La pequeña isla de Yap usa como dinero unos discos circulares de piedra que van desde los tres centímetros hasta los cuatro metros de diámetro. Con el nombre de fei, esas monedas gigantes de piedra se usan incluso sin ser tocadas, mantienen su valor hasta en el fondo del mar y nos enseñan lo que realmente es el dinero.
Y lo que es más: ese dinero de piedra que viene usándose desde hace siglos, tiene las mismas características básicas que el bitcoin. Ambos son escasos, difíciles de producir, con transacciones públicas y funcionan sin una autoridad central que decida crear inflación reduciendo el poder de compra de la moneda o que decida lo que cada uno puede hacer con su dinero.
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1. El dinero de piedra demuestra que el dinero es mucho más que billetes y monedas.
En Oceanía hay un país que se llama Estados Federados de Micronesia que tiene más de seiscientas islas. Un grupo de esas islas compone el estado de Yap, donde hoy en día viven cerca de once mil personas. En esas islas surge una de las historias más interesantes para entender lo que es el dinero.
A comienzos del siglo veinte, la isla de Yap usaba como dinero unas ruedas de piedra caliza llamadas Fei. Esos círculos de piedra se exhibían públicamente y su valor dependía de su tamaño, de la finura de sus granos y de la blancura de la piedra.
En 1903, cuando la isla contaba con unos seis mil habitantes, un antropólogo llamado William Furness fue a hacer una investigación en Yap y se quedó fascinado con los fei. Pasado un tiempo en la isla, publicó un libro al que llamó La Isla del Dinero de Piedra, que cuenta cómo esas ruedas de piedra gigantes se usaban como dinero.
Lo que más impresionó a William Furness fue que no hacía falta poseer una de esas ruedas de piedra para decir que ese dinero te pertenecía.
La mayoría de las veces, cuando se llevaba a cabo una transacción comercial, las deudas asumidas se anulaban unas a otras. Lo que quedaba pendiente se tenía en cuenta para saldarse en alguna futura transacción.
Pero a veces sí se intercambiaban los fei. En esos casos, si alguien hacía algún negocio con un valor demasiado alto para ser transportado, el nuevo propietario se contentaba con aceptar el mero reconocimiento de que ese fei ahora le pertenecía. Ni siquiera había que escribir el nombre del propietario en la piedra. La piedra seguía ahí en el terreno del propietario anterior, pero todo el mundo sabía que ahora tenía un nuevo dueño.
Esa confianza era tan grande que había una familia muy rica en la isla que nunca había puesto sus manos en la representación material de esa riqueza. Y eso sucedía porque su riqueza venía de un enorme fei que hacía dos o tres generaciones que estaba en el fondo del mar tras haberse hundido en una tormenta junto con el barco que la transportaba.
Puede parecerte extraño, pero a la gente de Yap también le debe de parecer muy raro que alguien piense que es rico por tener diez millones en el banco en vez de tener ese dinero guardado en casa. Los diez millones de este ejemplo se muestran en forma de números que aparecen digitalmente en la aplicación de la banca online. E incluso quien tiene todo ese valor en forma de billetes de papel tiene que darse cuenta de que hay una abstracción muy grande al considerar que esos papelitos impresos representan un valor.

2. La isla del dinero de piedra revela que las ideas sobre el dinero son mucho más filosóficas de lo que pensamos.
El libro sobre La Isla del Dinero de Piedra acabó cayendo en las manos de un joven economista llamado John Maynard Keynes. Ya debes de haber oído el nombre de Keynes, puesto que se convirtió en uno de los economistas más conocidos del mundo. Pero en aquella época estaba empezando su carrera y recibió la misión de hacer una reseña de ese libro para un periódico inglés.
Keynes escribió que el dinero de piedra de Yap nos puso en contacto con un pueblo cuyas ideas sobre el dinero son probablemente ideas más filosóficas que las de cualquier otro país.
Y esto es así porque el sistema monetario de Yap deja bien claro que el dinero no es únicamente un medio de intercambio elegido por una sociedad para ser aceptado universalmente y así facilitar el trueque. De hecho, difícilmente alguien iba a elegir usar ruedas de piedra gigantes para facilitar el trueque, ya que mover esas piedras era más difícil que transportar los productos que se estaban negociando.
La economía de Yap sólo tenía productos básicos como pescado, coco y marisco. Pero incluso una economía tan simple como la de Yap no funcionaba a base de trueque. De hecho, los historiadores todavía no han sido capaces de encontrar pruebas de ninguna economía cuya base fuese únicamente el intercambio de mercancías.
