Cómo funciona tu memoria: codificación, almacenamiento y recuperación

¡Aprendizaje Arata! Tener buena memoria es una ventaja competitiva que todo el mundo quiere tener. Ser capaz de recordar las respuestas correctas para un examen. Poder responder cualquier pregunta de tu jefe sin tener que consultar nada. Recordar los nombres de las personas, las contraseñas de las aplicaciones, los grandes momentos de tu vida.

Para conseguir hacer todo eso, es esencial que entiendas cómo funciona tu memoria. Primero, tienes que comprender cómo tu cerebro registra, almacena y, después, recupera información. Sabiendo esto, podrás usar técnicas para llevar a cabo todos estos procesos de forma más eficiente.

Estos procesos son relativamente complejos. Por eso, he preparado cuatro episodios especiales de la serie Aprendizaje Arata para que entiendas en detalle cómo funciona tu memoria. En la conversación de hoy, vamos a tener una visión general sobre el funcionamiento de la memoria. En los próximos tres episodios, veremos en detalle cada uno de los tres procesos específicos de la formación de recuerdos.

¿Todo listo? Entonces vamos a empezar recordando.

1. Tu memoria funciona como un embudo que sólo guarda lo más importante.

Vamos a empezar recordando lo que aprendimos en el episodio anterior de la serie Aprendizaje Arata sobre los tipos de memoria: la memoria sensorial, la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo.

La memoria sensorial está unida a tus cinco sentidos. Todo lo que ves, escuchas, hueles, tocas o saboreas se queda muy poco tiempo en tu memoria. Este tiempo es muy corto ya que, como máximo, dura unos segundos.

Cada segundo, nuestro cerebro capta miles de estímulos a través de los cinco sentidos. Sería imposible recordar todo lo que ocurre a nuestro alrededor todo el tiempo.

Cuando el cerebro detecta algún dato más relevante, entra en acción la memoria a corto plazo o memoria de trabajo. Mientras que la memoria sensorial se define por el tiempo que la información se queda en nuestra mente, la memoria a corto plazo está más vinculada a la cantidad de información que eres capaz de almacenar. En general, la memoria a corto plazo es capaz de guardar siete unidades de información o datos.

Por ejemplo, alguien te dice su número de teléfono pero no tienes dónde apuntarlo. Puedes ponerte a repetir ese número para no olvidarlo hasta que lo puedas apuntar.

Cuando repites ese número en tu cabeza, estás intentando pasar esa información de tu memoria a corto plazo a tu memoria a largo plazo. La memoria a largo plazo es la que guarda información durante más tiempo.

Es importante aclarar que cuando hablamos de largo plazo, estamos haciendo una comparación con la memoria sensorial, que dura pocos segundos. Por eso, incluso unos días pueden ser considerados como largo plazo para la memorización. Pero, dependiendo de la relevancia de la información, el recuerdo puede quedarse en tu mente durante años.

Entonces, puedes pensar que los tres tipos de memoria son como un embudo con filtro. Por la parte de arriba del embudo entran todos los datos que captan nuestros cinco sentidos. En el medio del embudo tan solo se queda una cantidad muy limitada de información, almacenada por la memoria a corto plazo. Y sólo llega al final del embudo lo más relevante para ser registrado en la memoria a largo plazo.

Este paso de información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo se llama codificación.

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2. Codificar es pasar información de tu memoria a corto plazo a tu memoria a largo plazo.

Vamos a volver al ejemplo del número de teléfono. Alguien te ha dicho un número de teléfono y no tenías dónde apuntarlo. Has repetido ese número para no olvidarlo hasta que pudieses escribirlo en alguna parte.

Cuando repites algo de forma mecánica para no olvidarte, estás intentando forzar el envío de esa información de tu memoria a corto plazo a tu memoria a largo plazo. Este proceso se llama codificación.

Siempre que estudias algo o aprendes algo nuevo, lo que estás haciendo es codificar esa nueva información en tu memoria a largo plazo.

Repetir mecánicamente un dato para guardarlo en la memoria es una forma muy intuitiva de codificar. Pero también es una forma poco eficiente, ya que exige poca involucración activa de tu cerebro.

Para codificar algo y recordarlo en el futuro, tienes que usar técnicas que involucren más activamente a tu cerebro.

Una de estas técnicas es la agrupación. Cuando juntas diferentes datos parecidos en una misma categoría, estás usando la técnica de la agrupación para codificar esos datos.

Otra técnica es la de la mnemotecnia. Siempre que uses alguna estrategia para recordar lo que estás aprendiendo, estás usando la mnemotecnia. Hay muchos tipos de mnemónicos. Puedes usar frases, siglas, canciones, imágenes mentales… todo lo que te pueda ayudarte a recordar esa información en el futuro.

La autorreferencia también es una buena técnica de codificación. Con ella, intentas usar elementos personales y asociarlos a lo que estés aprendiendo. Con esta implicación personal, es más fácil recordar la información después.

Por último, también existe la técnica de la repetición espaciada. Esta es una forma de estructurar tu estudio, separando las sesiones de aprendizaje a lo largo del tiempo para codificar mejor.

En el próximo episodio de la serie Aprendizaje Arata, hablaré en detalle sobre cada una de esas técnicas de codificación.

Mientras, sólo tienes que entender que la codificación es la acción de pasar un dato de tu memoria a corto plazo a tu memoria a largo plazo. Una vez que la codificación está hecha, tu cerebro inicia el proceso de almacenamiento.

