La verdad sobre el uso que hace Bitcoin de la energía eléctrica

La red de Bitcoin consume mucha energía, ¡más de la que gasta Argentina! Pero, ¿y qué? ¿A qué conclusión podemos llegar sólo con esta información?

¿Sabías que Google, Netflix, Facebook, YouTube y hasta TikTok también consumen más energía que toda Argentina? ¿Sabes qué consume también una cantidad parecida de energía? Los aviones privados, las luces de Navidad, los cruceros e incluso las secadoras.

¿Qué quiere decir esto? ¿Realmente Bitcoin consume demasiada energía? ¿Demasiada comparada con qué?

¿No será que el miedo, la inseguridad y la duda en torno a la energía que usa Bitcoin es una estrategia de guerra psicológica para que te mantengas lejos de las criptomonedas… y sigas usando el dinero que crea y controla el gobierno?

Atención: este material se ofrece con el propósito de ser meramente informativo; no se trata de un servicio jurídico, financiero, médico, nutricional o de cualquier otra naturaleza reglamentaria que requiera una relación personalizada. Al continuar, estás de acuerdo en ser totalmente responsable de consultar siempre a profesionales de tu confianza y jurisdicción antes de tomar cualquier decisión. Las ideas aquí presentadas pueden no ser adecuadas para todos los individuos y situaciones particulares. Las anécdotas y casos de estudio no pretenden ser utilizados como prueba, sino que son meramente ilustrativos. Cada persona es única y, por lo tanto, no existe garantía ni podemos prometer ningún resultado específico. Las fuentes aquí mostradas se han seleccionado de forma subjetiva, y buscan resumir los conceptos presentados en la obra original de referencia, pero no significa que respaldemos la información presentada. No tenemos la intención de criticar las obras mencionadas. Este contenido no es oficial, no está aprobado, autorizado ni asociado de ninguna manera a los autores de las obras de referencia. Si tienes interés, comprueba los links asociados para acceder a las fuentes y así profundizar y apoyar a los autores originales. Aquí creemos en el valor de la educación y del apoyo profesional cualificado para tomar decisiones conscientes.

1. ¡El Bitcoin no vale para nada, es un desperdicio!

Toda la tecnología que usamos consume energía eléctrica, desde Google hasta la secadora, y eso incluye al Bitcoin. Por eso, es un error de lógica criticar sólo a Bitcoin por usar más energía que Argentina.

Alguien podría decir que por lo menos Google aporta información organizada, Netflix y TikTok entretienen, Facebook conecta a personas y YouTube tiene contenido educativo.

De manera similar, los jets privados sirven para el transporte de políticos y millonarios, las luces de Navidad embellecen la ciudad, los cruceros sirven para el turismo y las secadoras… sirven para secar ropa.

Pero a mucha gente el Bitcoin le parece una invención innecesaria. Ya existen tarjetas de crédito para pagar al instante. Por eso dicen que mantener una red que no sirve para nada es un desperdicio de energía.

Este argumento contiene un error. El propósito de Bitcoin es mucho más que simplemente ser un medio de pago barato para comprarte un café.

Lo que está haciendo Bitcoin es mucho más revolucionario que sólo servir como medio de pago. Bitcoin está haciendo que la gente tenga el control del dinero, disminuyendo el poder que tienen los gobiernos de devaluar tu patrimonio. Bitcoin está programado para emitir una cantidad limitada de unidades, lo que te protege de la inflación y garantiza tu derecho a la propiedad. Bitcoin está liberando a la gente de la censura y la confiscación y, por lo tanto, garantizando su derecho a la libertad.

Hay dos grupos de personas que le encuentran utilidad al Bitcoin: 1) personas que en este preciso momento viven en lugares en los que hay una alta inflación o en regímenes dictatoriales y también 2) todas las demás personas que viven en lugares estables.

En el primer grupo, de los que viven en países con una inflación de más del 10% al año necesita desesperadamente una forma de proteger su dinero. Y el Bitcoin sirve para eso. Hay gente que trabaja como inmigrante en países ricos y tiene que enviar parte de su salario a su familia, que sigue en su país natal. Si estas personas usaran medios tradicionales como MoneyGram o Western Union, el coste sería muy alto y además existiría el riesgo de que su familia fuese atracada al sacar el dinero. Con Bitcoin eso no pasa.

