¡Aprendizaje Arata! En el episodio anterior, has aprendido que la formación de nuestros recuerdos pasa por tres procesos: codificación, almacenamiento y recuperación.
A grandes rasgos, la codificación es el registro en tu memoria a largo plazo de la información que has recibido. El almacenamiento es cómo se registra esa información en el cerebro. Y la recuperación es tu capacidad de recordar esa información que está almacenada en el cerebro.
En el episodio de hoy vamos a hablar un poco más sobre la codificación. Vamos a ver en detalle cómo ocurre el registro en tu memoria a largo plazo de la información que captas a través de los cinco sentidos. Y vamos a aprender algunas técnicas de memorización para que codifiques la información y la recuerdes fácilmente.
Por lo tanto, si necesitas memorizar información para la universidad, para hacer exámenes o sencillamente para realizar mejor tu trabajo, la charla de hoy te será muy útil. Y el primer paso es que entiendas más detalladamente cómo funciona la codificación.
1. La codificación es la primera etapa de la formación de recuerdos. Si codificas correctamente, será mucho más fácil recordar después.
Imagina la siguiente situación. Te has pasado esta última semana leyendo un libro sobre un tema que está relacionado con tu trabajo o con tus estudios. Si te pidiese que recordaras lo que has leído, probablemente tendrías una idea general del libro.
Vas a recordar el tema, el escritor, el tema principal del que se habla. Pero, a no ser que te hayas esforzado en codificar lo que has leído, difícilmente vas a recordar los pequeños detalles de cada capítulo.
La codificación puede entenderse como el acto de mover información de tu memoria a corto plazo a tu memoria a largo plazo.
Hemos hablado en más detalle sobre estos tipos de memoria en el episodio 18 de la serie Aprendizaje Arata. Básicamente, existen tres tipos de memoria: la memoria sensorial, la memoria a corto plazo y la memoria a largo plazo.
La memoria sensorial es sencillamente la recogida de información del entorno, a través de los cinco sentidos. Este recuerdo dura, como máximo, unos segundos. El cerebro se saturaría si tuviese que memorizar los miles de estímulos que captan tus sentidos todo el tiempo. Por eso, casi toda esa información se descarta.
Algunos datos más relevantes se quedan en tu memoria a corto plazo. Esta memoria de trabajo es capaz de guardar en torno a siete fragmentos de información. Usas la memoria a corto plazo cuando, por ejemplo, alguien te dice un número de teléfono e inmediatamente llamas a ese teléfono.
Y la memoria a largo plazo es aquella que guarda la información que el cerebro considera más relevante. Esta información puede ser recordada después de unos días, o incluso muchos años después de recibirla.
Estos son los tres tipos de memoria: memoria sensorial, memoria a corto plazo y memoria a largo plazo.
Y, ¿qué es la codificación? La codificación es el transporte de información de tu memoria a corto plazo hacia la memoria a largo plazo.
Siempre que tengas que recordar más de siete fragmentos de información durante un período de tiempo mayor, tienes que usar la codificación. Sólo así vas a conseguir recuperar esa información tiempo después, cuando hagas un examen o una presentación, por ejemplo.

2. Existen técnicas para hacer una buena codificación. Probablemente estés usando la peor.
Cuanto mejor sea tu proceso de codificación, más fácil será recordar lo que has estudiado.
Existen varias técnicas para pasar información de tu memoria a corto plazo a tu memoria a largo plazo
Por desgracia, lo que la mayoría de gente hace es usar una técnica intuitiva que es la menos eficaz de todas. Esta técnica se llama repetición mecánica (o memorización por fuerza bruta) y es justo lo que estás pensando: repetir mecánicamente alguna información esperando recordarla después.
¿Sabes cuando te dicen un número de télefono y lo repites mecánicamente en tu cabeza hasta que puedas apuntarlo? Lo haces porque crees que la repetición te va a ayudar en la codificación. Y realmente la repetición te ayuda a pasar información de tu memoria a corto plazo a tu memoria a largo plazo, pero de una forma poco eficiente.
