Cuando empezaste el colegio, la universidad o cualquier otro curso, ¿alguien te explicó cómo estudiar? Y aunque alguien te haya enseñado, ¿esas enseñanzas tenían alguna base científica?
Saber estudiar es uno de esos temas que han pasado de un extremo al otro. Hace poco tiempo no se hablaba mucho sobre técnicas de estudio. Los alumnos, simplemente, empezaban el colegio o la universidad y tenían que ingeniárselas aprendiendo sobre la marcha cuál era la mejor manera de estudiar cada asignatura, para cada examen, según el estilo de cada profesor.
Después empezaron a surgir infinidad de materiales en internet, con miles de artículos y vídeos que pretendían enseñar a aprender. Algunas formas de estudio son realmente eficientes. Sin embargo, también se dan muchas ideas que no tienen ninguna eficacia y se han extendido muchos mitos sobre el cerebro. Los que han seguido el entrenamiento avanzado Inteligencia Arata Academy y han completado el módulo sobre neurociencia saben exactamente de lo que estoy hablando.
Por eso hoy te traigo un resumen sobre el metaaprendizaje con las técnicas de estudio que realmente tienen una base científica. Y estas técnicas se van a presentar de manera muy sencilla para que las entiendas y puedas ponerlas en práctica. Este es el trabajo que hicieron Peter Brown, Henry Roediger y Mark McDaniel en el excelente libro “Apréndetelo: la ciencia de un aprendizaje exitoso”.
En poco más de doscientas páginas, han sido capaces de explicar detalladamente y con casos prácticos las técnicas de estudio más eficientes. Cada técnica que se enseña está respaldada con estudios científicos que explican cómo y por qué funcionan.
En el Resumen Arata Academy de hoy vas a ver qué técnicas son esas y cómo puedes aplicarlas hoy mismo a tus estudios para aprender mejor y más rápido.
No importa si estudias en el colegio, en la universidad o si, simplemente, quieres aprender cosas nuevas para avanzar en tu carrera profesional. Si quieres ser un buen alumno o un buen profesional, sólo hay una cosa que puede hacerte llegar a la excelencia: dominar tu capacidad de aprender más y mejor.
1. El aprendizaje se entiende mal. La responsabilidad de aprender es tanto del alumno como del profesor.
¿Es suficiente con que el profesor sea bueno para que cualquier alumno pueda aprender?
Hacer que el aprendizaje se vuelva fácil, simple y hasta divertido es una idea que se ha hecho cada vez más popular, pero que lleva a la gente a buscar trucos y atajos que raramente funcionan.
Siento mucho decir que el aprendizaje que merece la pena casi nunca va a ser fácil, simple y divertido. Los alumnos más exitosos son los alumnos que gestionan activamente su propio aprendizaje, lo que implica trabajo duro, disciplina y persistencia.
No importa el grado de dificultad de la asignatura ni la calidad del profesor. Puedes aprender cualquier cosa, siempre que tomes la decisión de aprender, saques tiempo para estudiar, uses las mejores técnicas y mantengas la disciplina para seguir estudiando hasta que hayas aprendido lo que te has propuesto.
Aunque uses técnicas de estudio científicamente eficientes, ten claro que el aprendizaje significativo casi siempre supone un camino difícil. Si algo es muy fácil, simple y divertido de aprender, quizá sea porque tiene poco valor.
En el área profesional, aprender algo fácil no va a hacerte destacar en el mercado. Es evidente, porque lo que es fácil probablemente lo aprenderán también todos los demás profesionales de tu campo. Por ejemplo, hay personas que ponen en su currículum que saben usar editores de textos y Powerpoint. Pero esos programas son tan fáciles de aprender a usar que no se puede decir que eso vaya a marcar la diferencia.
Por eso, ten en cuenta que para adquirir conocimiento o habilidades significativos vas a tener que esforzarte. Vas a enfrentarte a dificultades, pero esas dificultades no son señal de fracaso, sino de esfuerzo.
