de probable sería que pusieses en marcha un plan para ganar más dinero si quisieras? Hay gente que recibe muchas ofertas de empleo que pagan bien… y las rechaza porque realmente han elegido una vida en la que ganan menos, pero en la que también tienen menos molestias y estrés.

Por otro lado, hay personas que no reciben ofertas para ganar más dinero… y se mienten a sí mismas diciéndose que podrían ganar más dinero si quisieran. Pero en el fondo saben que no es verdad. Les gustaría mucho poder ganar más dinero y saben que no es posible, que las probabilidades de que reciban una oferta mejor pagada son mínimas.

Vamos a ver el ejemplo de dos personas que hacen prácticamente lo mismo, pero que tienen grados de satisfacción completamente contrarios.

Por un lado tenemos a Adriana, una arquitecta muy exitosa a la que le encanta el minimalismo. Adriana se levanta temprano para ser más productiva. Se da una ducha fría porque le da energía y hace que se sienta más preparada. Se salta el desayuno porque está siguiendo el ayuno intermitente para mantenerse en forma. Va a la oficina en bicicleta para hacer ejercicio mientras va al trabajo y también para contribuir a reducir las emisiones contaminantes al medio ambiente. Por la noche se divierte leyendo un libro porque le encanta la literatura.

Y tiene inversiones para pagarse un largo baño caliente, todo tipo de bollos y pasteles para el desayuno y un coche nuevo y cómodo. Pero ha elegido no usar su dinero para eso, porque no le interesa ese tipo de consumo. Es decir, que Adriana lleva un estilo de vida simple y minimalista por decisión propia, porque lo prefiere.

Por otro lado tenemos a Briseida, una pastelera que gana muy poco dinero y tiene muchas deudas. Briseida se despierta temprano porque tiene que llegar a la panadería a las seis de la mañana. Se da una ducha fría de mal humor para ahorrar en la factura de la luz. Se salta el desayuno y sale de casa con hambre, pero tiene que ahorrar para tener dinero para la comida. Va en bici al trabajo porque el billete de autobús está demasiado caro. Tener coche propio es un sueño lejano, completamente fuera de sus posibilidades financieras, aunque le gustaría tener uno. Y por la noche lee un libro porque no quiere gastar dinero saliendo con sus amigas y además tuvo que acabar quitándose el internet porque estaba muy caro.

Además de no tener inversiones, Briseida tiene deudas. No puede pagarse una ducha caliente, ni bollos en el desayuno ni mucho menos un coche propio. Briseida también lleva un estilo de vida simple y minimalista, pero es por falta de otras opciones. Odia vivir así y le gustaría mucho que las cosas fueran diferentes.

Adriana y Briseida hacen prácticamente lo mismo, solo que una de ellas está satisfecha con su vida y la otra intenta engañarse diciendo que es una “forma minimalista” de vivir la vida.

Entonces, un buen parámetro a tener en cuenta es tu propio grado de satisfacción con el minimalismo. Si estás satisfecho con tener cada vez menos y sabes que podrías tener más si quisieras, entonces probablemente estés viviendo un verdadero minimalismo.

Por otro lado, si no estás satisfecho con la cantidad o calidad de las cosas que compras y te gustaría tener más bienes materiales o de mejor calidad, a lo mejor eres una víctima del falso minimalismo. Y, si ese es tu caso, ha llegado la hora de que salgas de esa mentira.

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2. Sé honesto con tu situación y llama a las cosas por su nombre. El minimalismo es minimalismo y la pobreza es pobreza.

La verdad es como la luz del sol que desinfecta el moho del autoengaño. Cuando vives una vida con más restricciones porque tu dinero vale cada vez menos, eso no es minimalismo. Eso es hacerse más pobre.

Minimalismo es cuando tienes la posibilidad de comprar porque tienes libertad financiera… pero eliges conscientemente no comprar.

El error está en la mentira. Ser minimalista no tiene nada de malo. No tiene nada de malo ser pobre. El error es mentirte a ti mismo. La mentira les quita claridad y consciencia a tus decisiones. La mentira se da cuando te estás enfrentando a una situación de pobreza y, en vez de ser honesto al respecto, dices que estás adoptando el minimalismo.

Eso es un error porque reduce tu grado de satisfacción con la vida. Cuando te dices a ti mismo que eres minimalista, pero en realidad sabes que en el fondo sólo es una falta de opciones, significa que no estás satisfecho.

Entonces, en vez de huir del problema con un eufemismo, con un juego de palabras para intentar minimizar esa insatisfacción, deberías ser honesto con tu propia situación y llamar a las cosas por su nombre.

Sólo cuando aceptas la verdad, admites tu propia situación y reconoces que tienes un problema es cuando puedes empezar a actuar para resolverlo.

Cuando tengas prosperidad financiera, podrás salir del falso minimalismo y libremente decidir adoptar el minimalismo verdadero.

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3. Presta atención a mensajes sin sentido difundidos por los influencers que hablan de minimalismo.

Cuidado con los influencers que proponen el minimalismo como una forma de lidiar con los desafíos financieros. No suelen entender de economía y no van a hablarte del efecto de la inflación que reduce tu poder adquisitivo.

En este mismo momento estamos viviendo una crisis inflacionaria. La inflación devalúa tu dinero y es un crimen perfecto que los políticos usan para robarte. Ya hemos hablado sobre esto en el episodio 03 de la serie Dinero Arata este enlace.

Entonces, si la solución que usas para luchar contra la inflación es el minimalismo, consumir menos, hay un problema matemático. La inflación va a seguir devaluando tu dinero más y más todos los meses. Sin embargo, hay un límite en los recortes que puedes hacer en tus gastos. A partir de cierto punto, deja de ser sostenible, es imposible seguir recortando gastos. Es simplemente un error sugerir el minimalismo como una forma de sobrevivir en situaciones de inflación.

Por desgracia, hay muchas personas, incluyendo influencers famosos, que, cuando se encuentran en situaciones de alta inflación, dicen que una de las soluciones es reducir el consumo y adoptar el minimalismo. ¡Pero este consejo es financieramente incorrecto! Sólo es una estrategia de supervivencia que empeora tu calidad de vida.

La inflación alta te hace cada día más pobre. El minimalismo NO es una solución para eso, porque la inflación tiene un efecto acumulativo a lo largo del tiempo. Llega un momento en el que tu minimalismo es completamente inviable, porque ya no vas a tener ningún gasto que recortar.

Por eso, en vez de intentar minimizar tus gastos a toda costa, deberías centrarte en maximizar tus ingresos. Eso puedes hacerlo con mayor cualificación profesional, con un segundo empleo, con inversiones inteligentes, y entendiendo los activos realmente escasos como inmuebles únicos bien localizados, bitcoin y acciones de buenas empresas, porque la escasez de estos activos es la que va a protegerte de la inflación.

Con este nuevo enfoque, vas a ser capaz de aumentar tu patrimonio financiero y entonces sí podrás adoptar el minimalismo libremente y no por falta de otras opciones, dejando de engañarte a ti mismo y convirtiéndote en un verdadero minimalista.

Si eres cada día más pobre por culpa de la alta inflación, no intentes engañarte diciendo que eres minimalista. El minimalismo en ese caso no es una elección verdadera, sino la única manera de sobrevivir.

Para prosperar financieramente y tener verdadera libertad financiera, te invito a que veas una clase magistral del curso Manos de Diamante ahora mismo accediendo a este enlace