Buenas ideas de mala gente

No juzgues una idea por su autor. Es un error menospreciar cualquier idea a causa de la personalidad o de la historia de la persona que la dio a conocer. Es un error de aplicación de la inteligencia. Y es un error cada vez más recurrente en la cultura de la cancelación: el error de invalidar una idea por facetas de la persona que la expresó.

Para evitar ese error necesitas tener el ingenio para separar personas e ideas.

Una buenísima persona puede tener una idea terrible. Una malísima persona puede tener una idea genial. Y el mero hecho de que una buena persona repita una idea que también es buena, pero que se asocia popularmente a una mala persona, no convierte a esa buena persona en una mala persona. ¿Parece difícil? Pues vamos a ver un ejemplo para que quede bien claro.

1. Incluso cuando consideras a alguien una persona horrible, eso no significa que todas sus ideas sean malas.

Por ejemplo, Thomas Edison se considera uno de los mejores inventores de todos los tiempos. Creó el fonógrafo, comercializó la primera cámara cinematográfica rentable, perfeccionó el teléfono y la máquina de escribir y, sobre todo, fabricó la primera bombilla incandescente comercializable.

Claro que no hizo nada de eso solo. La imagen del inventor solitario es una imagen idealizada, pero eso es tema para otra conversación.

Hoy es importante que entendamos que Thomas Edison era un ser humano y que, como todo ser humano, también tenía defectos. Y hace algunos años se puso muy de moda compartir caricaturas y artículos que revelaban al mundo los defectos de Edison y las actitudes abusivas que tuvo con sus trabajadores, con los animales y con el brillante Nikola Tesla, su mayor rival.

Nada de eso era una novedad, porque todo eso había estado documentado en libros desde siempre. Pero las caricaturas e Internet hicieron surgir un sentimiento sumamente negativo contra Edison. Y hoy en día, si mencionas el nombre de Thomas Edison, parece que estás elogiando a una malísima persona.

Hay que separar a las personas de sus ideas.

Imagínate que consideras a Thomas Edison una persona horrible. ¿Qué pasa si te enteras de que Edison dijo que (i) el trabajo duro, (ii) la constancia y (iii) el sentido común son importantes?

¿Será que el trabajo duro, la constancia y el sentido común son inútiles porque no te gusta la persona que lo dijo y crees que todo lo que dice es mentira?

¿Y si otra persona a la que admiras mucho dice lo mismo… pero sin citar a Edison, sin atribuirle a él la frase? ¿El hecho de cambiar el autor de una idea conocida hace que cambie también la calidad de esa idea? ¿No será que estás mezclando conceptos teóricos con tu sentimiento de amor u odio hacia ciertas personas?

Aprende a cultivar tu habilidad de mantener el enfoque en la calidad de las ideas, independientemente de quién sea su autor. Así es como desarrollas la inteligencia. Una misma idea puede ser expresada y repetida por cualquier tipo de persona y es un error de lógica hacer una atribución permanente de una idea a una única persona. Peor aún es traspasar los atributos morales de esa persona a su idea y entorpecer tu análisis racional de esa idea.

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2. A menudo, el nombre del autor de una idea se presenta como una técnica de oratoria para persuadir y tener más impacto.

Hay veces que un ponente puede buscar a personas más populares que él y usar frases suyas como herramienta para que su mensaje tenga más impacto. Yo hice eso hace más de cuatro años en un vídeo que se llama CÓMO APRENDER CUALQUIER COSA DIFÍCIL este enlace y cité a Thomas Edison al presentar la idea de que para alcanzar algo que valga la pena hay que trabajar duro, perseverar y tener sentido común.

Para quien considera a Edison un empresario e inventor con autoridad, la mención de su nombre le dio más fuerza a mi argumento de que el trabajo duro, la constancia y el sentido común realmente son valiosos.

Pero a lo mejor podría haber transmitido esta misma idea mejor aún sin haber mencionado a Edison. La razón es que hay gente que, simplemente, dejó de prestar atención a cualquier argumento sólo porque considera a Edison una mala persona.

En este caso, la conclusión es que cuando se usa a malas personas como autores de frases impactantes, es una pérdida de tiempo seguir oyendo el resto de los argumentos. El nombre de una mala persona serviría de atajo para tomar la decisión de dejar de escuchar.

En ese caso, no se tiene un problema con la idea en sí, sino con el hecho de citar a personas que se consideran horribles. Eso se llama heurística y es un atajo para poder decidir rápidamente.

El cerebro humano tiene básicamente dos modos de pensar. Un modo rápido y un modo lento. El modo rápido está siempre buscando atajos para decidir, lo que ahorra mucho tiempo pero nos expone a errores. Por otro lado, el modo lento tiene que hacer un análisis más detallado para poder tomar una decisión. Eso permite razonar con mayor claridad, pero requiere una mayor inversión de tiempo.

El ponente que usa citas y nombres de celebridades y autores famosos, está intentando comunicarse contigo en el modo rápido, para que le des la razón gracias a los méritos de las personas que menciona (y no necesariamente por las ideas en sí).

Por eso me gusta hacer cada vez menos mención a nombres cuando comparto ideas por aquí. Quiero que ejercites el hábito de examinar las ideas por ti mismo y no porque te guste o no quien popularizó la idea.

3. Intentar invalidar un argumento basándose en los rasgos de la persona que lo usó primero es una enorme limitación intelectual.

Igual que las buenas personas pueden tener ideas horribles, las personas horribles también pueden tener excelentes ideas. Por eso, para aumentar tus niveles de inteligencia, tienes que aprender a entender el contexto y a separar las ideas de los seres humanos.