El aprendizaje a costa de tu esfuerzo modifica tu cerebro, formando nuevas conexiones neuronales, construyendo modelos mentales y haciéndote más competente. Así, tu nivel de inteligencia aumenta. Empiezas a darte cuenta de que tienes el poder de aumentar tu capacidad intelectual. Cuando esto queda claro, empieza a valer la pena enfrentarse a todas las dificultades que aparecen en el proceso de aprendizaje.
Por eso, el primer paso que hay que dar para aprender más y mejor es entender mejor en qué consiste el aprendizaje. No esperes un camino simple, fácil y divertido. Todo lo que merece la pena aprender va a conllevar alguna dificultad que podrás ver como un desafío que va a hacerte pasar al siguiente nivel.
Y para vencer ese desafío de la forma más eficiente posible hay tres estrategias fundamentales de estudio cuya eficacia ha sido comprobada por la ciencia: la recuperación activa, la repetición espaciada y la práctica intercalada. Vamos a ver en qué consiste cada una de ellas.

2. La recuperación activa debe ser tu estrategia de estudio principal. Para aprender más y mejor, crea el hábito de recuperar información.
La mayoría de los estudiantes usa técnicas de estudio poco eficientes, como releer, subrayar o hacer resúmenes. Esas técnicas son muy populares por una sencilla razón: son fáciles de hacer. Todo el mundo sabe releer un texto, subrayar algunas partes y resumirlas.
Pero precisamente porque son fáciles de hacer, estas técnicas son poco eficientes. Como tu cerebro no tiene que esforzarse tanto para releer, subrayar o resumir, no te implicas activamente en tu aprendizaje. Y sin participación activa no aprendes tanto como podrías.
Por eso las técnicas de estudio más eficientes son las que exigen tu participación activa, para que tu cerebro esté atento a la hora de estudiar. Y también es por eso por lo que tu principal estrategia de estudio debe ser la recuperación activa de información.
Para practicar la recuperación activa, debes ponerte a prueba continuamente. Haciendo tests, haciendo ejercicios, practicando lo que has aprendido.
Siempre que estés leyendo un texto, revisando tus apuntes o viendo una clase en vídeo, haz pausas de vez en cuando y, sin mirar el material, empieza a hacerte preguntas como:
- ¿Cuáles son las ideas principales?
- ¿Qué palabras o ideas son nuevas para mí?
- ¿Cómo podría explicar esas ideas con mis propias palabras?
- ¿Cómo se relacionan esas ideas con las que ya conozco?
Algunos libros didácticos incluyen preguntas al final de cada capítulo que puedes aprovechar para recuperar información.
Si estás estudiando para un examen específico, también puedes buscar tests y exámenes anteriores para evaluar tu propio conocimiento.
Pero, aunque no tengas preguntas ni exámenes ya preparados para usar, puedes crear tus propias preguntas y escribir tus respuestas usando tarjetas para practicar la recuperación activa.
Usa las preguntas y los ejercicios para identificar los puntos en los que tienes mayores dificultades y así centrar tus estudios en esos temas específicos. Cuanta mayor sea tu dificultad para recuperar de la memoria lo nuevo que has aprendido, mayores serán los beneficios que obtendrás de la recuperación activa.
La ciencia demuestra que la recuperación activa funciona mejor porque te ayuda a enfocarte en los conceptos centrales que te preguntarán en los exámenes, en vez de perder el tiempo con las ideas secundarias. Los exámenes también son una forma fiable de medir lo que has aprendido y los puntos débiles que todavía necesitan repaso.
Si has visto nuestro vídeo sobre la curva del olvido este enlace, ya sabrás que la recuperación activa también interrumpe el proceso de olvidar. El olvido es una función básica del cerebro en beneficio de tu salud. Por eso tienes que hacer un esfuerzo para evitar ese olvido, que es natural. Para ello, practica recuperando activamente la información de lo que has estudiado. Eso crea recuerdos más fuertes y te ayuda a recordar esa información en el futuro.
