CÓMO SER EL MEJOR EN LO QUE HACES

Si estudias a los clásicos, seguro que conoces a un gran pensador conocido como Logan, que solía decir “Soy el mejor en lo que hago….aunque lo que hago no sea muy agradable”.

Vamos a prestar atención a la primera parte de la cita… ser el mejor en lo que haces. Esa idea es muy interesante. Intenta pensar en una persona que sea la mejor en lo que hace. Por ejemplo, en ese jugador de fútbol que consideras el mejor del mundo. Intenta imaginar cómo consiguió llegar a ese nivel de rendimiento. Es muy fácil crear una serie de ideas equivocadas sobre cómo llegó a ser tan bueno en lo que hace. Parece que tiene un talento sobrehumano y que, gracias a ese talento especial, tiene una vida maravillosa.

Pero por detrás de cada desempeño impecable hay mucho entrenamiento repetitivo que la mayor parte de la gente consideraría aburrido. Sin embargo, quien es muy bueno en lo que hace afronta el entrenamiento con pasión. Por eso, si quieres ser excelente en algo, también tienes que enamorarte del aburrimiento.

Para perfeccionar cualquier habilidad se necesita práctica deliberada. La práctica deliberada consiste en una repetición constante de acciones con la finalidad de mejorar pequeños detalles.

Ahora piensa en tu vida. ¿Qué te propones hacer? ¿Cuál es tu superpoder? Cualquier habilidad profesional, académica o personal puede ser adquirida y perfeccionada. Es relativamente fácil aprender algo y ser mediocre en esa actividad. Pero hoy estamos hablando de una ambición mayor: volverse REALMENTE bueno en lo que haces. Para estar por encima de la media tienes que pagar un precio. ¿Y cuál es ese precio?

Tienes que enfrentarte al aburrimiento de hacer lo mismo una y otra vez, día tras día, mes tras mes, año tras año, intentando mejorar siempre. Incluso cuando lo que haces parece ser muy fácil, tienes que repasar los fundamentos y repetir hasta alcanzar la excelencia.

Por eso estar por encima de la media en cualquier cosa es más aburrido de lo que parece. Y también es por eso por lo que muchas personas empiezan a buscar atajos, hacks, trucos para saltarse esa parte aburrida e ir directas al resultado final.

Pero la realidad es que para ser excelente tiene que gustarte el aburrimiento.

1. El camino hacia la excelencia es seguir concentrado aun cuando aparece el aburrimiento.

Cuando decides ser bueno en algo, la emoción inicial es la que te hace entrar en acción. Empiezas a practicar esa habilidad, a leer sobre el tema, a buscar inspiración en otras personas de referencia en ese ámbito.

El problema es que esa emoción inicial acaba desapareciendo. Y entonces pasas a otro proyecto, empiezas a intentar otra cosa, buscas un atajo para alcanzar la excelencia en eso…

Pero para ser bueno en lo que haces, sólo hay que practicar con una clara intención de mejora. Y sólo con miles de horas de práctica deliberada conseguirás perfeccionar tu habilidad y estar por encima de la media en la habilidad que has elegido.

Una excusa común de los que no son capaces de llegar a la excelencia es decir que perdieron las ganas o la motivación por el tema. Pero para ser un fuera de serie no es suficiente que algo te guste o te motive; tienes que ser capaz de mantener la concentración aun cuando llega el aburrimiento de tener que practicar todos los días, estudiando y practicando la misma habilidad una y otra vez.

No es correcto decir que para ser realmente bueno en algo que haces, basta con tener pasión. Tengo un vídeo antiguo que preparé sobre el tema y que sigue siendo relevante. Se llama Cómo Aprender Cualquier Cosa Difícil y puedes verlo accediendo al enlace este enlace. En el vídeo hablo sobre el gran problema de no ser más que un aficionado, que es aquel que sólo utiliza esos sentimientos de emoción inicial. Está muy motivado para empezar, pero enseguida se rinde. El problema de ser un aficionado es que todas esas emociones son pasajeras, temporales. Cuando tenga que seguir practicando incluso los días que no le parezca emocionante, es muy fácil que tire la toalla.

Por eso, ten cuidado con el discurso de que sólo te tiene que gustar lo que haces. Ese tipo de discurso acaba decepcionando a la gente, especialmente cuando se entra en la fase de trabajo en la que la emoción ya ha pasado y se pasa a una meseta en la que hay que repetir lo mismo muchas veces.

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2. Cualquiera puede actuar cuando está motivado. Lo que marca la diferencia es seguir actuando aun cuando la motivación ya no está.

Para seguir actuando incluso cuando desaparece la motivación, lo ideal es que te comprometas con procesos bien estructurados.

Imagínate a un gimnasta. Tiene un proceso bien estructurado, elaborado por su equipo técnico. Todos los días, va al centro de entrenamiento y ejecuta ese proceso. Calienta, repite los movimientos básicos, hace los entrenamientos específicos y vuelve a casa a descansar. Al día siguiente, lo hace todo otra vez.

