¡Aprendizaje Arata! Estás sentado en una silla con el examen delante. La pregunta está ahí, y te sabes la respuesta. Lo has estudiado. Estás seguro de que tienes esa respuesta en la cabeza. Pero, por desgracia, no eres capaz de recuperar esa información.
Intentas por todos los medios acordarte de la respuesta, intentas profundizar en tu memoria, intentas recordar lo que has estudiado. Pero no puedes. El tiempo se acaba. La respuesta se queda en blanco. No sacas la nota que podrías haber sacado. Esto te acaba costando el aprobado o un ascenso en el trabajo.
¿Por qué nos quedamos en blanco? ¿Por qué a veces no nos acordamos de la respuesta a una pregunta, el nombre de alguien o la contraseña que creamos para una aplicación?
Cuando ocurre esto, estamos ante un problema en el tercer y último proceso de formación de recuerdos (codificar / almacenar / recuperar). Tenemos problemas en el proceso de recuperación.
1. La recuperación es el hecho de recordar información que estaba guardada en la memoria a largo plazo.
En los últimos episodios de la serie Aprendizaje Arata, hemos hablado detalladamente sobre el funcionamiento de nuestra memoria.
En primer lugar, vimos que existen tres tipos de memoria: sensorial / corto plazo / largo plazo.
La memoria sensorial registra todo lo que captan tus cinco sentidos, pero esa información permanece, como máximo, unos segundos en tu mente.
La memoria a corto plazo o memoria de trabajo puede seleccionar algunos fragmentos de toda esa información. Entre cinco y nueve unidades de información.
La memoria a largo plazo es capaz de recordar la información más importante durante días o incluso años después de haber recibido la información.
Es como si fuese un embudo con filtro. En la parte más ancha del embudo, los cinco sentidos captan todo lo que ocurre a tu alrededor. Con el filtro, unas cuantas cosas caen al centro del embudo, a tu memoria a corto plazo. Y tan solo lo más relevante llega hasta la memoria a largo plazo, que está al final del embudo.
La codificación es el hecho de pasar información de tu memoria a corto plazo a tu memoria a largo plazo. Para ello, puedes usar técnicas como la repetición mecánica, agrupación, reglas mnemotécnicas, autorreferencia y repetición espaciada. Ya hemos hablado sobre las técnicas de codificación en el episodio 20 de la serie Aprendizaje Arata.
El almacenamiento es la capacidad que tiene tu cerebro de retener esa información hasta el momento en el que la necesites. El almacenamiento fue el tema del episodio anterior.
La recuperación es el hecho de recordar la información que estaba guardada en tu memoria a largo plazo en el momento en el que la necesitas. En un examen. Cuando te encuentras con alguien que conociste en un evento. Cuando alguna aplicación te pide la contraseña.
En la conversación de hoy, vamos a entender en detalle el funcionamiento de la recuperación de recuerdos.

2. Tu cerebro usa pistas para recuperar información en la memoria a largo plazo.
Siempre que intentas recordar algo que está en tu memoria, estás activando el proceso de recuperación. Lo que define si vas a conseguir recuperar ese recuerdo o no es el uso de pistas de recuperación. Sobre todo las pistas que dejaste durante la codificación.
Para recuperar información guardada en tu memoria a largo plazo necesitas asociar una de esas pistas de recuperación con las pistas que estaban presentes en el momento en el que codificaste ese recuerdo. Por eso la forma en la que codificas un recuerdo es tan importante.
Un ejemplo de pista es el contexto en el que codificaste la información. Unos investigadores hicieron un experimento para ver cómo influye el contexto del aprendizaje en el momento en el que un estudiante necesita recuperar la información.
En este experimento, los alumnos de un curso de submarinismo fueron divididos en dos grupos. Un grupo recibió la formación bajo el agua, y el otro grupo la recibió en tierra firme. Después, los profesores les hicieron unas pruebas a los alumnos. Los que recibieron la formación en el agua acertaron más respuestas cuando hicieron el examen bajo el agua. Y los que recibieron la formación en tierra firme acertaron más respuestas cuando hicieron el examen en tierra firme.
Otro ejemplo de pista de recuperación es el estado emocional. Si estás triste, eres más capaz de recuperar información que aprendiste cuando estabas triste. Si tienes nervios, puedes acordarte más fácilmente de un recuerdo que creaste cuando estabas nervioso. Incluso si estabas bajo los efectos del alcohol, es más fácil que recuerdes la información que recibiste cuando habías bebido.
La regla es muy sencilla de entender. Cuando codificas información, tu cerebro crea un recuerdo asociando algunas pistas a ese momento de la codificación. En el momento de recuperar la información, tu cerebro busca pistas que puedan asociarse al momento en el que creaste ese recuerdo.
