¡Aprendizaje Arata! Probablemente hayas oído hablar en contra de la memorización. Muchas veces, los profesores y profesoras recomiendan evitar la memorización y buscar la comprensión. Pero ¿realmente memorizar información tiene menor importancia en el proceso de aprendizaje?
Muchas veces, la memorización es esencial para aprender algo nuevo. Obviamente la comprensión es importante, ya que no te será muy útil en la vida simplemente repetir información como un loro, que no entiende lo que dice… pero hay casos en los que no podemos huir de la antigua memorización. Los estudiantes memorizan datos porque saben que les serán útiles en algún momento, sobre todo para aprobar exámenes.
La memorización, por lo tanto, ¡es importante! Y ¿cómo forma parte del proceso de aprendizaje a largo plazo? Para responder a esto, tenemos que profundizar y entender cómo funciona la memoria.
Hoy en Aprendizaje Arata tenemos un contenido diferente, con diferentes términos neurocientíficos. Presta atención a la forma en la que presentaremos cada concepto. Los vamos a explicar a través de ejemplos y, al final, en la conclusión, usaremos la repetición para fijar la comprensión de los conceptos.
1. Con diferentes tipos de memoria, sólo vas a recordar lo importante.
Hoy veremos que existen diferentes tipos de memoria: sensorial, de corto plazo y de largo plazo. Para que entiendas la diferencia entre estos tres tipos de memoria, sólo tienes que acordarte de lo que has hecho las últimas veinticuatro horas.
Aunque no hayas tenido un día muy ajetreado, seguro que tu cerebro ha recibido mucha más información de la que es capaz de recordar.
Puedes incluso recordar algunas (de las muchas) cosas que han ocurrido ayer. Pero no vas a conseguir recordar los detalles, las pequeñas cosas que has visto, escuchado, sentido, olido o probado en las últimas veinticuatro horas.
¿Qué significa esto? ¿Qué hace que algunos datos se queden en tu memoria, y otros los ignore el cerebro?
No hay una respuesta sencilla a esta pregunta, y los científicos e investigadores llevan años intentando descubrir qué hace que un dato se considere lo suficientemente importante como para guardarlo en la memoria. Una de las teorías es el modelo de procesamiento de información.

2. El modelo de procesamiento de información propone que el cerebro funciona como un ordenador.
Una de las propuestas más importantes sobre cómo funciona el cerebro es el modelo del procesamiento de información. Este modelo propone que el cerebro funciona más o menos como un ordenador. Recibe información de fuera, procesa esa información y proporciona decisiones basándose en la información procesada.
Lo que acabas de ver está en tu memoria RAM de corto plazo. Y, si se considera importante, se almacenará en tu HD de largo plazo. Esta idea de que el cerebro es como un ordenador que puede programarse tuvo mucho éxito, pero tiene sus limitaciones. Si sabes algo sobre programación neurolingüística, debes saber que el cerebro no es tan fácil de programar como un ordenador. Aún así, la comparación con el ordenador nos ayuda a entender en términos generales cómo funciona el cerebro.
Este funcionamiento ocurre con tres tipos de memoria: la memoria sensorial, la memoria a corto plazo, y la memoria a largo plazo. Vamos a ver cómo funciona cada uno de estos tres tipos de memoria.
3. La memoria sensorial se activa cuando uno de tus cinco sentidos registra nueva información.
Vuelve a pensar en lo que ha ocurrido en tus últimas veinticuatro horas. Cada vez que ha pasado algo en ese tiempo, tu cerebro ha recibido un dato.
Cuando recibe un dato, tu cerebro activa la llamada memoria sensorial. Sensorial es aquello vinculado a nuestras sensaciones, sobre todo a los sentidos de la vista y del oído, pero también del olfato, el tacto y el gusto.
Usando el ejemplo del ordenador, este sería el momento en el que escribes algo en el ordenador, cuando haces click en algo, cuando ejecutas un comando.
La memoria sensorial es el primer contacto que tiene tu cerebro con la información del entorno.
