Aumentando la capacidad de tu cerebro para almacenar recuerdos

¡Aprendizaje Arata! Imagina cómo sería tu vida si pudieras memorizar todo lo que quisieras. Cuando tu jefe te pidiese información, sabrías responder de inmediato. Cuando tuvieses que hacer un examen, sabrías traer a tu memoria todas las respuestas. Nunca más olvidarías tus contraseñas, dónde has dejado las llaves o el nombre de esa persona a la que conociste en una fiesta hace años.

Imagina el impacto que tendría ese tipo de memoria en tu carrera profesional, en tu productividad y en tus relaciones sociales.

Para que puedas alcanzar esa capacidad tan increíble de memorización, actualmente en los episodios de la serie Aprendizaje Arata estamos viendo cómo funciona la memoria. En los tres últimos episodios de la serie Aprendizaje Arata hemos conocido los tres tipos de memoria y hemos descubierto cuáles son los procesos de formación de nuevos recuerdos.

Básicamente, tienes tres tipos de memoria que funcionan como un embudo. En la parte más ancha del embudo está la memoria sensorial. Esta memoria recibe toda la información que tus cinco sentidos son capaces de captar durante, como máximo, unos segundos.

De entre la cantidad tan grande de información que te llega cada segundo, solo algunos datos pasan a la segunda parte del embudo. Esta segunda parte es tu memoria a corto plazo, o memoria de trabajo. La memoria a corto plazo es capaz de almacenar cerca de siete fragmentos de información a la vez.

Solo lo que es realmente importante llega hasta el final del embudo, a la memoria a largo plazo. Aquí es donde está la información que eres capaz de recordar días o hasta años después de haber recibido esa información.

En el episodio anterior arata.se/aprendizaje20 vimos que el paso de la información de la memoria a corto plazo a la memoria a largo plazo se llama codificación. Después de la codificación, esa información se queda almacenada en tu cerebro hasta que necesites recuperarla en algún momento. Cuando te pregunte tu jefe o cuando estés haciendo un examen, por ejemplo.

Hoy vamos a ver en detalle cómo se lleva a cabo el almacenamiento. Vamos a entender cómo funciona el almacenamiento y qué actitudes puedes poner en práctica para mejorar la capacidad de retención de información de tu cerebro.

1. El almacenamiento es la capacidad de retener información en la memoria a lo largo del tiempo.

Si tuviéramos que definir los tres procesos de la memoria de manera resumida, diríamos lo siguiente. La codificación es el aprendizaje inicial de información. El almacenamiento se refiere al mantenimiento de la información aprendida a lo largo del tiempo. Y la recuperación es la habilidad para acceder a esa información aprendida siempre que quieras.

La mayoría de los estudios sobre la memoria se centran en mejorar el proceso de codificación y en técnicas que garantizan una recuperación efectiva.

Entre estos tres procesos, el almacenamiento es el que parece recibir menos atención por parte de psicólogos y especialistas en el aprendizaje. Pero eso no significa que el almacenamiento sea menos importante. Cualquier acto de memorizar información de manera correcta requiere que los tres procesos funcionen perfectamente.

Cuando no eres capaz de acordarte de algo, significa que alguno de los tres procesos ha fallado. En esos casos, puede haber dos tipos de errores.

Primer error: simplemente puede que olvides información. Por ejemplo, cuando tu jefe te hace una pregunta relacionada con el trabajo y tú te olvidas de la respuesta.

Segundo error: puedes tener un recuerdo falso. Por ejemplo, confundir el nombre de alguien o recordar detalles incorrectos sobre algún acontecimiento.

Para que estos errores no ocurran, tienes que aumentar la capacidad de tu cerebro de almacenar información de manera correcta.

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2. Cualquier experiencia que tengas va a cambiar tu cerebro. Lo que almacenas son trazos de memoria.

Cada experiencia que tienes a lo largo de un día cambia tu cerebro. Cuando ves, oyes, lees o sientes algo, esa experiencia afecta a la estructura de tu sistema nervioso. Esas experiencias dejan lo que los psicólogos llaman engramas o trazos de memoria.

¿Sabes cuando apuntas algo en un trozo de papel? Tu cerebro hace algo parecido cuando registra un trazo de memoria. Cuando esto ocurre, la propia estructura del cerebro se modifica. Entonces, un trazo de memoria es un cambio físico en tu sistema nervioso que representa una experiencia que has tenido.

Esos trazos de memoria son importantes. Los trazos de memoria te ayudarán a reconstruir esas experiencias en el futuro, cuando intentes acordarte de lo que pasó.

