Lo sentimos, pero tu ideología está causando problemas

¡Hola! Seiiti Arata. La ideología puede causar problemas cuando ya tenemos una conclusión formada sin siquiera mirar a la evidencia.

1. Nuestro cerebro está predispuesto a cometer diversos errores cognitivos.

Para aquellos que estén interesados en profundizar en el estudio de los errores que nuestro cerebro comete, hay un libro muy interesante en este enlace.

La ideología causa problemas con respecto a nuestras buenas habilidades de pensamiento cuando se presenta como un conjunto rígido de ideas, suposiciones, reglas, una visión del mundo intocable.

Ten cuidado cuando colocas tu ideología en un pedestal sin cuestionarla (33) - Seiiti Arata, Arata Academy

2. Ten cuidado cuando la ideología se coloca en un pedestal y no puede ser cuestionada.

Cuando la ideología se coloca en un pedestal y no puede ponerse en duda, nos mentimos a nosotros mismos y también les mentimos a los demás, ya sea deliberada o inconscientemente, de manera implícita.

En este caso, la calidad del pensamiento y de la información comienza a deteriorarse. Ya no actuamos como pensadores racionales y críticos, y nos convertimos en seguidores ciegos, repitiendo la ideología como loros.

Este es un tema muy delicado y que genera una gran cantidad de emociones.

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3. Es fácil pensar que los demás SIEMPRE están equivocados.

Incluso los defensores más radicales de cualquier ideología pueden asentir ahora, ponerse de acuerdo y decir «sí, esas personas tienen que ser más críticas y utilizar su racionalidad» – este es el aspecto más aterrador de la ideología: creemos que estamos a cargo, incluso en situaciones en las que nuestro pensamiento está dictado por ese conjunto de pensamientos.

Seguro has visto esto en cualquier red social, en acalorados intercambios de acusaciones entre personas con puntos de vista opuestos acerca de política. Ambas partes creen firmemente que tienen razón y no pueden aceptar cualquier cosa de la otra.

La ideología empieza a ser destructiva cuando nos lleva a rechazar el conocimiento que entra en conflicto con lo que queremos que sea la verdad (33) - Seiiti Arata, Arata Academy

4. La ideología puede ser una trampa cuando no podemos aceptar la evidencia de lo contrario.

Este es el punto en el que la ideología es destructiva: cuando no hay pruebas de lo contrario que pueda hacerte cambiar de posición sobre un tema en particular. O bien, cuando el cambio sólo ocurre para hacerle frente a la disonancia cognitiva.

La disonancia cognitiva es un fenómeno descrito por el psicólogo León Festinger cuando tenemos dos o más creencias que entran en conflicto, y esto causa un conflicto con nuestro ego.

Podemos estar ansiosos, estresados. Y para tener alivio, eliminamos una de las creencias y entonces podemos vivir como si nunca hubiera sucedido la disonancia.

El ejemplo que trae Leon Festinger es el fumador que continúa fumando a pesar de saber que es malo para la salud. Para hacerle frente a la incomodidad, el fumador también puede pensar que está recibiendo tanto placer en el cigarrillo que vale la pena el riesgo. O puede racionalizar que las posibilidades de realmente tener ningún problema de salud son pequeñas. O piensa que no se puede vivir una vida con riesgo cero. Tal vez incluso puede ser creativo e imaginar que, incluso si deja de fumar, puede llegar a aumentar de peso, lo que también sería peligroso para la salud, por lo que no hace ninguna diferencia.

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Por todas estas razones, siempre podemos tratar de aumentar nuestro nivel de iluminación, conocimiento de nosotros mismos y por lo tanto tomar decisiones más informadas, evitando esos escollos del auto-engaño.

La ideología comienza a ser destructiva cuando nos lleva a rechazar el conocimiento que está en conflicto con nuestra verdad deseada.

¿Cuál es la diferencia de una ideología destructiva y simple irracionalidad?

Cuando nos enfrentamos a la explicación lógica que demuestra nuestra irracionalidad, podemos reconocer nuestro error y cambiar de posición.

En el caso de la ideología destructiva, la actitud tiende a ser «no sé, no quiero saber y odio a la gente que sabe,» y se vuelve como tal una decisión emocional para permanecer sin cambios, sin madurar y crecer.

Esta posición fija es muy peligrosa porque es una piedra angular del extremismo, el radicalismo y la dificultad de la comunicación y la comprensión.

Por último, siempre vale la pena recordar: creer que los otros siempre están equivocados es una ilusión.

Siempre vamos a tener la humildad para recordar que podemos vernos afectados por la ideología y por diferentes sesgos de cognición. Este es el primer paso para no caer en errores que nuestro cerebro comete.