El problema es que pasan miles de cosas en tu entorno. Los oídos captan todo tipo de ruido. Tus ojos pueden estar centrados en un punto, pero tu visión periférica también está viendo muchas otras cosas. Los diferentes puntos de tu cuerpo que están en contacto con la ropa, el suelo y otros objetos, están tocando todo eso. Y, aunque no estés comiendo nada, tu boca está notando sabores.
Tu cerebro no es capaz de memorizar todo eso, si no, se desbordaría. La mayoría de estos datos no son importantes, por lo que son descartados inmediatamente.
Por eso puedes pensar que tu memoria sensorial es como un registro temporal de toda la información que mandan tus cinco sentidos al cerebro, sobre todo desde la vista y el oído. Dependiendo de cómo se recibe esta información, esta memoria puede separarse en tres tipos de memoria sensorial.

4. La memoria sensorial está dividida en memoria icónica, ecoica y háptica.
No te preocupes. Las subdivisiones de la memoria sensorial tienen nombres que parecen complicados, pero el concepto es muy sencillo.
La memoria sensorial icónica está vinculada a lo que ves. Sólo tienes que recordar los iconos del ordenador o del móvil.
La memoria sensorial ecoica está ligada a lo que escuchas. Piensa en la palabra eco para asociar la palabra ecoica al sentido del oído.
La memoria sensorial háptica está ligada a los demás sentidos, especialmente al tacto. La memoria háptica ha sido menos estudiada. Por eso vamos a centrarnos en las memorias icónica y ecoica.
Todo lo que ves se registra temporalmente en la memoria sensorial icónica. Y todo lo que escuchas se registra provisionalmente en la memoria sensorial ecoica.
Pero, ¿cuánto tiempo es “temporalmente”? Depende. La información que ves dura menos de medio segundo. La información que escuchas dura un poco más: de tres a cuatro segundos.
La memoria sensorial dura tan poco precisamente para no sobrecargar al cerebro. Sólo la formación más importante va a ser memorizada durante más tiempo. Pero, ¿cómo decide tu cerebro a qué le va a prestar atención para acordarse después? Ahí entra en acción el segundo tipo de memoria: la memoria a corto plazo.
5. La memoria a corto plazo hace el trabajo de separar la información que puede ser importante. Por eso, es nuestra memoria de trabajo.
El cerebro recibe miles de datos a través de los cinco sentidos. Estos datos se registran provisionalmente en nuestra memoria sensorial y, casi todos, se olvidan enseguida.
Ahora vamos a ver lo que ocurre con la información que NO se olvida inmediatamente. Aquí pueden estar algunos datos que recuerdas de las últimas veinticuatro horas.
Los datos que el cerebro considera importantes pasan de la memoria sensorial a la llamada memoria de corto plazo, también llamada memoria de trabajo.
Si investigas un poco, probablemente encuentres fuentes que hacen una distinción pedagógica entre memoria de trabajo y memoria a corto plazo. Pero, como existen tantas funciones que se solapan, las vamos a presentar a la vez.
A diferencia de la memoria sensorial, la memoria a corto plazo no se define por el TIEMPO que recordamos la información. La memoria a corto plazo se define por la CANTIDAD de información que puedes recordar.
Esta cantidad gira en torno a siete unidades, con un margen de dos, más o dos menos. Es decir, eres capaz de recordar de cinco a nueve fragmentos de información con la memoria a corto plazo. Por eso, los primeros números de teléfono tenían siete dígitos. Esta es, más o menos, la cantidad que una persona promedio es capaz de recordar con relativa facilidad.
6. La memoria a corto plazo tiene dos sistemas de apoyo: el sistema viso-espacial y el bucle fonológico.
Dependiendo del tipo de información recibida, la memoria a corto plazo usa un sistema de apoyo: el viso-espacial o el bucle fonológico. Te explico.
Si has recibido información, por ejemplo, una fotografía, un gráfico o un mapa, esa información se va a guardar en el área de almacenamiento viso-espacial. Este es el sistema que se encarga de la información visual y espacial.