Puedes hacer la prueba. Intenta acordarte de algún número que memorizaste usando la repetición mecánica. Difícilmente lo vas a recordar.
La repetición mecánica tiene una eficiencia baja porque tu cerebro no ha tenido que trabajar para procesar la información. Sólo la has repetido mecánicamente, sin ningún esfuerzo activo por parte del cerebro para procesar esa información. Y aquí tienes un consejo importante: cuanto más activamente se involucre tu cerebro para codificar información, más fácil será que te acuerdes después. Al contrario, cuanto más pasivamente codifiques la información, más difícil será recordarla después.
Hay técnicas mucho más eficientes para codificar lo que estás estudiando. Las más importantes son la agrupación, la mnemotecnia, la autorreferencia y la repetición espaciada. Vamos a descubrir cómo se usan cada una de esas técnicas de codificación.
3. La técnica de la agrupación codifica recuerdos en grupos similares. Juntar información parecida hace que sea más fácil recordar.
Una forma de codificación sencilla y más eficiente que la repetición mecánica es la técnica de la agrupación.
Presta atención y prueba a memorizar estas palabras: triángulo, doce, rojo, amarillo, ocho, círculo, cuadrado, veinte, morado, rectángulo, tres, verde.
Es difícil, ¿no? Son palabras aleatorias en una cantidad mayor a siete, que es la cantidad que nuestra memoria a corto plazo recuerda con más facilidad.
Una forma de memorizar información así es sencillamente agrupar los fragmentos de información en unidades que tengan algún sentido.
En el ejemplo que he usado, las palabras se pueden agrupar en formas geométricas, números y colores. Dividiéndolas en tres grupos, es más fácil recordarlas.
- Triángulo, cuadrado, círculo, rectángulo
- Tres, ocho, doce y veinte
- Verde, amarillo, rojo y morado
Por eso, cuando estés estudiando algo y tengas que memorizar información, una buena técnica es agrupar lo que tenga más sentido. Puedes agrupar información de la forma que tenga más sentido PARA TI.
Ahora, si la información que estás intentando memorizar no puede ser memorizada en grupos que tengan sentido, quizá sea mejor usar la mnemotecnia.

4. Los mnemónicos son técnicas que unen información nueva a algo que recuerdas fácilmente.
El uso de aparatos mnemónicos es muy común entre estudiantes, y hay una razón para ello: es una técnica de codificación que funciona muy bien. Los mnemónicos solo son aparatos que conectan lo que estás aprendiendo a algo que ya sabes y que puedes recordar con facilidad.
La forma más popular de usar mnemónicos es formar palabras o frases para recordar algo. Por ejemplo, puedes usar la frase “Mi verdadera tarta mordisqueada jamás sabrá a uvas y nueces” para recordar el orden de los planetas del Sistema Solar: Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.
Pero la formación de frases y palabras no es la única forma de mnemotecnia. ¿Conoces la técnica de usar los dedos de la mano para saber qué meses del año tienen treinta o treinta y un días? Eso también es mnemotecnia.
Otra forma de usar los mnemónicos es creando imágenes mentales relacionadas con lo que quieres memorizar. Por ejemplo, si quieres memorizar los cinco países más grandes del mundo, puedes pensar en cinco personas gigantes con ropa y rasgos típicos de un ruso, un canadiense, un chino, un brasileño y un estadounidense.
Puedes incluso pensar en nombres y características ridículas para cada uno de esos gigantes. Cuanto más inusual sea tu imagen mental, más fácil será recordarla cuando lo necesites.
Se pueden crear mnemónicos haciendo rimas, creando canciones o incluso asociando información que quieres memorizar a algún sitio que conozcas bien. Este último método se conoce como Palacio de la Memoria o Método LOCI, y ya hemos hablado sobre él en el episodio dos de la serie Aprendizaje Arata.
Los mnemónicos son muy conocidos. Sin embargo, hay dos técnicas de codificación que son poco conocidas, pero muy eficientes. Vamos a hablar primero sobre la técnica de la autorreferencia.