Por eso el proceso de codificación es tan importante. Si has codificado usando la técnica de la agrupación, en el momento de recordar tienes que acordarte de los grupos. Si has usado una pista mnemónica, tienes que acordarte de esa regla mnemotécnica. Si has usado la autorreferencia, tienes que recordar la historia que creaste.
3. Tus recuerdos se reconstruyen, no se recuperan.
Nuestro cerebro no funciona como un ordenador que rescata recuerdos exactamente como fueron guardados. En primer lugar, porque no todos los recuerdos que tenemos en el cerebro son accesibles. Algunos se quedan en nuestro subconsciente y no podemos acceder a ellos cuando queramos.
En segundo lugar, porque cuando eres capaz de acceder a alguno de esos recuerdos y recuperar información de tu cerebro, el recuerdo no es exactamente igual que cuando fue registrado.
Esa diferencia entre el hecho y lo que recordamos del hecho ocurre porque la persona que registró el recuerdo no es la misma que está intentando recuperar el recuerdo ahora. Has cambiado, el contexto ha cambiado, tu interpretación de algunos hechos también ha cambiado.
Por eso muchos psicólogos dicen que el proceso de recuperación de recuerdos en realidad debería llamarse reconstrucción de recuerdos. Cada vez que recuperas un recuerdo, modificas un poco lo que recuerdas.
Esos pequeños cambios dependen de tu estado emocional, de tu humor, de las referencias que has conseguido a lo largo del tiempo. Todo lo que ocurre entre el momento en el que codificas el recuerdo y el momento en el que intentas recordarlo, influye en la forma en la que recuperas información.
Lo mismo ocurre con recuerdos de gran impacto emocional, como el nacimiento de un hijo o hija, o la muerte de un familiar. Aunque creas que te acuerdas exactamente de cómo ocurrieron esos hechos, estarás reconstruyendo algunos detalles.
Nuestra memoria no es una película grabada en la mente. No reproducimos los recuerdos tal cual sucedieron. Siempre se da alguna reconstrucción.

4. Existen tres formas de recuperar información de tu memoria.
Cuando intentas recuperar información que está en tu memoria, el cerebro usa uno de los tres métodos principales: la recuperación libre, la recuperación con pistas, y el reconocimiento.
El primer método y, también, el más difícil, es la recuperación libre. La recuperación libre es muy parecida al ejemplo que vimos al principio de nuestra conversación. Cuando tienes un examen delante e intentas recordar la respuesta a una pregunta abierta por todos los medios. En la recuperación libre es común que el cerebro solo recuerde unos fragmentos de la información. Normalmente es más fácil recordar lo que aprendiste al principio o al final.
El segundo método es la recuperación con pistas. Por ejemplo, digamos que en un examen te preguntan cuál es el primer planeta del sistema solar. La respuesta te da como pista que empieza por la letra M, y tú debes añadir lo que falta del nombre del planeta. La letra M te dice que la respuestas es o Mercurio, o Marte. El trabajo que tiene que hacer tu cerebro para recuperar la información es mucho más fácil.
El tercer método es el reconocimiento. En este método, el cerebro sólo tiene que reconocer cuál es la respuesta correcta. Por eso, el reconocimiento es un método de comparación. Por ejemplo, un examen en el que las respuestas se presentan como opciones entre las que tienes que elegir la correcta. Tu trabajo sólo consiste en comparar las opciones y reconocer cuál es la correcta de entre todas.
Algunos especialistas apuntan que habría un cuarto método llamado reaprendizaje. Pero el reaprendizaje no es exactamente una recuperación de recuerdos. Por ejemplo, imagina que aprendiste a tocar el piano a los cinco años, pero nunca más volviste a tocar. Décadas después, decides darle otra oportunidad y volver a tocar. Pero ya te has olvidado de todo lo que sabías, y tienes que volver a aprender a tocar el instrumento. En teoría, este reaprendizaje puede ser un poco más fácil que si tuvieses que aprender a tocar el piano por primera vez.
Por lo tanto, podemos centrarnos en los tres métodos principales de recuperación de recuerdos. La recuperación libre, la recuperación con pistas, y el reconocimiento; estas son las técnicas que debes usar para recordar algo siempre que lo necesites. Para conseguir recuperar la información, el secreto es haber usado una buena técnica a la hora de codificar el recuerdo.
La recuperación es el proceso clave de la memoria. Si no eres capaz de recordar algo siempre que lo necesitas, entonces no sirve de nada entender cómo funciona la memoria humana.
Para tener una buena recuperación de recuerdos, tienes que seguir las pistas que dejaste durante el proceso de codificación de esos recuerdos.
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