Ahora, si has recibido información verbal, como números o palabras, esta información va a ser procesada por el bucle fonológico. ¿Sabes cuando repites verbalmente algo que has recibido para no olvidarlo? Este es el bucle fonológico en acción. Has recibido información de forma verbal, y la repites para no olvidarla. Cuando repites información, tu cerebro recibe esa misma información de nuevo, creando un bucle.
¿Se entiende? Si has visto algo, un dato visual, usas el almacenamiento viso-espacial. Si has escuchado algo, entonces usarás el bucle fonológico.
Pero… ¿y si ves un vídeo, que tiene tanto imágenes como sonido? ¿O si estás en clase y ves que tu profesora está escribiendo en la pizarra (información visual) y también estás escuchando la explicación (información sonora)? Para procesar información mezclada como esa, es necesario coordinar la información. Y, para ello, tu memoria a corto plazo acciona un sistema ejecutivo central.
El sistema ejecutivo central supervisa la integración de los datos visuales y verbales, coordinando los dos sistemas de apoyo.
7. La memoria a largo plazo es la fase final. Sólo recuerdas información realmente importante.
Puedes pensar que el proceso de memorización es como un embudo con filtro. Por la boca del embudo, la parte más ancha, entran todos los datos que captan nuestros cinco sentidos. En el medio del embudo, la memoria a corto plazo guarda una pequeña cantidad de esa información que puede ser importante. Al final del embudo, del filtro, la memoria a largo plazo sólo recuerda la información realmente importante.
Si un dato llega hasta la memoria a largo plazo, significa que tu cerebro, de alguna forma, lo ha considerado importante. Por eso te puedes olvidar de algo que haya ocurrido en las últimas veinticuatro horas, a la vez que te acuerdas de algo que pasó cuando eras pequeño o pequeña.
El significado de “largo plazo” es relativo. La memoria sensorial visual dura, de media, medio segundo. Comparado con eso, que recuerdes algo dentro de unos días puede considerarse como memoria a largo plazo. Por eso los psicólogos dicen que la memoria a largo plazo puede durar desde unos días a varios años.
Por desgracia, la memoria a largo plazo no es tan infalible como nos gustaría. A veces nos olvidamos de algo que NOSOTROS consideramos importante. Por algún motivo, el cerebro no lo ha considerado realmente importante, y ha eliminado el recuerdo.
Aún así, somos capaces de recordar una gran cantidad de información con la memoria a largo plazo. Esta información que se almacena en la memoria a largo plazo se divide en dos categorías: la información explícita y la información implícita.
8. La información explícita de la memoria a largo plazo es la que consigues recordar y describir con claridad.
La información explícita de la memoria a largo plazo es la que puedes describir, afirmar con claridad, de forma explícita. Por eso, también se llama información declarativa.
Por ejemplo, una fiesta de cumpleaños que tuviste cuando eras pequeño. Este evento puede haber sido tan impactante que incluso hoy, años después, eres capaz de describir la fiesta con claridad.
La memoria a largo plazo en la categoría explícita se divide en dos subcategorías: la memoria semántica y la memoria episódica.
La memoria semántica es la que está ligada a palabras. Pongo un ejemplo. Cuando estás haciendo un examen y tienes que acordarte de nombres descriptivos, como el nombre de las capitales de los países, estás usando la memoria semántica.
La memoria episódica está relacionada con eventos. Cuando recuerdas un evento que ocurrió en el pasado, como tu fiesta de cumpleaños, estás usando la memoria episódica.
La información explícita de la memoria a largo plazo es muy fácil de entender. La información implícita es un poco más complicada.
9. La información implícita de la memoria a largo plazo es la que no puedes describir con claridad. Aún así, la recuerdas.
La información implícita de la memoria a largo plazo también se llama no declarativa. Recibe ese nombre porque no eres capaz de explicar o expresar exactamente cómo te acuerdas de esa información. Aún así, la recuerdas.
Es como decir que has sacado mala nota en un examen, que no sabías responder a la pregunta, pero habrías jurado que te sabías el tema. Quizá sí que te lo sabías de verdad… sin embargo, sólo de forma implícita, y no explícita.