5. La técnica de la autorreferencia relaciona lo que estás aprendiendo con tu propia vida. Pasas a formar parte del aprendizaje de forma activa.
La autorreferencia es una técnica de codificación en la que unes lo que estás aprendiendo a algún aspecto de tu vida personal.
Por ejemplo, si estás estudiando sobre la Segunda Guerra Mundial, puedes imaginarte que eres un general de uno de los países involucrados. Marchas con las tropas, formas parte de los planes, estudias a los enemigos.
Crear historias así exige de tu cerebro una gran capacidad de procesamiento. Y, como ya hemos dicho, cuanto más activamente participe tu cerebro en el proceso de aprendizaje, más fácil será recordar lo que has estudiado.
El mismo principio de la autorreferencia se puede usar de otra forma. Imagina que estás estudiando una materia para poder dar una clase a niños sobre ese tema. Cuando estudias pensando en enseñar, acabas entrando en un nivel de detalles y preparación que facilita la codificación de datos en tu memoria a largo plazo. Ya hemos hablado de este método de estudio, conocido como Técnica Feynman, en el episodio 14 de la serie Aprendizaje Arata.
Ahora vamos a ver la última de las técnicas de codificación: la repetición espaciada.
6. La forma en la que estructuras tu estudio es importante para la memorización. Lo ideal es espaciar el aprendizaje.
El espaciamiento es una técnica de codificación diferente a las que hemos visto hasta aquí. La repetición mecánica, la agrupación, la mnemotecnia y la autorreferencia son técnicas relacionadas con acciones que llevas a cabo mientras estás estudiando.
Pero el espaciamiento está más asociado al tiempo, a la forma en la que estructuras tu aprendizaje. Según esta técnica, debes separar tus sesiones de estudio a lo largo del tiempo, en vez que querer estudiarlo todo de una vez.
Estudiar un tema una hora al día durante cinco días es mucho más eficiente que estudiar ese mismo tema cinco horas en un solo día.
Muchos alumnos creen que estudiar un día entero, justo el día antes del examen es efectivo. La idea es que estudiando tanto tiempo justo antes del examen, el tema va a estar fresco en la memoria. Pero la memoria a corto plazo no funciona así.
La memoria a corto plazo sólo es capaz de guardar pequeñas cantidades de información. Si quieres recordar algo el día siguiente, en especial el día del examen, tienes que transportar esa información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo. Y cuando hablamos de memoria, incluso unos días ya se considera largo plazo.
Cuando separas tus sesiones de estudio a lo largo del tiempo, ganas ventaja. Estudiar un poco todos los días te permite darte cuenta (en cada nueva sesión) de que todavía no controlas el tema como deberías. Es bueno estudiar un poco todos los días, ya que cada día revisas lo que viste el día anterior. El propio trabajo de recordar lo que has estudiado la sesión anterior es una forma de reforzar tus recuerdos.
7. La codificación es sólo el primer paso para aprender mejor.
Hasta ahora, hemos visto que la codificación es el hecho de transportar la información que estudias de tu memoria a corto plazo a tu memoria a largo plazo. Para ello, puedes usar técnicas como la repetición mecánica, la agrupación, la mnemotecnia, la autorreferencia y el espaciamiento.
Pero la codificación es sólo el principio de un mejor aprendizaje. Todavía tienes que almacenar adecuadamente esa información y tienes que recuperar esa información cuando la necesites, por ejemplo en un examen o en una presentación.
En los próximos episodios de la serie Aprendizaje Arata, vamos a hablar sobre el almacenamiento y la recuperación de información. Hasta entonces, deja un comentario con tus dudas sobre cómo funciona nuestra memoria.
Entender en detalle cómo funciona nuestra memoria puede ser un gran diferencial en tu vida, ya sea como estudiante o como profesional.
Si eres capaz de aprender más y mejor, puedes destacar entre tus compañeros, aprobar exámenes e incluso conseguir mejores salarios.
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