Además, donde hay riesgo de confiscación o robo, Bitcoin es un tipo de dinero del que el gobierno no se puede apoderar. Hay muchos inmigrantes que han salido de regiones en conflicto armado buscando refugio en el exterior que dicen que el Bitcoin fue esencial para poder vender sus casas y posesiones y conservar ese dinero hasta encontrar un nuevo hogar en otro país. Ciertos países que reprimen la libertad de expresión también pueden bloquearte la cuenta en el banco según lo que digas o cuál sea tu ideología.

Pero a lo mejor perteneces al segundo grupo, y vives en un país con cierta estabilidad política y económica. Incluso en ese caso, necesitas una manera de protegerte de la inflación, porque los tipos de interés han caído. Es decir, que no hay alternativas fáciles para ahorrar dinero y, a la vez, conservar el poder adquisitivo.

Como ofrece una solución real a millones de personas en todo el mundo, podemos decir que el Bitcoin sí es útil. No es fácil juzgar si es más valioso utilizar la misma cantidad de energía eléctrica para hacer funcionar la red de Bitcoin o para iluminaciones navideñas, o para vuelos en jets privados, o para ver bailecitos en TikTok o para usar secadoras de ropa. Cada uno de estos usos atiende a necesidades de diferentes grupos.

Lo que no podemos ignorar es que hay millones de personas en todo el mundo que dependen del Bitcoin como manera segura de guardar y transferir dinero. Y esta cantidad de personas beneficiadas es mucho mayor que la de personas que se pasean en cruceros o vuelan en aviones privados.

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2. Bitcoin consume sólo el 0,1% de toda la energía del mundo. Y gran parte de esa energía es limpia.

Hay políticos que acusan a Bitcoin de ser un ogro del medio ambiente porque contribuye al calentamiento global. Al fin y al cabo, la producción de energía eléctrica genera más de un cuarto de los cincuenta y un mil millones de toneladas de gases de efecto invernadero que la humanidad lanza a la atmósfera todos los años.

Pero es un poco incoherente ver a políticos criticando a Bitcoin por gastar energía… cuando resulta que ellos siguen volando en sus jets privados, que consumen la misma proporción de energía que usa una cantidad muy inferior de personas. Esto refuerza la teoría de que los políticos que critican el Bitcoin están mal informados (y actúan sin mala intención) o, directamente, tienen malas intenciones y quieren mantener el poder del dinero en manos del gobierno (y actúan con mala intención).

Sin embargo, además de examinar la cantidad total de energía que usa Bitcoin, también tenemos que entender más sobre la calidad de esa energía. Vamos a hacer un análisis más detallado para no caer en las trampas del periodismo histérico que sólo busca visualizaciones.

Cuando un periódico sensacionalista dice que el Bitcoin consume más energía que toda Argentina, ese número asusta mucho. Pero vamos a poner ese número en perspectiva.

El mundo entero consume unos ciento setenta mil teravatios por hora al año. Mientras tanto, la red de Bitcoin consume como máximo ciento cuarenta teravatios por hora al año. Esto significa que el consumo de energía eléctrica de Bitcoin, en su pico, corresponde al cero coma uno por ciento del consumo mundial de energía eléctrica.

Además, no toda la energía que consume Bitcoin genera gases de efecto invernadero que contribuyen al cambio climático. Gran parte de esa energía proviene de fuentes limpias.

Según fuentes recientes, los mineros de Bitcoin usan un porcentaje de energía sostenible mucho mayor que cualquier país. Por ejemplo, un país líder en energía renovable como Alemania utiliza un 48,9% de energía renovable, mientras que los mineros de Bitcoin usan entre un 56 y un 67% de energía renovable.

3. Bitcoin utiliza energía que sería desechada.

Otro error es pensar que Bitcoin está consumiendo energía que podría usarse con otros fines.

En 2017, un artículo alarmista y mal documentado hizo la previsión de que el consumo de energía de Bitcoin sería tan grande que ¡en el año 2020 consumiría toda la energía del planeta!

Pues bien, el año 2020 ya ha pasado y nadie se quedó sin energía en casa por culpa del Bitcoin. Y la razón es que está controlado por las leyes del mercado. El mayor uso de energía de Bitcoin es el que hacen sus mineros, que usan ordenadores muy potentes para resolver problemas matemáticos complejos. A cambio, ganan algunos bitcoins como recompensa.

