Creer tiene poder. No importa si es una creencia que tenemos consciente o inconscientemente. Las creencias guían nuestros pensamientos. Nuestros pensamientos guían nuestras acciones. Nuestras acciones guían nuestros resultados.
Algunas personas utilizan la mentalidad de crecimiento, la creencia de que las habilidades humanas se pueden adquirir mediante el esfuerzo. Eso es exactamente lo que hacen todos los días. Se esfuerzan por adquirir habilidades y así consiguen mejorar continuamente Cuando algo sale mal, en vez de creer que son incapaces de hacerlo, creen que tienen una oportunidad para aprender.
Otras personas usan la mentalidad fija, la creencia de que las habilidades humanas están grabadas en piedra. Creen que o eres inteligente, o eres tonto. Y cuando algo no sale bien, significa que has fallado y eres tonto.
Estos son los dos tipos de personas en el mundo: las personas con una mentalidad fija y las personas con una mentalidad de crecimiento.
¿A cuál de los dos grupos perteneces? ¿Eres de mentalidad fija o de mentalidad de crecimiento? La respuesta depende de cómo te crió tu familia, la educación que recibiste en tu escuela y las experiencias de tu vida.
En el libro Mindset: la nueva psicología del éxito, la psicóloga Carol Dweck explica en detalle las diferencias entre la mentalidad fija y la mentalidad de crecimiento. Mindset significa mentalidad. Eres totalmente capaz de adoptar la mentalidad de crecimiento para convertirte en una persona más inteligente y exitosa con la capacidad de aprender casi todo lo que quieras.
Hoy, en Resumen Arata Academy, aprenderemos sobre las diferencias entre la mentalidad fija y la de crecimiento, identificaremos en qué grupo te encuentras y te mostraremos paso a paso cómo puedes tener una mentalidad exitosa de una vez por todas.
1. Tu mindset da forma a tu vida. Solo puedes evolucionar cuando adoptas la mentalidad de crecimiento.
La genética determina casi todo en el cuerpo como, por ejemplo, el color de tus ojos. No hay mucho que podamos hacer para cambiar esas características que nacieron contigo.
Pero cuando se trata de características intelectuales o habilidades corporales, la historia es diferente. Hoy en día, los científicos están casi de acuerdo en que no basta con nacer con una supuesta predisposición genética en las habilidades. Tus genes por sí solos no son suficientes para resolver problemas matemáticos complejos, competir en deportes de alto rendimiento o tocar el violín en una famosa orquesta.
Nadie nace con el don de tener las habilidades necesarias para ser un profesional excepcional. Todas estas capacidades solo se pueden conseguir con miles de horas dedicadas a aprender, a practicar y a crecer.
El problema es que hay mucha gente que no cree en esto. Y el hecho de que no crean en esta posibilidad de desarrollo impide que estas personas evolucionen. Es como si fuera una profecía autocumplida: como esa persona cree que no puede crecer, realmente no crece.
Por esa razón tu mentalidad determina la creencia de poder o no poder desarrollar una determinada habilidad. Si usas una mentalidad fija, entonces crees que has nacido con un cierto nivel de inteligencia, con una determinada habilidad, con cierto don o falta de talento para hacer algunas cosas. Si la persona con una mentalidad fija cree que no ha nacido con este don, entonces no puede desarrollar dichas habilidades.
Las personas con mentalidad de crecimiento piensan de manera distinta. Creen que pueden desarrollar cualquier habilidad, siempre y cuando se esfuercen lo suficiente para seguir mejorando.

2. Para saber si estás utilizando una mentalidad fija o de crecimiento, fíjate en cómo reaccionas a las oportunidades de desarrollo.
Ahora que entiendes qué es la mentalidad fija y qué es la mentalidad de crecimiento, ¿cuál de estas mentalidades predomina en tu vida?
La mejor manera para responder a esto, es observar cómo reaccionas ante las oportunidades de desarrollo y aprendizaje que aparecen en tu vida.
Las personas de mentalidad fija tienden a reaccionar a las oportunidades de desarrollo diciéndose frases como:
- Ya sé todo lo que necesito
- No nací con este don
- No se me da bien
- Si es dificil me rindo
- No tengo tiempo
- Eso ya lo sé
Estas frases les vienen a la mente porque las personas de mentalidad fija confían mucho en el talento y creen que a las personas se les dan bien o mal ciertas habilidades por naturaleza y que seguirán siendo así por el resto de sus vidas.