Los fei no tenían como fin ser un bien universalmente aceptado para facilitar el trueque, porque la mayor parte de las veces ni siquiera se intercambiaban físicamente. Por eso, esas piedras no eran exactamente un medio de intercambio.
Entonces, el dinero de Yap en realidad no era el fei, sino el sistema que había detrás del fei. El valor estaba en el sistema de cuentas de crédito y compensación y los fei no eran más que una herramienta que ayudaba a mantener un cierto control.
Las ruedas de piedra sólo eran símbolos con los que se registraban esas cuentas de crédito y compensación.
Es decir, que el uso de los fei demuestra que el dinero en realidad es un sistema de créditos y compensaciones. Y que las monedas, ya sean de piedra, de metal o bits en un ordenador, sólo son representaciones del dinero que ayudan a controlar esas cuentas.
3. El dinero y la moneda no son lo mismo. La moneda sólo es un símbolo útil para registrar créditos y compensaciones.
Vamos a imaginarnos un ejemplo práctico. Imagínate a los habitantes de Yap negociando con pescado, cocos y marisco. En esas transacciones, cuando venden un producto acumulan crédito. Y cuando compran un producto, acumulan deudas.
Para saldar los pagos, esos créditos y deudas se compensan unos con otros. Cualquier pago pendiente se puede ajustar con el intercambio de una moneda con un valor que cubra lo debido.
Y eso no sólo pasa con el dinero de piedra. Cualquier moneda no es más que un símbolo útil en el registro del sistema de cuentas de crédito y en la implementación del proceso de compensación. Pero la moneda no es el dinero en sí misma.
El dinero es el sistema de cuentas de crédito y compensación representado por la moneda.
Eso está bastante claro hoy en día, ya que los billetes y monedas de metal actuales no pasan de ser símbolos. No existe un valor correspondiente en oro u otro metal precioso guardado en un banco. Los billetes y monedas de metal que llevas en la cartera sólo tienen valor porque hay una ley que dice que deben ser aceptados en el país en el que vives.
La mayoría de esas monedas, de hecho, ni siquiera existe físicamente. En los Estados Unidos, por ejemplo, más del noventa por ciento del dinero en circulación sólo existe en forma de bits de ordenador que se cargan electrónicamente de un lado a otro registrando créditos y compensaciones entre quien compra y quien vende un producto o servicio.

4. El dinero de piedra ha ayudado a comprender a los intervencionistas y a los liberales.
Si has visto nuestro episodio sobre las diferentes escuelas de economía este enlace, ya sabrás que John Maynard Keynes defendía una mayor intervención del Estado en la economía. Por lo tanto, puede que pienses que esa idea de dinero explicada por el sistema monetario de Yap sólo la usan los intervencionistas.
Pero la verdad es que los fei también han sido aprobados por los liberales. En 1991, Milton Friedman, que es uno de los grandes nombres del liberalismo, leyó el libro de la Isla del Dinero de Piedra y también dio su visto bueno a la idea de que el dinero no es una mercancía, sino un sistema de crédito y compensación.
En un artículo sobre la isla de Yap, Friedman llegó a ironizar sobre la idea de que el mundo que se dice civilizado extrae metales de las profundidades de la tierra, refina esos metales, los transporta largas distancias y luego vuelve a enterrarlo todo en forma de monedas en sofisticadas cajas fuertes en el sótano de un banco.
O sea, que tanto el intervencionista Keynes como el liberal Friedman elogiaron la idea del dinero como un tipo de crédito especial, el trueque monetario como la compensación de créditos y las monedas como meros símbolos de una relación de créditos y compensaciones.
Las ideas liberales, sobre todo la de la libertad monetaria, también están por detrás de otra innovación en el mundo del dinero: el bitcoin. Y el dinero de piedra de Yap también nos ayuda a entender el bitcoin.
5. El dinero de piedra de Yap y la moneda digital de bitcoin son más parecidos de lo que podrías pensar.
El software de bitcoin fue programado para que aproximadamente cada cuatro años disminuya la cantidad de producción de unidades monetarias por la mitad. Así, los primeros bitcoins se producían en un volumen mayor de lo que serán producidos los últimos bitcoins. Y sabemos cuáles serán esos últimos bitcoins, porque el software está programado para emitir, como máximo, un poco menos de veintiún millones de bitcoins.
Esa dificultad y esa escasez programadas son a propósito. Usando la ley de la oferta y la demanda, el creador de bitcoin sabía que para que un bien tenga valor, tiene que ser escaso y difícil de conseguir. Y esa es la razón por la que el oro y la plata se usaron mucho en el inicio de la historia de las monedas: eran metales raros, difíciles de conseguir y cada vez más escasos.