3. Intenta espaciar la práctica de recuperar información. Es mejor estudiar a lo largo del tiempo que estudiar mucho la víspera del examen.
La repetición espaciada consiste en estudiar la información más de una vez, pero siguiendo una escala de tiempo, dejando un intervalo entre las sesiones de estudio.
Por ejemplo, imagina que acabas de estudiar algo nuevo en biología. Como sólo estás empezando a aprender ese tema, vas a tener que volver a estudiarlo en un corto espacio de tiempo para hacer una recuperación activa y no olvidarte de lo que has estudiado. Pero después, en la tercera revisión, ese espacio de tiempo puede ser mayor. Y con cada sesión de estudio, ese tiempo va aumentando.
Por eso tienes que hacer un cronograma de autoevaluaciones que deje algo de tiempo entre las sesiones de estudio. El tiempo varía dependiendo de la dificultad de lo que estés estudiando. Si aciertas las preguntas cuando practicas la recuperación activa, puedes dejar más tiempo entre sesiones. Pero si te equivocas, quiere decir que el tiempo debe ser menor.
Hay programas de repetición espaciada que hacen ese cálculo por ti. Los alumnos del entrenamiento avanzado Inteligencia Arata Academy este enlace, por ejemplo, tienen acceso a una herramienta de flashcards que calcula el intervalo ideal para tu repetición espaciada.
Otra forma de espaciar la recuperación activa de información es intercalar el estudio de dos o más temas. Intercalando las asignaturas, te obligas a refrescar continuamente la memoria sobre cada tema.
Independientemente de la técnica que sigas, lo importante es que separes tus sesiones de estudio a lo largo del tiempo para que no olvides lo que has estudiado. Es mucho mejor hacer pequeñas sesiones de estudio a lo largo de varios días que estudiar mucho contenido el día anterior a un examen.
El repaso intensivo de la víspera puede llegar a parecer más productivo, pero no lo es. La creencia de que puedes grabar algo en la memoria a través de pura repetición está equivocada. Practicar mucho realmente funciona, pero sólo si la práctica se espacia en el tiempo.
Al principio, hacer repeticiones espaciadas parece más difícil, porque te resulta más difícil recordar el contenido. La sensación es de que no se te está quedando la información. Pero, a medida que reconstruyes lo que vas aprendiendo, dominas más el tema y fortaleces tu memoria a largo plazo.
Cuando juntas recuperación activa con repetición espaciada, el esfuerzo de sacar información de la memoria y reconstruir lo que has aprendido hace que te quede muy claro cuál es la información más importante y te ayuda a recordarla.

4. Intercala el estudio de diferentes tipos de problemas. Recuerda que descansar es cambiar de actividad.
Una de las mayores quejas de los estudiantes tiene que ver con el cansancio que provocan las largas horas de estudio. Son pocos los alumnos que son capaces de concentrarse en el estudio durante mucho tiempo. En seguida dicen que necesitan descansar.
Pero, ¿qué es descansar? El cerebro humano nunca se apaga. Así que, en realidad, no puedes descansar el cerebro. Lo que llamas descansar es, simplemente, cambiar de actividad. Dejas de estudiar un rato y te pones a hacer otra cosa, como ver una película, navegar por internet o dar un paseo.
Sin embargo, puedes descansar y seguir estudiando. Sólo tienes que intercalar el estudio de diferentes tipos de problemas, descansando de una asignatura mientras estudias otra.
Por ejemplo, si estás intentando aprender fórmulas matemáticas, estudia más de un tipo de fórmula de cada vez, para alternar entre diferentes problemas que exigen soluciones diferentes. O, si estás en el colegio o en la universidad y tienes que estudiar diferentes asignaturas, pasa a un tema diferente cada hora de estudio. Por ejemplo, pasa de matemáticas a biología y de biología a historia.