Por eso, los mineros tienen que pagar por la energía que consumen. Y si compran la energía eléctrica a un precio alto, eso significa que pueden verse perjudicados e incluso caer en bancarrota. Para que la operación de minar bitcoins sea viable, no pueden simplemente competir en la compra de energía por el mismo precio que los usuarios residenciales o incluso industriales. Y la energía más barata de todas es la que sería desechada y supondría cero ingresos a las empresas eléctricas.

Por eso, los mineros tienen que buscar contratos por todo el mundo para comprar la energía que se está desperdiciando. Por ejemplo, energía hidroeléctrica que sobra durante épocas de lluvia. En épocas de sequía, la energía eléctrica de las empresas hidroeléctricas es muy cara y los mineros simplemente tienen que interrumpir sus operaciones a causa del precio. Sin embargo, en las épocas de lluvia hay una producción superior al consumo y, por lo tanto, mayor desperdicio.

Otra fuente de energía que se desperdiciaría es el gas natural. Normalmente, donde hay extracción de petróleo también hay gas. Cuando la cantidad de gas es lo suficientemente grande, la construcción de gasoductos es viable. Pero cuando hay poca cantidad, el gas se echa a la atmósfera o se quema, desperdiciándolo. El Bitcoin puede aprovechar esas fuentes de energía.

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4. El Bitcoin usa energía para tener una red fiable y descentralizada que te permite ser el verdadero dueño de tu dinero.

Ya hablamos en otros episodios sobre cómo funciona Bitcoin. Resumidamente, Bitcoin es una moneda digital encriptada que funciona en una red descentralizada. Bitcoin es una moneda privada, que fue creada por personas para existir sin la intervención de los gobiernos, sin que puedan decirte lo que puedes o no puedes hacer con tu dinero.

En esa red horizontal, los usuarios son a la vez los portadores de la moneda, los validadores de las transacciones y algunos también son incluso generadores de nuevas unidades de esa moneda. Ese proceso de generación de nuevos bitcoins es lo que hacen los mineros de los que acabamos de hablar.

Es verdad que la red descentralizada de Bitcoin gasta más energía que si fuese una red centralizada. En una red centralizada, se pueden optimizar las máquinas para conseguir mayor eficiencia. Pero el problema es que, siempre que exista un poder central, hay alguien que controla tu dinero. Y el propósito de Bitcoin es justo el contrario.

Para funcionar de manera descentralizada, Bitcoin cuenta con nodos de red y con los mineros, y ya vimos que para que esos mineros consigan beneficios, tienen que optimizar al máximo sus máquinas y conseguir la energía más barata posible.

La energía renovable es más barata, pero el problema de la energía renovable es que no siempre está disponible cerca de los núcleos urbanos donde se puede consumir. Por ejemplo, las ciudades no siempre están donde hay mucho viento para usar la energía eólica, cerca de ríos para usar energía hidroeléctrica o donde hay mucho sol para usar la energía solar. La ventaja de los mineros es que ellos sí pueden instalarse en estos lugares.

Además, la energía renovable no suele darnos energía de modo constante y garantizado, ya que no siempre hace viento ni brilla el sol. E incluso la energía hidroeléctrica tiene épocas de racionamiento en estaciones más secas. Sin embargo, los consumidores particulares o industriales necesitan tener un flujo constante de energía. Por eso, hasta ahora, el mundo todavía depende mucho de fuentes contaminantes y no renovables de energía.

Mientras tanto, los mineros de bitcoin están preparados para ser mucho más cuidadosos con el medio ambiente, porque, además de poder usar energía que sería desperdiciada, también pueden operar únicamente con energía renovable: pueden simplemente parar o reducir la actividad en momentos en los que la disponibilidad de energía renovable es menor.

Todo esto explica que haya una gran presión económica para que los mineros consigan pagar los costes de la energía eléctrica de manera eficiente. Como reciben recompensas en bitcoin, los mineros tienen un incentivo económico para ayudar a mantener la red Bitcoin segura. Si intentan sabotear la red, lo único que consiguen es gastar dinero en comprar energía eléctrica, pero no reciben bitcoins como recompensa. Expuesta de manera muy simple, esta es la idea de un protocolo que se llama Prueba de Trabajo (Proof of Work). Por si quieres leer la fuente en inglés con todos los detalles técnicos que se han usado como base de este episodio, te dejo aquí el link.