Este período entre la experiencia en sí y el momento en el que intentas acordarte de ella, se llama intervalo de retención.

Todo lo que pasa en ese intervalo de retención afecta a la capacidad de tu cerebro de almacenar la información.

Puede que algunas experiencias nuevas afecten tu recuerdo de experiencias previas. De la misma manera, la falta de sueño, una mala alimentación o problemas de salud pueden afectar la capacidad de almacenamiento de tu cerebro.

En realidad, solo vas a saber si el almacenamiento de información ha sido correcto en el momento en el que intentes recuperar la información. La recuperación es el tercer y último de los procesos de formación de recuerdos, y hablaremos en detalle sobre él en el próximo episodio de la serie Aprendizaje Arata.

Mientras tanto, vamos a ver algunas estrategias prácticas para mejorar la capacidad de tu cerebro de almacenar información.

3. Puedes mejorar tu capacidad de almacenamiento. El secreto es mantener tu cerebro en forma.

Un buen almacenamiento de información depende de la formación física de trazos de memoria en tu sistema nervioso. Se trata de un proceso biológico. Por eso, cuanto mejor estés biológicamente, cuanto más saludable sea tu organismo, mayor será la capacidad de tu cerebro de almacenar información.

Hay tres pilares sobre los que mantener tu cerebro en forma. Y son los tres mismos pilares que hacen falta para tener buena salud en general: alimentación, ejercicio y descanso.

Una alimentación equilibrada, basada en alimentos mínimamente procesados, debe ofrecerte todos los nutrientes vitales que tu cerebro necesita para mantener un buen desempeño.

Por otro lado, el ejercicio puede dividirse en dos grupos. Primer grupo: ejercicio físico, que facilita el flujo de oxígeno y nutrientes hacia el cerebro.

Segundo grupo: ejercicio mental, que desafía a tu cerebro para que se mantenga siempre en forma. Por ejemplo, una persona que está constantemente aprendiendo cosas está desafiando más a su cerebro que quien se pasa todo el día viendo la tele.

Aprender nuevos idiomas. Meditar. Hacer trabajos manuales. Jugar al ajedrez, hacer sudokus, o incluso usar aplicaciones de juegos mentales como Peak o Lumosity te ayuda a mantener el cerebro en forma. He preparado una página con el link de las aplicaciones que puedes ver en arata.se/juegosmentales. No importa tanto la actividad que elijas en sí. Lo que importa es si estás desafiando a tu cerebro.

Por último, necesitas descansar. Hay muchos estudios que muestran el impacto de una rutina regular de sueño en nuestra capacidad para aprender. La privación de sueño afecta duramente a la memoria y a otras muchas funciones cognitivas. Por eso, dormir bien por la noche es esencial para tener buena memoria.

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4. La recuperación de la información depende de un buen almacenamiento. No puedes descuidar nada.

Piensa en los tres procesos de formación de recuerdos como si fuesen una mesa de tres patas. Si cualquiera de las patas, codificación, almacenamiento o recuperación, se rompe, la mesa se cae.

Es verdad que existen muchas más técnicas prácticas y puntuales para mejorar la codificación y la recuperación de recuerdos. Pero la capacidad de tu cerebro de almacenar información también depende de las actitudes que puedas tomar. Y esas actitudes van a mejorar tu capacidad física general.

Si tienes problemas de memoria, evalúa cómo estás de salud. ¿Consumes muchos productos industrializados, llenos de azúcar, grasas trans y aditivos químicos? ¿Practicas ejercicio físico? ¿Duermes lo suficiente por las noches para descansar el cuerpo y la mente?

Una salud debilitada también significa un cerebro debilitado. Tu cerebro forma parte de tu cuerpo. Cuando descuidas uno, también perjudicas al otro.

Así que, para fortalecer tu memoria, presta más atención a tu salud. Cambia tu alimentación, tu rutina de ejercicio físico y mental y también tu sueño. Si haces esto vas a notar importantes mejoras en la capacidad de almacenar información de tu cerebro.

El almacenamiento es la capacidad del cerebro de retener recuerdos en el periodo entre la recepción de la información y el momento en el que necesitas recordar algo. Un buen almacenamiento depende de un proceso físico y biológico de formación de trazos de memoria en tu sistema nervioso.

Aunque no puedas mejorar tu almacenamiento rápidamente, sí puedes aumentar la capacidad de tu cerebro de almacenar información. Para ello, necesitas mejorar tu salud en general, centrándote en una alimentación equilibrada, ejercicio físico y mental y dormir bien por la noche.

Si te interesa mejorar otras capacidades de tu cerebro, te invito a visitar arata.se/ingenio