La mayoría de libros didácticos están estructurados en capítulos que intentan agotar un tema antes de pasar al siguiente. El estudio de bloques de contenido enteros de una sola vez no es muy eficaz, por eso debes alternar unos temas con otros de la misma asignatura o de asignaturas diferentes.
Por eso, cuando hagas un horario para estudiar, intenta intercalar temas muy diferentes en las sesiones de estudio. Vas a ver que, cuando estás cansado de un tema, cambiar a otro tema diferente te da un descanso y te da más energía para seguir estudiando.
No esperes a dominar al cien por cien un tema antes de pasar al siguiente. Es más eficiente alternar dos temas. Diversificar los tipos de problemas y de contenidos mejora tu capacidad de diferenciar uno del otro, así como a identificar patrones comunes entre distintos temas.
5. Enfréntate a las dificultades. Explora técnicas de estudio diferentes cuando veas que no estás avanzando en tu aprendizaje.
La ciencia muestra que la recuperación activa, la repetición espaciada y la práctica intercalada son las tres estrategias de estudio más eficientes, pero eso no quiere decir que sean las únicas que existen.
Siempre que estudies vas a encontrar dificultades. Incluso si usas las técnicas más eficientes, no debes creer que tu cerebro va a interiorizar fácilmente todo lo que ve y que vas a aprender todo lo que quieras con poco esfuerzo.
Si estás intentando aprender un tema y el estudio no está yendo bien aunque estás usando esas técnicas, prueba con otras como la elaboración, la reflexión, la generación, la calibración y el uso de mnemónicos. Ahora vamos a ver en detalle cada una de ellas.
6. Añade significado a un nuevo contenido usando la Elaboración.
La elaboración es el proceso de encontrar capas extra de significado en un nuevo contenido.
Por ejemplo, puedes relacionar el nuevo contenido que estás aprendiendo con algo que ya sabías. Puedes explicar ese contenido nuevo como si estuvieses dando clase a un niño de cinco años, usando la Técnica Feynman este enlace. O puedes explicar cómo eso que estás aprendiendo se relaciona con las actividades cotidianas de tu vida. Eso es elaborar con más detalle.
Una manera de practicar la elaboración es descubrir una metáfora o imagen visual para lo que estás aprendiendo. Un estudiante de física, por ejemplo, puede entender mejor el fenómeno de la conducción cuando asocia una situación real a la teoría. Entonces, el uso de la elaboración sería poner el ejemplo de cómo se calientan las manos que se acercan a una taza de chocolate caliente.
Los buenos profesores suelen usar la elaboración para dejar más claras sus explicaciones. Un ejemplo muy conocido es cuando un profesor va a hablar sobre la estructura de un átomo y hace una analogía con el sistema solar, con el sol, que sería el núcleo del átomo, y los electrones que giran a su alrededor como si fuesen los planetas. Hoy sabemos que no es exactamente así como se organizan las partículas subatómicas, pero este modelo simplificado tiene una función pedagógica muy importante.
Cuanto más capaz eres de elaborar sobre cómo relacionar tu nuevo aprendizaje con lo que ya sabes, mejor será tu comprensión y más conexiones tendrá tu cerebro para recordar en el futuro lo que has aprendido hoy.
7. Repasa lo que has estudiado recientemente usando la técnica de la Reflexión.
Por otro lado, la reflexión es la combinación de la elaboración con la recuperación activa. En la reflexión, empiezas una sesión de estudio repasando lo que aprendiste en la sesión anterior.
Puedes crear el hábito de hacer una reflexión a la semana. Será un momento en el que reflexiones, escribiendo un pequeño párrafo en el que evalúes cómo ha ido tu aprendizaje. Según vayas reflexionando, tienes que hacerte preguntas a ti mismo y responderlas. Y, basándote en esta reflexión, debes diseñar estrategias para seguir mejorando en los estudios siempre.