Por todo esto, podemos decir que la red de Bitcoin es extremadamente segura. Hay una cantidad enorme de poder computacional que garantiza esa seguridad. Cualquier persona puede intentar copiar la red de Bitcoin y darle un nombre diferente, pero difícilmente va a conseguir atraer la cantidad de poder computacional que le dé seguridad a la red. De hecho, ha habido otros intentos de crear criptomonedas alternativas que fracasaron precisamente por no tener el mismo nivel de seguridad. La gente no invierte su dinero en cualquier criptomoneda. Y las criptomonedas que no invierten en poder computacional son más vulnerables a ataques y a robos.

En otras palabras: la energía que usa la red de Bitcoin está muy bien utilizada, para garantizar la seguridad de la red y todos los derechos fundamentales que son consecuencia de un dinero sólido y descentralizado. Sólo un dinero así permite que las personas tengan derecho a la propiedad, derecho a la seguridad, derecho a la libertad de movimiento, derecho a la libertad de expresión.

5. Otras monedas también consumen energía eléctrica y de manera no tan eficiente como Bitcoin.

Cuando se puso de moda hablar de la energía eléctrica que consumía Bitcoin, nadie se paró a preguntar cuánta energía consumen las otras monedas.

¿Cuánta energía eléctrica consumen monedas oficiales como el dólar, el euro o el yen? ¿Cuánta energía hay que usar para fabricar los billetes y monedas, mantener el sistema bancario activo, conectar las operadoras de tarjetas de crédito?

Probablemente nadie haya hecho esa cuenta, porque a los que tienen el poder no les interesa dar argumentos a quienes quieren usar menos monedas controladas por el estado y más criptomonedas privadas.

Además, las monedas oficiales usan la energía de forma más tradicional. Una casa de moneda está preparada para imprimir billetes de papel y acuñar monedas de metal en una determinada cantidad, comprando máquinas y generadores previstos para esa cantidad. Si, de repente, la gente empieza a usar menos de esos billetes y monedas físicas, no es tan fácil reducir la capacidad de la fábrica. Lo que va a pasar es que las máquinas van a dejar de trabajar, lo que no es eficiente.

En la red de Bitcoin eso no pasa. Como todo es cien por cien digital, el uso de las máquinas y la energía que hace Bitcoin es eficiente. Su uso crece cuando hay más demanda y disminuye cuando hay menos demanda.

Los mineros de Bitcoin tienen que ser muy eficientes para obtener algún beneficio. Por eso las máquinas se optimizan al máximo y se llega a usar energía eléctrica que, de otra forma, sería desperdiciada. Además, los mineros buscan por todo el mundo la energía más barata, en lugares en los que la oferta suele ser mayor que la demanda. Y están siempre buscando innovaciones para que sus máquinas sean cada vez más eficientes y la energía que consumen sea más barata.

Por eso, cuando veas noticias que digan que Bitcoin consume más energía que toda Argentina, intenta entender los intereses que hay tras esa afirmación de tono histérico y catastrofista que no presenta los datos reales ni da explicaciones técnicas como nosotros acabamos de hacer. ¿No será sólo un portal de noticias que quiere visitas? ¿No será que hay alguien que no quiere dejar que la gente use el Bitcoin para no perder poder?

Una manera de buscar la verdad es simplemente observando los números. Ahora ya sabes que el consumo de energía del Bitcoin, en su pico, corresponde al cero coma uno por ciento del consumo mundial y que, por lo menos, un tercio de ese consumo es energía proveniente de fuentes limpias.

Pero puedes ir más allá. Puedes entender que hoy en día, el Bitcoin garantiza los derechos fundamentales de más de setenta y cinco millones de usuarios, muchos de los cuales están en países en los que necesitan desesperadamente proteger sus derechos humanos.

El conocimiento es poder. Investigar sobre los números y hacer reflexiones como la que acabamos de hacer te hace ver las cosas más claras para no ser manipulado y tener unos fundamentos para tomar tus propias decisiones.

El Bitcoin es la moneda del futuro y no deberías quedarte fuera de esa revolución por un falso dilema ambiental.

A pesar del mito de que el Bitcoin consume demasiada energía eléctrica y contribuye al calentamiento global, los números muestran que, en realidad, el Bitcoin consume, en su pico, sólo el cero coma uno por ciento del consumo mundial de energía. Buena parte de esa energía proviene de fuentes limpias y, sobre todo, de energía que, de otra manera, sería desperdiciada.

Por eso, a quien le preocupa el medio ambiente y, al mismo tiempo, quiere tener una criptomoneda de confianza lejos de la interferencia del gobierno, debe seguir profundizando en sus estudios sobre Bitcoin. Te invito a aprender más sobre Bitcoin visitando el link este enlace