Por otro lado, las personas con mentalidad de crecimiento reaccionan a las mismas oportunidades de desarrollo con frases como:
- Me gusta aprender
- Puedo aprender cualquier cosa, siempre que me esfuerce lo suficiente
- Si me equivoco, lo intento de nuevo
- Me encantan los nuevos retos
- Encontraré una manera de hacerlo
Esto no significa que las personas con una mentalidad de crecimiento puedan hacer CUALQUIER cosa. Por supuesto que existen predisposiciones para que determinadas personas desempeñen algunas habilidades. Por ejemplo, una persona que mide un metro y medio de altura y que tiene asma puede esforzarse tan duro como quiera y nunca podrá jugar al baloncesto como Michael Jordan.
Pero la cuestión es que las personas con una mentalidad de crecimiento no se comparan con otras personas. Esta comparación es improductiva, no conduce a nada.
En lugar de buscar la aprobación de los demás, ¿qué es lo que hacen las personas con mentalidad de crecimiento? Entienden las limitaciones del contexto en el que viven y se comparan sólo con ellas mismas.
Aunque esa persona de baja estatura y con asma no pueda jugar mejor que Michael Jordan, puede mejorar en el baloncesto si entrena lo suficiente. De esa forma, hoy se le dará mejor que ayer. Y mañana mejorará aún más. Esta es la comparación que se hace consigo mismo y que sí es una comparación productiva.
3. Las personas con mentalidad fija buscan aprobación. Las personas con mentalidad de crecimiento buscan la mejora continua.
Cuando una persona tiene una mentalidad de crecimiento, prácticamente no hay límites para lo que puede aprender dentro de las limitaciones de su vida. Cuando esa persona se enfrenta a un problema, lo acepta y hace todo lo posible por aprender más y llegar a ser más grande que el problema. Incluso llega a querer a los problemas, porque reconoce que cuantos más problemas resuelve, más crece.
La mentalidad de crecimiento te hace comprender que solo puedes evolucionar a través de la práctica. Esto vale para el desarrollo personal, las habilidades artísticas o deportivas y también para las habilidades profesionales. Solo es posible este tipo de crecimiento si practicamos continuamente, lo que incluye cometer muchos errores.
Lo que buscan estas personas es un crecimiento continuo. Se desafían a sí mismas constantemente para aprender cosas nuevas, para aumentar su propia inteligencia, para adquirir habilidades que no tenían en el pasado.
Por otro lado, las personas de mentalidad fija siempre buscan la aprobación de los demás. Están más preocupadas por su propia imagen y, por eso, solo se arriesgan a hacer lo que ya saben hacer o lo que creen que hacen gracias al talento con el que nacieron.
Por eso, las personas de mentalidad fija siempre están atrapadas en lo que generalmente se llama zona de confort, pero en realidad podría llamarse zona de estancamiento. Porque cuando no te arriesgas a hacer nada nuevo, simplemente estás estancado. Así no evolucionas en tu carrera, no obtienes salarios más altos, no te enfrentas a desafíos que te hacen sentir vivo.

4. Las personas de mentalidad fija ven los fracasos como desastres. Las personas con mentalidad de crecimiento ven los fracasos como oportunidades.
Una de las mayores diferencias entre las personas de mentalidad fija y las personas con mentalidad de crecimiento es la forma en la que ven el fracaso.
Para las personas de mentalidad fija, el fracaso debe evitarse a toda costa. No piensan en aprender de sus errores, en desarrollarse o evolucionar. Por eso, a menudo un solo fracaso acaba con el intento de esa persona de aprender algo.
Por ejemplo, piensa en una persona con una mentalidad fija que se arriesga a abrir un canal de YouTube. Graba uno, dos o tres vídeos y los publica. Sin embargo, los vídeos reciben pocas visualizaciones y todos los comentarios que aparecen son negativos.