Algunos ejemplos de preguntas para reflexionar: ¿Qué ha ido bien en mis estudios durante esta semana? ¿Qué podría haber ido mejor? ¿Qué analogías puedo hacer con otros conocimientos o experiencias? ¿Qué otras cosas tengo que aprender para llegar a dominar el tema?
8. Haz que tu mente sea más receptiva al nuevo aprendizaje con la técnica de la Generación.
La generación es una técnica de aprendizaje que prepara tu mente para ser más receptiva al nuevo conocimiento. Para usarla, tienes que intentar responder a preguntas sobre el tema que estás aprendiendo antes de haber empezado a estudiarlo o a ver alguna clase.
Por ejemplo, imagina que vas a estudiar el sistema digestivo en el colegio. Antes de empezar la clase, el profesor reparte un texto con huecos en blanco para que intentes rellenarlo con las palabras que faltan. En ese caso, estás generando palabras por tu cuenta en vez de recibir la palabra lista del texto. Eso resulta en un aprendizaje más profundo que si simplemente hubieras recibido el texto completo.
La idea de la generación es forzar a tu cerebro a generar conocimiento activamente. Aunque todavía no hayas estudiado ese tema, tu cerebro busca conexiones en tus conocimientos previos para intentar generar respuestas a preguntas que todavía ni se han planteado.
Antes de ver una clase o de leer un texto, puedes practicar la generación intentando explicarte a ti mismo las ideas clave que esperas encontrar en ese nuevo contenido e intentando imaginar cómo se relacionan esas ideas con tus conocimientos previos. Después tienes que ver la clase o leer el texto para ver en qué casos tenías razón. Como has hecho un esfuerzo inicial, te va a resultar más fácil captar lo que dice el nuevo contenido aunque sea diferente a lo que esperabas.
La mejor manera de usar la técnica de la generación es aprender haciéndolo. El aprendizaje por experiencia es una forma de generación. Decides llevar a cabo una tarea, te enfrentas a un problema… y usas tu creatividad y tus conocimientos para intentar generar conocimiento que pueda resolver ese problema. Si no lo consigues, vas a buscar la respuesta en la teoría, en textos, en búsquedas en internet.
Cuando haces eso, tu mente se vuelve más receptiva a aprender el nuevo conocimiento. Así, es mucho más probable que aprendas mejor y que recuerdes la solución que has aprendido en la práctica en vez de haber practicado sólo después de que alguien te enseñase el tema.
9. Calibra lo que ya sabes y lo que todavía no sabes para liberarte de ilusiones cognitivas.
La calibración es el acto de aclarar lo que sabes y lo que todavía no sabes sobre un tema. Esa claridad debe venir de un feedback objetivo, para evitar ser engañado por una falsa sensación de que te sabes un tema cuando, en realidad, todavía no lo dominas.
Esa falsa sensación de saber una cosa que en realidad no sabes se llama ilusión cognitiva. Esa ilusión cognitiva es muy común cuando sacas mala nota en un examen que creías que llevabas bien preparado.
La calibración te acerca a la realidad. Para hacer la calibración, tienes que ponerte a prueba. La prueba es la única manera objetiva de eliminar las ilusiones cognitivas. Al ponerte a prueba, tendrás más claro cuál es tu nivel actual de conocimiento.
Por ejemplo, si vas a hacer un examen de matemáticas, busca un examen anterior sobre el mismo tema. Haz una simulación del examen sin consultar tus notas, como si realmente fuera el día del examen. Y mira qué nota sacarías.
Trata esos exámenes simulados como si fueran exámenes reales, mirando si has respondido correctamente y concentrando tus esfuerzos en estudiar los puntos que todavía no te sabes bien.