La información implícita de la memoria a largo plazo también se divide en dos subcategorías: la memoria procedimental y la memoria priming.
La memoria procedimental está ligada a la realización de un procedimiento específico. Por ejemplo, digamos que sabes conducir. Has ido a la autoescuela, has recibido información de un instructor y has descubierto cómo funciona el procedimiento: pisar el acelerador, frenar, cambiar de marcha.
Has aprendido a conducir. Quizá no sepas explicar exactamente cómo conduces. Tienes el conocimiento, pero no lo sabes explicar. Lo sabes de forma implícita.
La memoria priming es aquella que se activa por algún estímulo sensorial como un sonido, una imagen, un olor o una palabra. En la memoria priming, tus experiencias pasadas influyen en tu interpretación actual de un acontecimiento.
Pongamos un ejemplo. Imagina que alguien ha visto recientemente una película de Hulk. después, en una conversación casual, alguien le pregunta cuál era su superhéroe favorito cuando era pequeña. Posiblemente, la respuesta sea Hulk. ahora, si esa misma persona hubiese visto una película de Batman, la respuesta podría haber sido Batman.
Esto ocurre porque los eventos más recientes pueden influir en nuestra memoria a largo plazo. Así, la memoria priming está conectada a la influencia que un evento primario, prime, en inglés- tiene sobre el comportamiento de un evento posterior, el evento objetivo. En márketing se utiliza mucho la técnica del priming para hacerte pensar en ciertas ideas que te lleven a comprar algo.
10. ¿Cómo está tu memoria? ¿Recuerdas todo lo que he dicho hasta aquí?
Hasta ahora, he dicho un poco más de dos mil palabras. ¿Eres capaz de recordarlas todas?
Desde luego que no te vas a acordar de todas las palabras que he dicho. Ni es necesario. Lo que sí es necesario es haber comprendido cómo nuestro cerebro recuerda la información que recibe y cuáles son los tres tipos de memoria.
Ahora, imagina que fueses a hacer un examen objetivo en clase sobre los tipos de memoria y sus subdivisiones. En este caso, estaría bien acordarse de que los tres tipos de memoria son la memoria sensorial, la memoria de corto plazo y la memoria a largo plazo.
La memoria sensorial registra los estímulos que recibimos a través de nuestros cinco sentidos, pero durante muy poco tiempo. Se divide en memoria sensorial icónica, que está ligada a lo que vemos; ecoica, relacionada con lo que oímos; y háptica, vinculada a los demás sentidos.
La memoria de corto plazo es capaz de retener una cierta cantidad de información. Esta cantidad gira alrededor de siete unidades. La memoria a corto plazo se divide en dos sistemas de apoyo: el viso-espacial y el bucle fonológico. Estos sistemas de apoyo están coordinados por un sistema ejecutivo central.
Por último, la memoria a largo plazo retiene la información que nuestro cerebro considera importante. Estos recuerdos pueden durar unos días, o muchos años. La memoria a largo plazo se divide en recuerdos explícitos y recuerdos implícitos. Los recuerdos explícitos son aquellos que puedes describir, estén relacionados con nombres o con acontecimientos específicos.
Los recuerdos implícitos son los que no eres capaz de describir con claridad pero que, aún así, recuerdas. Los recuerdos implícitos se dividen en la memoria procedimental y la memoria priming.
¿Sabes por qué he repetido todo esto? Porque la repetición es una de las mejores formas que existen para recordar todo lo que has aprendido aquí. Si tuvieses que memorizar todo lo que has aprendido aquí para hacer un examen, la repetición sería una de las mejores maneras de conseguirlo.
Memorizar información suele ser relegado a un segundo plano durante el proceso de aprendizaje. Pero la memorización tiene su lugar y, muchas veces, puede ser incluso más importante que la comprensión, dependiendo del objetivo específico.
Lo ideal, obviamente, es combinar las dos técnicas. Memoriza lo que necesites recordar, y comprende lo que tengas que entender.
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