3. El almacenamiento es la capacidad que tiene el cerebro de guardar información entre la codificación y la recuperación.

Una vez que la información se ha codificado en tu memoria a largo plazo, tiene que permanecer almacenada hasta que quieras usarla.

Cuando codificas información, un trazo de memoria se registra físicamente en tu sistema nervioso. Un trazo de memoria es un cambio físico en tu sistema nervioso que representa alguna experiencia que has tenido.

Este trazo de memoria se almacena en tu cerebro hasta que intentes recordar esa información. Cuanto más sano esté tu cerebro, más fácil será almacenar la información.

Por eso, tener una vida sana va a influir positivamente en tu capacidad de acordarte de las cosas. Tener una alimentación saludable, hacer ejercicio, desafiar a tu cerebro aprendiendo cosas nuevas y dormir bien por las noches son las prácticas más recomendadas para tener buena memoria.

Con un cerebro más sano, puedes aumentar el período de retención. El período de retención es el tiempo que pasa entre el momento en el que codificas la información, y el momento en el que intentas usar esa información.

Cuando decimos que queremos tener buena memoria, lo que queremos es tener la capacidad de acceder a esos trazos de memoria exactamente cuando las necesitemos. Este último proceso se llama recuperación.

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4. La recuperación es la capacidad de acceder a los recuerdos cuando los necesitamos.

Cuando estás haciendo un examen y necesitas saber la respuesta correcta, usas el proceso de recuperación para recordar algo que fue codificado en tu memoria a largo plazo.

Existen tres formas de recuperar información de tu memoria: la recuperación libre, la recuperación con pistas y el reconocimiento. Estas tres formas están en orden de dificultad, de más difícil a más fácil. Es más difícil recuperar información de forma libre, un poco más fácil si tienes algunas pistas, y todavía más fácil si tu trabajo solo consiste en reconocer la información.

La forma más difícil es la recuperación libre. La recuperación libre es cuando intentas recordar algo sin ninguna ayuda. Muchas veces, cuando intentamos hacer esto, nos quedamos en blanco. Nos olvidamos de lo que queríamos recordar.

Para evitarlo, muchas veces tu cerebro usa algunas pistas que ha dejado durante el proceso de codificación. Por ejemplo, digamos que has usado un mnemónico para codificar información en tu memoria de largo plazo. A la hora de recuperarla, usas el mnemónico como pista para recordar la información codificada. Esa es la recuperación con pistas.

La tercera y última forma de recuperación es el reconocimiento. En el reconocimiento, recuerdas un dato cuando lo ves entre otros. Este es un proceso de comparación. Comparas lo que tienes en mente con lo que estás viendo.

El mejor ejemplo de reconocimiento son los exámenes de múltiple opción. Por ejemplo, digamos que vas a hacer un examen multirrespuesta sobre el Imperio Romano. Te encuentras con una pregunta parecida a “¿Quién fue el primer emperador de Roma?”. En las respuestas aparecen Julio Cesar, Augusto, Tiberio y Calígula.

Tu cerebro solo tiene que comparar lo que has estudiado con las respuestas presentadas y RECONOCER la respuesta correcta.

Por cierto, ¿sabes cuál es la respuesta correcta? Si has respondido Julio Cesar, te has equivocado. Tu cerebro te ha jugado una mala pasada. Julio Cesar tuvo un papel importante en la transformación de la República Romana al Imperio Romano, pero el primer emperador fue Augusto.

Probablemente lo hayas estudiado en el colegio. Entonces, ¿por qué no eres capaz de recordar y reconocer la respuesta correcta ahora?

Esto ocurre porque nuestro cerebro no funciona como un ordenador que registra información y, luego, la rescata exactamente como fue registrada. Todo lo que ocurre entre el momento en el que codificamos la información y en el que intentamos recuperarla afecta a nuestros recuerdos.

Por eso muchos especialistas dicen que los recuerdos no se recuperan exactamente, sino que se reconstruyen. Cuando recuerdas algo, ese recuerdo se reconstruye siempre con algunas modificaciones. Estos pequeños cambios dependen de tu estado emocional, de tu humor, de las referencias que has adquirido con el paso del tiempo.

5. Entender cómo funciona la memoria es esencial para aumentar tu capacidad de aprendizaje.

La capacidad de aprender cosas nuevas es la habilidad más importante que puedes tener para tu crecimiento personal y profesional. Y cuando hablamos de aprender cosas nuevas, básicamente estamos hablando de la capacidad de recordar información adquirida cuando la necesitemos.

Un alumno que, cuando hace un examen, se acuerda de todo lo que ha estudiado. Un profesional que recuerda todos los procedimientos cuando le pregunta algo su jefe. Un artista que se acuerda de todas sus referencias cuando crea su arte. Un atleta que recuerda todo el entrenamiento durante la carrera.

Por eso la memorización tiene un espacio importante en el aprendizaje. También por eso es importante entender en detalle cómo funciona tu memoria, para poder aprender más y mejor.

En los próximos tres episodios de la serie Aprendizaje Arata, veremos en detalle cómo funciona cada uno de los procesos de formación de memoria: codificación, almacenamiento y recuperación. Hoy ya has tenido una buena visión general de cómo funciona todo eso, pero todavía hay muchos detalles que tienes que descubrir…

Eres capaz de mejorar tu memoria, aumentar tu inteligencia y aprender todo lo que quieras. Para ello, tienes que entender cómo funciona tu cerebro y aplicar las técnicas correctas para aumentar tus habilidades cognitivas.

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