Los habitantes de la isla de Yap también lo sabían, pero en su suelo no había ningún metal precioso. Y no podían elegir cualquier cosa para hacer de moneda, porque sabían que si la moneda era fácil de producir, sería abundante e iba acabar perdiendo valor.
Eso explica que los fei fueran grandes, con un corte circular difícil, con un agujero en el medio y, sobre todo, que fuesen hechos de una piedra caliza específica que sólo se podía obtener en la vecina isla de Palau.
Siempre que algún extranjero intentaba hacer trampas en el sistema, los habitantes de la isla rechazaban el dinero. Por ejemplo, como los fei que tenían una cal más pura y eran más blancos tenían más valor, algunos alemanes intentaron pintar piedras de blanco para aumentar su valor. Otro ejemplo: cuando los americanos usaron explosivos para facilitar la producción de fei. En ambos casos, la mayor parte de la comunidad rechazó los fei, porque habían sido producidos de una manera demasiado fácil, como si fuese un timo o dinero falsificado.
La dificultad de producir nuevos fei era importante para que la cantidad existente de piedras en la isla siempre fuese mayor que la producción de nuevas piedras en un determinado período. De esa manera, las piedras tenían una alta relación de stock y flujo, o stock-to-flow.
Ya hablamos sobre el stock-to-flow en el episodio nueve de la serie Dinero Arata este enlace, pero, en resumen, cuando hay una alta relación entre stock y flujo de producción, significa que hay menos oferta de un bien que entra al mercado de lo que ya existe de ese mismo bien en el mercado.
Los fei y los bitcoins, al igual que el oro, tienen un alto índice de relación stock-to-flow porque no se puede producir fácilmente más de esos bienes.
Por otro lado, el dinero fiduciario se puede crear en un abrir y cerrar de ojos. El gobierno simplemente puede decidir imprimir más dinero en la casa de la moneda, quitándole valor al dinero que te llevó años acumular.
Además, los fei estaban expuestos en un lugar donde toda la isla los podía ver. Cuando alguien de la isla tenía que transferir una de esas propiedades a otro habitante, sólo tenía que anunciar públicamente que, desde aquel momento, esa piedra pasaba a pertenecer a fulanito. No había una autoridad central que dijese de quién era cada fei.
Si alguien intentase apropiarse del fei de otra persona, toda la comunidad sabía de quién era esa rueda de piedra en realidad. Por eso incluso una piedra que estaba en el fondo del mar seguía siendo reconocida, porque había testigos de lo ocurrido que sabían que la piedra realmente existía y que era propiedad de una determinada familia.
Es igual que tener un libro de cuentas público, un banco de datos transparente de las transacciones, exactamente como la blockchain hace con el bitcoin.
Los fei y los bitcoins se parecen más de lo que podrías pensar. Tanto el dinero de piedra como el digital son limitados, difíciles de producir, dependen de un libro de cuentas público y funcionan sin ninguna autoridad central. En los dos sistemas, las personas son el banco y la comunidad es la autoridad, por lo que no hace falta que haya un órgano central con exceso de poder que podría manipular la moneda.
¿Y por qué eso es importante para ti? Porque sin una autoridad central que emita más y más moneda dependiendo de la necesidad, te liberas de la opresión de los políticos que devalúan a propósito el dinero que tanto te costó ahorrar.
Tú pasas a ser dueño de tu dinero y puedes hacer con él lo que quieras, sin que haya nadie que controle o devalúe tu patrimonio.
La isla del dinero de piedra demuestra que dinero no es lo mismo que moneda y que las monedas sólo son un símbolo útil para registrar créditos y compensaciones.
Incluso en una economía simple y antigua como la de Yap, podemos ver claramente los fundamentos del dinero como un sistema de créditos y compensaciones. Y esos mismos fundamentos nos ayudan a ver el bitcoin como dinero, pero no como un dinero cualquiera, sino como un dinero controlado por la gente que lo usa.
Por eso bitcoin tiene bases sólidas para establecerse como el futuro del dinero. Y si no quieres quedarte fuera de ese futuro, que se está haciendo cada vez más presente, ha llegado la hora de que aprendas más sobre bitcoin y el mundo de las criptomonedas.
Por eso te invito a que conozcas el nuevo entrenamiento de Arata Academy Manos de Diamante, que te ayudará a conocer, usar y ganar bitcoins. Puedes descubrir el entrenamiento Manos de Diamante ahora mismo en este enlace