Debido a las críticas, la persona de mente fija considera que la experiencia es un fracaso y simplemente se da por vencida con el canal de YouTube. Elimina los vídeos y nunca vuelve a intentarlo. Incluso si esa persona hubiese tenido éxito con los primeros vídeos, probablemente se daría por vencida con el canal cuando uno de los vídeos fracasara algún día y fuera criticado duramente. Un solo fracaso podría borrar todos los éxitos anteriores.
Ahora pensemos en el mismo ejemplo, solo que desde el punto de vista de la mentalidad de crecimiento. En este caso, la persona ve el desafío de crear un canal en YouTube como un proceso de mejora continua. Si los primeros vídeos reciben comentarios negativos, verá estos errores e intentará hacerlo un poco mejor la próxima vez.
En lugar de enfadarse por los comentarios negativos, la persona con mentalidad de crecimiento agradece que otras personas hayan usado su tiempo para dar un feedback sobre el trabajo que ha hecho y utilizará esos comentarios de forma inteligente para desarrollar aún más la capacidad de grabar, editar y publicar vídeos.
En resumen: las personas de mentalidad fija ven el fracaso como un verdadero desastre. Por otro lado, las personas con una mentalidad de crecimiento ven el fracaso como una oportunidad para mejorar aún más.
5. Las personas con mentalidad fija evitan los problemas. A las personas con mentalidad de crecimiento les encantan las dificultades.
Una de las consecuencias de ver el fracaso como un desastre es adquirir el hábito de querer evitar las dificultades a toda costa. Existe una creencia sobre el poder del talento natural. Esa creencia hace que las personas de mentalidad fija crean que no es necesario esforzarse mucho. Esta creencia les hace pensar que si tienes que trabajar duro para conseguir algo, significa que no tienes talento para hacerlo.
Sin embargo, una buena parte de los éxitos que conseguimos solo pueden ser obtenidos a través de mucho esfuerzo. En el episodio 217 de la serie ¡Hola! Seiiti Arata este enlace, hablamos sobre La Regla de las Diez Mil Horas.
Esta regla proviene de estudios que demostraron que personas sobresalientes en habilidades como tocar el violín, competir en ajedrez o jugar al baloncesto entrenaron alrededor de 10,000 horas durante muchos años para alcanzar ese nivel de habilidad. Es decir, que el talento está sobrevalorado.
Carol Dweck da el ejemplo de Michael Jordan. Aunque hoy en día se le considera uno de los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos, Jordan no era el mejor al principio de su carrera. No fue la primera opción de los equipos más grandes y solo ganó su primer título de la NBA después de siete años. Otros jugadores estaban al mismo nivel de talento que Jordan, pero él entrenaba más y tenía una mentalidad de crecimiento más fuerte que los demás. En su carrera, él entrenó tanto sus debilidades como sus puntos fuertes durante miles y miles de horas.
La Regla de las Diez Mil Horas es el ejemplo perfecto de cómo funciona la mentalidad de crecimiento. En lugar de evitar las dificultades, a las personas con una mentalidad de crecimiento les encantan los desafíos. A menudo, cuantas más dificultades encuentran, más fuertes se vuelven intentando mejorar.
6. Tu mentalidad fue definida siguiendo la forma en la que te hayan criado, tu educación y tus experiencias de vida. Sin embargo, no es inmutable.
Tu mentalidad se formó de acuerdo a la educación que recibiste de tu familia, la educación que tuviste en la escuela y las experiencias que tuviste en tu vida.
Todo bebé nace con una mentalidad de crecimiento. Quieren aprender y crecer tanto como sea posible cada día.
Pero la forma en la que te educaron tus padres tiene un papel esencial para determinar si este niño o niña mantendrá una mentalidad de crecimiento a lo largo de la vida o si adoptará una mentalidad fija.
En general, los padres con mentalidad de crecimiento crían a sus hijos con mentalidad de crecimiento. Y los padres de mentalidad fija crían a sus hijos con una mentalidad fija.
Los padres con mentalidad de crecimiento animan a sus hijos a seguir aprendiendo siempre. En lugar de elogiar la inteligencia, el talento u otras características fijas de los niños, estos padres elogian el esfuerzo que han hecho para conseguir algo.
Por otro lado, los padres de mentalidad fija siempre están juzgando el resultado final de sus hijos. Siempre están determinando si algo que sus hijos han hecho es correcto o incorrecto, bueno o malo, bonito o feo. No felicitan el esfuerzo por hacer algo, sino el talento natural que tienen los niños para realizar alguna actividad.