10. Memoriza información esencial usando reglas mnemotécnicas.
El aprendizaje memorístico muchas veces se considera una clase inferior de aprendizaje, pero, en realidad, hay veces que, efectivamente, tienes que aprenderte cosas de memoria para llegar a dominar un tema. Y una excelente técnica para memorizar información es utilizar reglas mnemotécnicas.
Las fórmulas mnemotécnicas equivalen a carpetas de archivos en nuestras mentes. No son herramientas para aprender, sino para crear estructuras mentales que hacen que sea más fácil recuperar lo que has aprendido. Así, las reglas mnemotécnicas funcionan como un atajo para aprenderte información de memoria y usarla siempre que la necesites.
La regla mnemotécnica más popular es crear palabras o frases para recordar algo. Por ejemplo, puedes usar la frase “Pedro Inspecciona Con Angustia Montañas” para aprenderte los nombres de los dedos de la mano en orden: Pulgar, índice, Corazón, Anular, Meñique.
Se pueden crear fórmulas mnemotécnicas haciendo rimas, creando música o incluso asociando la información que quieres memorizar con algún lugar que conozcas bien, como explicamos en el vídeo sobre el Palacio de la Memoria este enlace y, lo que es mejor, si tienes acceso al entrenamiento avanzado Inteligencia Arata Academy puedes usar el Multiverso de la Memoria, que es la técnica más poderosa de todas.
11. Tu cerebro tiene plasticidad. Puedes aumentar tu inteligencia si estudias de manera correcta.
Un cerebro funcional de cualquier persona, de cualquier edad, puede aprender y evolucionar con el tiempo.
Eso significa que puedes incrementar tus habilidades y mejorar tu inteligencia, aunque te consideres demasiado tonto, viejo o perezoso. Lo único que tienes que hacer es usar las técnicas correctas y seguir estudiando con constancia.
Esa evolución es posible porque nuestro cerebro se adapta a los estímulos que recibe, como si fuese un plástico derretido que se amolda al recipiente en el que se coloca. Si te pasas todo el día en las redes sociales o viendo la tele pasivamente, tu cerebro se adapta a eso. Pero si usas tu cerebro activamente para recuperar información, resolver problemas y adquirir nuevos conocimientos, también se adapta a eso y va evolucionando y haciéndose más inteligente.
Tu inteligencia es producto tanto de tus genes como del uso que haces de tu cerebro. No importa cuál sea la situación hoy; el concepto de neuroplasticidad demuestra que puedes evolucionar y ser mejor de lo que eras antes, siempre que tengas una mentalidad de crecimiento y uses tu cerebro para estudiar, experimentar y resolver problemas.
El aprendizaje modifica el cerebro, construyendo nuevas conexiones y capacidades. Nuestra capacidad intelectual no es fija de nacimiento, sino que, en buena parte, es moldeada por nuestro esfuerzo. Lo que haces forma la persona en la que te conviertes y lo que eres capaz de hacer. Cuanto más hacemos, más somos capaces de hacer.
Para ser un estudiante capaz de aprender cualquier cosa, necesitas autodisciplina, determinación y constancia usando las técnicas de estudio más eficientes. Las técnicas las has aprendido aquí. Ahora la constancia para usar esas técnicas depende de ti.
El libro Apréndetelo pone a tu disposición, en un lenguaje sencillo, lo más moderno de la ciencia de aprender con éxito.
Los puntos clave que debes sacar del libro son que tu cerebro es maleable para adaptarse y desarrollarse dependiendo del esfuerzo que hagas por aprender bien. Es decir, que puedes aumentar tu nivel de inteligencia usando técnicas de estudio como la recuperación activa, la repetición espaciada y la práctica intercalada, siempre que tengas disciplina, determinación y constancia para seguir estudiando a pesar de las dificultades.
Si quieres un paso a paso detallado, con actividades interactivas, y que hagamos todo eso juntos, te invito a conocer el entrenamiento avanzado Inteligencia Arata Academy accediendo a este enlace