Si el gimnasta se centra sólo en el momento en el que está enfrentándose a una gran competición o ganando una medalla olímpica, difícilmente va a conseguir repetir ese proceso durante mucho tiempo. Lo que le va a pasar es justo lo contrario: el gimnasta que alcanza la excelencia es el que se compromete a cumplir el proceso de entrenamiento muchas veces durante mucho tiempo, incluso cuando no tiene motivación o está completamente aburrido.

Y esto vale para todo. Si quieres ser un gran escritor, tienes que comprometerte con el proceso de escritura. Si quieres ser un gran inversor, tienes que comprometerte con el proceso de estudiar finanzas e invertir tu dinero regularmente. Si quieres estar en forma, tienes que comprometerte con el proceso de seguir la dieta, entrenar y descansar.

No parece muy atractivo, y realmente no lo es. Pero es el camino que tienes que recorrer. Y siempre que intentes coger un atajo, probablemente acabes tardando todavía más en alcanzar la excelencia.

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3. El camino para ser quien quieres ya está definido. Sólo tienes que recorrerlo.

No sé exactamente cuál es tu gran objetivo en la vida. No sé en qué área específica quieres destacar, no sé por qué quieres ser reconocido. Pero sí sé una cosa: estoy seguro de que hay alguien en el mundo que ya ha recorrido ese camino que tú quieres seguir.

Por eso tu tarea consiste en modelar lo que hicieron esas personas, detallarlo en pasos prácticos y entonces dar tú mismo esos pasos para ver si funcionan en tu caso. En otras palabras, es estudiar, entender, probar y repetir. Todas las veces que haga falta.

Pero mirar los resultados de alguien que ya tiene lo que quieres conseguir no es suficiente. Tienes que mirar lo que hace para alcanzar esos resultados.

Por ejemplo, quien sueña en ser jugador de fútbol no puede centrarse sólo en el momento del juego, en los vídeos de los “mejores momentos” de otros jugadores. Tiene que fijarse en el proceso de entrenamiento de cómo esos jugadores han llegado adonde están.

Esta forma de verlo hace que te des cuenta de que el proceso es mucho menos atractivo de lo que parece. Un gran jugador no se convierte en un fuera de serie jugando en broma con los amigos una vez a la semana. Tiene que hacer ejercicios diarios de coordinación motora, y musculación, tiene que correr, tiene que hacer entrenamientos tácticos. Necesita repetir lo más básico: cómo tocar el balón, cómo regatear, cómo chutar. Tiene que seguir una dieta específica, tomar suplementos, dormir bien.

Todo eso es mucho menos divertido de lo que parece cuando vemos un gran partido por la tele. Por eso, cuando modelemos a quienes alcanzaron la excelencia recorriendo el camino que también tú quieres seguir, acuérdate de no mirar sólo por fuera, sino también por dentro.

Al principio, incluso esa parte de dentro va a parecer interesante. Estás empezando el camino, descubriendo cosas nuevas continuamente, obteniendo tus primeros resultados. Pero a medida que pasa el tiempo, la rutina va volviéndose menos divertida.

Y tienes que estar preparado para esa paradoja. Cuando mejor vayas siendo en una habilidad, menos divertido e interesante se hace practicar esa actividad. Y sólo quien es capaz de superar ese aburrimiento y seguir caminando cuando ya no es tan interesante, es quien consigue alcanzar la excelencia y ser un fuera de serie.

Claro que puedes usar técnicas para hacer que el proceso sea un poco menos aburrido. Puedes usar técnicas de gamificación, puedes variar rutinas, puedes intentar ponerte desafíos. Pero, en el fondo, ser realmente bueno en cualquier cosa pasa por olvidar esa idea de pasión y abrazar el aburrimiento.

Si lo haces, tendrás tu recompensa. Piensa en el aburrimiento como en el precio que tienes que pagar para alcanzar la excelencia en tu sector. Así, serás capaz de enamorarte del aburrimiento y seguir caminando para alcanzar los resultados y el reconocimiento que tanto deseas.

Para ser realmente bueno en algo, tienes que olvidarte de la idea de que la excelencia viene de una pasión o talento innato que tienes. Y necesitas abrazar la idea de repetir infinidad de veces una habilidad hasta ser bueno en ella, incluso cuando la motivación desaparezca y dé paso al aburrimiento.

Eso parece mucho menos divertido que esos consejos de escuchar a tu corazón y vivir la vida intensamente. Tal vez no es lo que quieres oír. Pero no estamos aquí para decirte lo que quieres oír, sino para decirte lo que necesitas escuchar.

Esa es la mejor forma de desarrollarse como persona y alcanzar los resultados que se quieren alcanzar en un ciclo de mejora continua. Si quieres seguir mejorando siempre, específicamente aprendiendo a usar la práctica deliberada para mejorar tu desempeño en cualquier habilidad, te invito a conocer el entrenamiento avanzado Inteligencia Arata Academy, al que puedes acceder ahora mismo en la dirección este enlace