Esta misma dinámica se repite cuando los niños llegan a la escuela. Los maestros con mentalidad de crecimiento animan a sus estudiantes a esforzarse, recordándoles que pueden aprender cualquier cosa siempre que se esfuercen. Mientras que, los maestros de mentalidad fija los separan entre buenos estudiantes y malos estudiantes. Creen que un mal estudiante difícilmente podrá convertirse en un buen estudiante.
Finalmente, tu propia vida y experiencias laborales ayudan a moldear tu forma de pensar. Carol Dweck da el ejemplo del legendario empresario Jack Welch, quien siempre hablaba con los empleados de General Electric para dar y recibir un feedback.
Si a menudo te has encontrado con historias o ejemplos de crecimiento, de logros conseguidos a través del esfuerzo, esto influirá en tu mentalidad de crecimiento. Pero si siempre has tenido experiencias que te llevaron a creer en el predominio del talento natural, es probable que tengas una mentalidad fija.
La buena noticia es que, independientemente de cómo te hayan criado, de tu educación o de tu experiencia, siempre puedes cambiar tu forma de pensar y adoptar la mentalidad de crecimiento.
7. Existe un universo de posibilidades para las personas con mentalidad de crecimiento. Y estas oportunidades están a tu disposición ahora mismo.
Incluso si has sido educado por padres y maestros con una mentalidad fija, en cualquier momento puedes cambiar y adoptar la mentalidad de crecimiento.
¿Cuál es la mejor forma de hacer este cambio de mentalidad? Puedes ver el proceso de cambio como tu primera experiencia utilizando la mentalidad de crecimiento. Es como un proceso de metaaprendizaje: estás aprendiendo a adoptar la mentalidad de crecimiento utilizando tu propia mentalidad de crecimiento.
Esto significa tener claro que no vas a cambiar tu forma de pensar de la noche a la mañana. Si tienes una mentalidad fija, tienes que saber que se ha formado durante años de educación y experiencia. Por lo tanto, hacer el cambio requiere tiempo, perseverancia y seguramente cometerás algunos errores en el camino.
Recuerda hacer una comparación productiva, es decir, debes comparar tu mentalidad de hoy con tu mentalidad de ayer. Tu cerebro se puede entrenar como si fuera un músculo. Cuanto más entrenes la mentalidad de crecimiento, más fuerte se hará.
Por ejemplo, imaginemos que estás estudiando un idioma e incluso después de pasar horas estudiando todavía te olvidas de las palabras esenciales del vocabulario. La primera reacción de una mentalidad fija es pensar: ¡SOY malo aprendiendo idiomas!
Quien esté en proceso de cambiar su mentalidad debe observar esta reacción, tener claro que esto es algo que pensaría una mentalidad fija y, al mismo tiempo, interpretar ese olvido de otra forma, pensando: “ups, mi estrategia de estudio no es buena. Usaré una estrategia de estudio diferente porque esta no está funcionando.”
Una buena forma de entrenar es copiar la forma en la que actúan las personas con mentalidad de crecimiento. Debes estar siempre abierto a aprender. Piensa que el esfuerzo es mucho más importante que el talento. Adopta la idea de la mejora continua. Tómate los fracasos como oportunidades de desarrollo y busca activamente enfrentarte a las dificultades, expandiendo tu zona de confort.
Esta no es una tarea fácil y te pondrá a prueba durante mucho tiempo. Pero cada vez que entrenes, tu cerebro se adaptará ligeramente. Hasta que esta nueva forma de pensar sea algo natural para ti y tu forma predeterminada finalmente sea la mentalidad de crecimiento.
Las personas con una mentalidad fija no pueden evolucionar tanto como podrían porque valoran demasiado la idea del talento natural y tienen miedo al fracaso. Por otro lado, las personas con mentalidad de crecimiento creen que es posible hacer casi cualquier cosa con trabajo duro y perseverancia.
Incluso si has sido educado en una mentalidad fija, todavía es posible cambiar tu forma de pensar y adoptar la mentalidad de crecimiento. Para hacer esto, necesitas desarrollar tu propia inteligencia y concentrarte solo en ser un poco mejor que ayer.
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