Ese es el proceso de desarrollo de la inteligencia, que incluye aprender a encontrar las fuentes y no mezclar la calidad de ciertas ideas con la persona que se hizo famosa por dar a conocer esa idea.

Los seres humanos tenemos muchos defectos. Nadie puede mantener una reputación perfecta si alguien decide analizar su vida entera. Todos cometemos errores, a veces errores graves, pero eso no invalida todas nuestras ideas ni todo el trabajo que hemos hecho a lo largo de nuestra vida.

Por ejemplo, ¿qué piensas de esta idea? “Las palabras construyen puentes hacia regiones inexploradas”. Parece una buena idea, ¿no? Las palabras, las conversaciones, el intercambio de ideas, pueden resolver problemas y construir relaciones donde antes no había nada.

¿Sabes de quién es esta frase? De Adolf Hitler. Sí, estoy poniéndote el caso más extremo para que veas que incluso las personas más odiosas pueden producir ideas, argumentos o ejemplos que se pueden aprovechar.

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4. Despreciar todo el legado de una persona por un error es desmerecer el valor social e individual del trabajo.

En el episodio 240 de la serie ¡Hola! Seiiti Arata este enlace hablamos sobre el problema de vivir en una época de extremos. En esta época de extremos que es altamente estimulada por los algoritmos intermediarios en las conversaciones sociales, tendemos a ir hacia el todo o la nada.

Un día una persona es vista como un genio, como alguien innovador, como una gran persona. Entonces alguien descubre que esa persona metió la pata, cometió un error, o incluso un crimen. A partir de entonces, todo lo que esa persona creó, produjo y dejó como legado, automáticamente pasa a ser considerado basura.

En el estudio de la lógica eso incluso tiene nombre: argumento ad hominem. Una falacia que se da cuando alguien responde a un argumento con críticas negativas hacia el autor del argumento y no hacia el contenido del argumento.

No importa si esa persona creó miles de puestos de trabajo, si generó riqueza, si inventó cosas que facilitan nuestra vida… por culpa de un hecho específico, todo lo que hizo pasa a ser despreciado.

E incluso quien no hace más que citar a esa persona como ejemplo acaba corriendo el riesgo de ser despreciado conjuntamente por el tribunal de la cancelación. Un tribunal que juzga en cuestión de segundos, muchas veces leyendo sólo los titulares, sin dar derecho de defensa y sin conocer los detalles del caso.

Mark Zuckerberg era alabado como un niño prodigio cuando inventó Facebook. Su red nos permitió comunicarnos con familiares y amigos que estaban lejos y con quienes habíamos perdido el contacto. Nos permitió compartir fotos, vídeos, emociones. Creó una de las empresas más valoradas de todos los tiempos y generó miles de empleos en diferentes países del mundo, creando todo un mercado de redes sociales que antes prácticamente ni existía.

Zuckerberg ha donado millones de dólares a entidades filantrópicas y ha anunciado públicamente que va a transferir a instituciones de caridad el noventa y nueve por ciento de las acciones de la empresa Meta. Eso representa una fortuna de unos cincuenta BILLONES de dólares.

Aun así, la mayor parte de la gente en Internet ve a Mark Zuckerberg como un empresario malvado que sólo quiere fisgonear en nuestras vidas para vender publicidad manipulando nuestros deseos e incluso las elecciones en algunos países.

Por culpa de los errores que Zuckerberg cometió, la gente que desestima todo lo que ha hecho pasan a despreciar también incluso a quienes ponen a Facebook como ejemplo para cualquier cosa.

Aunque no te gusten los errores que cometieron Mark Zuckerberg y Thomas Edison, es importante que sepas diferenciar al autor de su obra.

Hay que separar personas e ideas.

5. Deja de limitar tu propia inteligencia. Aprende lo que hay de bueno incluso en personas supuestamente malas.

Cuando desprecias el trabajo, las ideas o los ejemplos de una persona sólo por un error específico o por una serie de errores, estás limitando tu inteligencia. Ten cuidado de no mezclar el modo rápido y el modo lento de pensar.

Y si eres más radical y empiezas a ignorar incluso a quienes citan a esas personas supuestamente malas, estás llevando esa limitación al máximo. Si ese es tu caso, estás adoptando un radicalismo peligroso que puede limitar tu inteligencia a los que piensan como tú

Nuestra mente se expande en la diversidad. Si abres la mente para recibir buenos ejemplos incluso si vienen de gente supuestamente mala, vas a conseguir aumentar tus niveles de inteligencia mucho más rápido.

¿Y por qué digo gente SUPUESTAMENTE mala? Porque en realidad nadie es totalmente bueno o totalmente malo. Todos tenemos muchas virtudes y defectos.

Una persona inteligente tiene plena conciencia de eso y sabe separar las partes buenas de las partes malas para quedarse con lo mejor y descartar lo peor.

Por eso en vez de precipitarte a juzgar radicalmente, sé más inteligente. Hay personas que consideras horribles que pueden darte magníficas ideas, ejemplos y argumentos. Sólo tienes que estar abierto para recoger lo que tienen que ofrecer de bueno a la vez que aprendes a no cometer los mismos errores que cometieron esas personas.

Es intelectualmente muy limitante intentar invalidar un argumento basándose en aspectos del autor de una una idea o ejemplo. Una frase inspiradora puede haber venido de un asesino o de un santo. Por eso hay que separar a las personas de las ideas.

Cuando haces eso, abres tu mente para absorber ideas, argumentos y ejemplos buenos de personas a las que consideras malas. Es como quitar un pestillo que limita tu inteligencia y permitirte aprender incluso de personas a las que antes despreciabas completamente.

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